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96 DOMINGO 19- -11- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo EE. UU. acaba con catorce años de ley seca contra los pechos de silicona Grupos de consumidores acusan a una de las compañías autorizadas de ocultar riesgos para la salud s Sólo podrán operarse las mujeres mayores de 22 años ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Los centenares de miles de mujeres norteamericanas que aspiran a un busto más pujante (291.000 sólo el año pasado) están de ¿enhorabuena? Es difícil decirlo. Todo depende de si se da crédito a Allergan y Mentor, las dos compañías de California autorizadas a realizar implantes mamarios de silicona después de catorce años de prohibición, o se cree a las entidades de defensa de los consumidores que acusan a estas compañías de ocultar información sobre los peligros de estas prótesis. Todo hay que decirlo, la luz verde que ha dado la FDA (siglas en inglés para la Administración americana de Drogas y Alimentos) parpadea mucho hacia el ámbar. Su decisión rebosa reservas: los implantes de silicona sólo se admitirán para mujeres mayores de 22 años, y ambas compañías deberán seguir investigando sobre sus posibles efectos a largo plazo. Las mismas portadoras quedarán obligadas a someterse a revisiones periódicas, particularmente para detectar las llamadas rupturas silenciosas es decir, cuando las prótesis se rompen y vierten su contenido, pero la mujer no se percata de forma inmediata. cuerpo puede absorber sin problemas. Lo malo de los bustos rellenos de agua salada es que no dan el pego igual... y, sin desdeñar el poder de la industria, sin duda el lobby americano más poderoso que ha trabajado durante todos estos años en favor de la silicona son las mismas mujeres aspirantes a usarla. Ningún otro material imita mejor no sólo la apariencia, sino la suavidad al tacto de la glándula mamaria natural. Por capricho Es a su vez innegable que la FDA se contradecía un tanto al permitir su uso para mujeres necesitadas de reconstrucción mamaria después de un accidente o un cáncer, pero prohibirlo para aquellas que anhelaban lo mismo, pero por capricho Para las caprichosas esta discriminación era insultante y absurda: o la silicona es veneno para todo el mundo o, si no lo es, que se permita a la mujer decidir sobre su cuerpo, sin mayores paternalismos, dicen. Cierto es también que en sociedades tan ferozmente sometidas al culto al cuerpo, tomado como atroz índice último de la autoestima, se podría cuestionar hasta qué punto las mujeres deciden correr estos riesgos por sí mismas, o bajo una presión que anula su criterio y hasta su más elemental instinto de supervivencia. Después de investigar catorce años, el gobierno sigue sumido en un mar de dudas respecto a la silicona: muchas sospechas de qué mala es, y ni un solo dato concreto. En situaciones así, la prioridad científica suele ser seguir investigando. Pero no siempre el consumidor tiene tanta paciencia. Un técnico de laboratorio manipula una prótesis de silicona en una fábrica de Río de Janeiro REUTERS Implantes de suero fisiológico Esto es particularmente grave. Y es que, más allá de la espectacularidad de ciertas leyendas negras (de una famosa actriz española se dice que le reventó un pecho en un avión) el verdadero peligro, cuando el implante se rompe, es que el gel de silicona inerte que contiene se filtre al organismo y cause daños irreparables. Incluso un cáncer. Temiendo esto es por lo que, en los últimos catorce años, en Estados Unidos se apostó por los implantes rellenos de suero fisiológico, que el En España, se consideran de máximo riesgo potencial Cuando la FDA estadounidense reabrió, en abril de 2005, el debate para levantar el veto a los implantes de silicona, el doctor José Pérez Macías, director de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Reparadora (Secpre) resumía así la situación: Los informes que trataron de demostrar que las prótesis de silicona no tenían una vida superior a los diez años se basaban en estudios sobre las prótesis de segunda generación, usadas en la década de los 80; las que se emplean actualmente son ya de la Más detalles sobre esta información: http: www. fda. gov cuarta generación, completamente seguras En España nunca han estado prohibidos los implantes mamarios de silicona, aunque se consideran artículos sanitarios de máximo riesgo potencial Se ha recomendado extremar la precaución, tanto en la propia intervención como en su seguimiento posterior. Este tipo de implantes están regulados por ley desde 2002, amparada por una legislación análoga en el conjunto de la Unión Europea. Estas intervenciones se realizan legalmente en nuestro país desde la aprobación del protocolo de implantes mamarios en 1992. Sólo están prohibidas las inyecciones de silicona líquida y los implantes mamarios de soja.