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70 MADRID DOMINGO 19 s 11 s 2006 ABC Secuestran a una mujer rumana y piden como rescate a su hija de 5 años M. J. Á. MADRID. Un rápido secuestro y un extraño rescate. Es lo que le ha sucedido a una joven rumana residente en la localidad de Rascafría. El pago exigido por los captores era su hija, de 5 años. Al final, agentes de la Guardia Civil detuvieron en Coslada y en Madrid a dos personas, identificadas como V C. e I. C. como presuntas autoras de la retención de la citada mujer por la que habían pedido ese raro intercambio. Las investigaciones comenzaron el pasado día 14, cuando un ciudadano rumano denunció que una familiar suya había sido secuestrada en la localidad de Rascafría. Los agentes consiguieron averiguar que la mujer podría estar retenida contra su voluntad en la provincia de Toledo, aunque, sobre las ocho de la tarde de ese día, fue liberada y llegó hasta su lugar de residencia a bordo de un taxi. Su ex pareja Mientras tanto, la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Colmenar Viejo logró identificar a los presuntos autores del secuestro. Se da la circunstancia de que uno de los supuestos captores había sido el ex compañero sentimental de la víctima. Así, y una vez localizados, el pasado martes se procedió a su detención. Supuestamente, los arrestados secuestraron a la mujer y la trasladaron hasta Toledo, mientras que, a través del teléfono, reclamaban a sus familiares que si querían que fuese liberada tendrían que trasladar a su hija de 5 años hasta la plaza de Castilla, donde sería recogida por una persona de su confianza. Tras pasar a disposición de la Autoridad Judicial competente, ambos detenidos ingresaron en prisión. PECADOS CAPITALES Mayte Alcaraz LAS MUERTES Y LAS MUERTAS E s un cáncer, oímos decir; ese hombre es un cáncer para la sociedad. Y nos enteramos de que se refieren al vecino del tercero, que pega a su mujer y todos lo saben, porque todos lo dicen y hasta él se jacta. Yo, a mi mujer, la veo lo más mínimo y le meto un par de... Y esa fantochada ronca de gargajo es el runruneo de fondo en la taberna. Ese misógino que mira a la mujer únicamente como un objeto de deseo donde verter todos sus detritos físicos y sentimentales, que la sigue con mirada rencorosa hasta hacerla sentir herida por la espalda; ese cáncer, es el que hay que extirpar. El próximo sábado se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Hay todavía una competición desigual entre el verbo inseguro e irresoluto de la oficialidad respecto a esta lacra y la palabra rotunda, inconfundible y valiente de ellas, de las heroínas que viven la guerra civil en sus propias casas. La figura triste de una mujer que, en su buida cara, las arrugas sólo le permiten una sonrisa entre comillas, humillada por el garrote vil de un indeseable, vende tanta verdad, tanta honradez y certeza que eso no se compra en los mercadillos de las frases rotundas de algunos políticos, ni siquiera en la ventanilla de algunas instancias judiciales. Entre un 12 y un 15 por cientos de las mujeres europeas son víctimas del galleo de un varón. O- -peor- -de su guadaña. Y pasean su verdad incontestable por las calles de cualquier ciudad en una denuncia viandante al doble rasero, a la duplicidad de conductas, a la espesura moral de tantos. España necesita expulsar de sus carnes ese tumor preñado de crimen. Necesita escribir un evangelio civil que repudie al vecino de al lado cuando su mano podrida ensucie la vida de una mujer virgen de afectos. No hay agentes terapéuticos infalibles, como no los hay contra el cáncer. Pero sí necesidad de invertir hasta el aliento en acabar con esas cifras de muerte. Aunque haya que rebañar mucho más de lo que se ha hecho hasta ahora con el bisturí judicial, más allá de leyes acicaladas de electoralismo.