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74 MADRID DOMINGO 19 s 11 s 2006 ABC Encuentro Diocesano para más de 1.400 niños Más de 1.400 niños participaron ayer en el Encuentro Diocesano de Niños 2006 organizado por la Delegación Diocesana de Infancia y Juventud con el lema Misión imposible Dirigido a niños con edades comprendidas entre 8 y 11 años, el encuentro se celebró en el Colegio Sagrada Familia (calle Oberón, 6) Los niños tuvieron una Eucaristía presidida por monseñor Eugenio Romero, obispo auxiliar de Madrid. UNA Y MEDIA Jesús Higueras Esteban FIN DEL MUNDO ay muchas personas que se asustan cuando hablamos del fin del mundo. Les parece como algo evitable y sin embargo todos vamos a vivir un fin del mundo, el fin de nuestro mundo personal, puesto que llegará el día en que el Señor vendrá y nos llamará para estar con Él definitivamente. Ante esa realidad el cristiano no debe dejarse arrastrar por el miedo, porque significaría tener un desconocimiento completo de quién es el que viene a salvarnos. No podemos tener miedo a Dios y por tanto no tenemos que temer que cuando acabe nuestro mundo vaya a sucedernos nada malo. Así el Señor nos advierte que habrá angustias y sucederá el derrumbamiento del sol, las estrellas y los astros. Sin embargo, cuando suceda todo eso sabremos que el Señor está cerca, a la puerta. ¡Cuántas veces tenemos que vivir pequeños fines del mundo! Cuántas veces han sucedido acontecimientos en nuestra historia que nos transforman completamente y que ahora si los miramos con la perspectiva de la historia, si los hemos sabido vivir de la mano del Señor, sabemos que nos ha concedido un cambio del corazón, no para mal, sino para bien, porque Él siempre está cerca, siempre está a la puerta. Es un misterio de la libertad humana el querer abrir esa puerta de nuestro corazón y especialmente, abrirle la puerta cuando suceden las grandes tribulaciones, cuando la cruz nos visita, cuando las angustias y los derrumbamientos de nuestros ídolos, de nuestros planes o nuestros proyectos personales suceden, porque entonces es cuando el Señor está cerca y quiere que le reconozcas en la pobreza, en la humillación y en definitiva en el misterio de la cruz. Nadie puede aceptar a Cristo vestido de majestad, si previamente no lo ha reconocido vestido de humildad, de humillación y de sufrimiento. No un sufrimiento diferente al tuyo, sino en tu propio sufrimiento. Por eso, el Evangelio de este domingo es un mensaje de esperanza para todos los atribulados, para aquellos que se les ha roto su mundo. Cuando en tu vida vengan angustias, aprietos o derrumbamientos, coge la Palabra de Jesús, aférrate a ella y ten la seguridad que si acoges esa Palabra en tu corazón, Él te dará un corazón nuevo y hará nuevas todas las cosas dentro de ti. H El Encuentro Diocesano de Niños se celebró bajo el lema Misión Imposible JAIME GARCÍA