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30 ESPAÑA Incertidumbre ante el tripartito catalán DOMINGO 19 s 11 s 2006 ABC El ministro Montilla y los recelos empresariales ESTHER ARMORA El paso de José Montilla por el Ministerio de Industria ha tenido más nubes que claros. Su acusado intervencionismo en la opa de Gas Natural sobre Endesa, a favor de la gasista catalana, acabó pasándole factura en un momento de máxima sensibilidad en el mercado energético. Sus decisiones y declaraciones le posicionaron claramente a favor de la participada de La Caixa, lo que le supuso un elevado desgaste político al polarizar esta opa a la sociedad española y a sus políticos. Su denunciado intervencionismo- -sobre el que ha tenido que rendir cuentas ante las autoridades de Bruselas- -ha marcado su mandato, que también se ha visto salpicado por otras polémicas como la de los créditos impagados al PSC. El recién electo presidente de la Generalitat de Cataluña tomó las riendas de la cartera de Industria el 18 de abril de 2004 en un momento de alta tensión en el mercado eléctrico y en una coyuntura crucial para la regularización del mercado energético. Lejos de avanzar por este camino, Montilla no dio pasos concretos para fomentar la competencia, sino que incluso provocó la rebelión de algunas empresas en el mercado liberalizado. Otro de los retos de su negociado era controlar la balanza comercial. Pese a registrarse sensibles mejoras en las exportaciones en algunos trimestres, -que sindicatos y empresarios consideran coyunturales- Montilla no ha sabido equilibrar el déficit exterior, con una necesidad de financiación de la economía española que en 2005 superó el 6,5 del PIB. Tampoco se recordará como algo a su favor la subida de los precios industriales, incremento que él vinculó directamente a la incontrolable subida del precio del carburante. Los últimos indicadores del Banco de España sobre confianza empresarial en la industria y en el comercio tampoco dejaron buen sabor de boca. Ni fue especialmente dulce el regusto que dejó su política en turismo. Los datos apuntan que se ha reducido notablemente el superávit por este concepto. Pese a sus aireados fracasos, a Montilla se le reconocen méritos como el de contribuir a descentralizar el mercado de las Telecomunicaciones, con el traslado de la CMT a Barcelona; el aumento del presupuesto para fomentar la Sociedad de la Comunicación, o la supresión de los Costes de Transición a la Competencia. Montilla, ayer, durante el Comité Federal del PSOE que estuvo centrado en las pugnas territoriales de los barones EFE Miedo a un nuevo boicot Nadie lo reconoce abiertamente, pero todos piensan en los efectos que produjo el boicot al cava, cuyo perjuicio económico no se ha cuantificado oficialmente por un sector empresarial que prefiere la prudencia a la beligerancia POR ÁNGEL GONZÁLEZ ABAD BARCELONA. Estabilidad, estabilidad y estabilidad. Los empresarios catalanes no piden de momento nada más al nuevo tripartito liderado por José Montilla. Recordar espectáculos pasados les produce urticaria, principalmente porque han sido ellos- -el poder económico- -quienes han padecido en sus propias carnes todos los despropósitos de la primera experiencia de un gobierno catalanista y de izquierdas después de 23 años de pujolismo. El empresariado catalán perdió su referente político el día en que ABC desveló la entrevista de Carod- Rovira con ETA en Perpiñán. A partir de ese momento el tripartito sólo le provocó quebraderos de cabeza. La lucha por intentar paliar los destrozos económicos que les causó el Gobierno de Maragall precisó esfuerzos hasta ese momento desconocidos. Existe un miedo no confesado a cualquier rebrote de boicot. Nadie lo reconoce abiertamente, pero todos piensan en los efectos que produjo el que sufrió el cava, cuyo perjuicio económico no se ha cuantificado oficialmente por un sector que prefiere la prudencia a la beligerancia. Para frenar cualquier atisbo en este sentido, los empresarios piden al nuevo ejecutivo que sus acciones tengan una cierta predecibilidad, que exista un control sobre los miembros más díscolos, que, en suma, Montilla sea capaz de frenar a Carod. nómica es que el mercado más importante para Cataluña está en el resto de España, que absorbe más de la mitad de toda la producción catalana. Y en este mercado lleno de animadversión han tenido que moverse los empresarios huérfanos de un referente político. Por eso ansiaban estabilidad. La que les dió los sucesivos gobiernos de Jordi Pujol en más de dos décadas en los que el entendimiento con gobiernos españoles de diferente signo fue clave para engrasar el auténtico motor de desarrollo socioeconómico que ha sido siempre Cataluña. Por eso, ante las elecciones autonómicas anhelaban la estabilidad perdida, y así, tras el pacto que alcanzaron Rodríguez Zapatero y Artur Mas sobre el Estatuto, veían la sociovergencia como el instrumento para devolver la tranquilidad y trasmitir al resto de España una imagen de moderación. Por eso, en determinados sectores económicos se apostaba por una Generalitat presidida por Artur Mas y en la que el socialista Antoni Castells- -uno de los pocos hombres de Maragall que los empresarios salvan de la quema- -desplazara a un José Montilla que tantos recelos creó como ministro de Industria. El mercado español Frente al clima de extrema crispación política, frente a las campañas contra los productos catalanes, frente a la pérdida de imagen, la realidad eco- Los empresarios piden al nuevo tripartito que exista un control sobre los miembros más díscolos; que, en suma, Montilla sea capaz de frenar a Carod El turbulento debate del Estatuto frenó, en opinión de diversos líderes empresariales, el avance económico de la Comunidad Mutismo y preocupación Aunque entre la patronal catalana existe un mutismo casi oficial a la hora de valorar el nuevo tripartito, la sensación que subyace es de extrema precaución y de honda preocupa- ción ante una serie de retos que tiene la economía catalana por resolver y que la correlación de fuerzas políticas que conforman el nuevo gobierno ya impidió afrontar durante la legislatura pasada. El turbulento debate del Estatuto frenó, en opinión de diversos líderes empresariales, el avance económico. Cataluña ya no es la locomotora económica de España. Madrid se ha convertido en el gran centro de negocios aseguró Eusebi Cima, presidente de la patronal Fepime. Los empresarios quieren seguir siendo locomotora económica, pero para eso necesitan que las contradicciones políticas que en materia económica tuvo el gobierno de Pasqual Maragall se despejen. Sin embargo, pese al aval que las distintas organizaciones empresariales catalanas han decidido otorgar al nuevo tripartito, de puertas para adentro se mantienen serias dudas sobre cómo se van a abordar cuestiones que consideran claves para el despegue de la economía. La conexión eléctrica con Francia es una de las más importantes. El gobierno de Maragall aparcó el asunto por la división interna. En sus respectivos programas electorales seguía la divergencia. Lo que para el PSC es vital para los ecosocialistas de Iniciativa no es necesario y estamos en contra mientras que ERC pide antes otras alternativas. El resultado son tres años de retraso y más dudas sobre el proyecto. Este es un ejemplo de lo que precisamente no esperan los empresarios del nuevo tripartito. De esa división política nace precisamente el miedo a otro boicot.