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26 ESPAÑA DOMINGO 19 s 11 s 2006 ABC López Aguilar aclara que no hará campaña en la visita de los Reyes a Canarias ABC MADRID. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, aclaró ayer a través de un comunicado que durante la visita de los Reyes a esa Comunidad Autónoma (en la que les acompañará durante tres días) cumplirá escrupulosamente con el deber constitucional señalado: representar al Gobierno de la Nación El candidato socialista al gobierno insular niega así que vaya a aprovechar esta visita para hacer campaña electoral, pues en eventos como éste la función del ministro es estar junto a los Reyes refrendando implícitamente sus actos Además, concluye que igual que no se debe deducir intencionalidad política o electoral de la participación de otros cargos institucionales de la administración autonómica y municipal en los actos que van a ser protagonizados por los Reyes en Canarias, no existe ninguna razón para señalar algo así del ministro de Justicia. Primer 20- N sin banderas ni el Cara al sol en la basílica del Valle de los Caídos Dejad en paz este Valle exclamó el abad al criticar la Ley de Memoria Histórica M. CALLEJA MADRID. Las 3.742 personas- -dato oficial de Patrimonio Nacional- -que acudieron ayer al Valle de los Caídos con motivo del aniversario de la muerte de Franco no pudieron introducir en la basílica por primera vez banderas ni cantar el Cara al sol dentro del templo. En la explanada del Valle, donde sí dieron rienda suelta a los cánticos y a los símbolos de la extrema derecha, la Fundación Francisco Franco repartió octavillas en las que advertía: Por el carácter exclusivamente religioso de esta comparecencia, no habrá en el interior de la basílica ningún símbolo, ni banderas, estandartes o guiones, uniformes con significación política, ni turnos de guardia ante las tumbas del generalísimo y José Antonio Pedía también que todos se abstuvieran de cualquier manifestación política dentro del recinto del Valle El motivo no era Varias personas, algunas con uniforme falangista, cantan el Cara al sol fuera de la basílica otro que el temor a que les cierren el Valle Todo esto se cumplió a medias. En el interior del templo no se escuchó ni una sola vez el Cara al sol y aunque se impidió la entrada de banderas con palo, se hizo la vista gorda con las que no lo llevaban, así como con los uniformes falangistas. Además, al final de la misa se coló una bandera preconstitucional con asta, que se llevó hasta donde reposan los restos JAIME GARCÍA de Primo de Rivera. Ahí, además, varios falangistas montaron guardia. En la homilía, el abad, Anselmo Álvarez, criticó la Ley de Memoria Histórica y exclamó: Dejad en paz este Valle NADERÍAS MUNDIALES El informe de la Alianza de las Civilizaciones es una gigantesca, aburridísima nadería, redactada en la prosa burocrática de las Naciones Unidas a desafiar los estereotipos dominantes en su culturas respectivas. El productor saudita que baje a Saladino de su pedestal, debería ser recompensado en vista de que los naturales del país prefieren las películas en que se ve a su héroe machacando a los cruzados. Y se premiaría igualmente al español que ponga las peras al cuarto a Isabel la Católica. Es evidente que la providencia se halla afectada de una clara falta de realismo. Son inconcebibles los desmarques multiculturalistas en Riad. En Madrid o Barcelona, el incentivo haría poco más que alimentar la vocación parasitaria de una industria que hace tiempo que ha dejado de dirigirse al público y que vive de las subvenciones en mayor medida que del mercado. La tontería va unida, en ocasiones, a una asombrosa incomprensión de los mecanismos de la democracia. Poco antes de sacar a colación los fondos públicos de riesgo, se sugiere que sería estupendo promover entre los periodistas códigos de ética profesional análogos a los que ya existen en el terreno de la práctica médica. El paralelo es abracadabrante. La marginación o el apercibimiento del profesional heterodoxo es incompatible con la función que cumple una prensa libre. ¿Por qué? Porque la libertad de prensa se halla íntimamente ligada a la crítica del poder. El periodista no sólo emite diagnósticos, sino que participa en la liza política. O para ser más precisos, conecta ésta con la opinión. Someter al periodista a tutela administrativa entrañaría la supresión del disenso abierto, inseparable del régimen democrático. En medicina cabe fijar garantías rigurosas en materia de asistencia hospitalaria. En ingeniería, se obliga a un constructor a que sujete un puente a requisitos de seguridad convenidos entre expertos. Pero esto sería absurdo en periodismo. Escribir un artículo de periódico no es lo mismo que patentar una vacuna. Hace falta estar en la luna, para no reparar en el detalle. Aclarado esto, conviene añadir que el documento alumbrado bajo las auspicios de Za- Álvaro Delgado Gal l informe sobre Alianza de Civilizaciones ha nacido muerto. Lo ha hecho porque Erdogan, uno de sus valedores, acaba de responder con contumacia nada civilizada al desliz diplomático del papa en la universidad de Ratisbona. Y ha nacido muerto porque nunca ha llegado a estar vivo. Se trata de una gigantesca, aburridísima nadería, redactada en la prosa burocrática de las Naciones Unidas. En sus momentos más teóricos, el documento es inane. Y cuando se desciende a los detalles, frecuentemente ridículo. En el apartado dedicado a los medios de comunicación, se recomienda la creación de fondos públicos de riesgo para indemnizar a los productores de cine o televisión que se atrevan E patero y compañía no es lo que se ha insinuado. O sea, un panfleto tercermundista con fuerte sesgo proislámico. El informe, de hecho, ha gustado poco en medios árabes. Y se comprende, porque sus bases doctrinales transpiran laicismo. Se consagran los derechos individuales, se invoca la libertad política, y se afirma que las divisiones generadas por el desnivel de renta o el grado de desarrollo económico son más significativas que las diferencias religiosas. Todo esto es anatema para los integristas. Ello no obsta, al tiempo, para que el documento sea asimétrico. Pero lo es por el contexto, no por sus contenidos fundamentales. Se entenderá esto mejor si volvemos a los fondos de riesgos o a la malhadada propuesta de poner límites a la libertad de expresión. Es evidente, evidente de toda evidencia, que las medidas susodichas sólo podrían ser aplicadas en países como Francia o los Estados Unidos. Es decir, en países en que hay individuos que producen las películas que les vienen en gana, o en que los articulistas emiten las especies que estiman convenientes. La recomendación será sin embargo estéril, como se ha afirmado antes, en Arabia Saudita, que sigue siendo una teocracia. O en Irán. O en Marruecos. En estas naciones, las voluntariosas amonestaciones de los veinte hombres que firman el papel carecen, literalmente, de receptor, de destinatario. El resultado final es que el documento insta a la contención, a la cautelosa prudencia, a una sola de las partes. O sea, la que todavía es libre. En este sentido, es cierto que hay un sesgo. Lo hay por las mismas razones por las que, en un país compuesto en su mitad de automovilistas, y en su otra mitad de peatones, cabría considerar sesgada una ley que prohibiera desplazamientos superiores a los cincuenta kilómetros diarios. La ley, aunque vinculante para todo el mundo, coartaría sólo la capacidad de movimiento de los automovilistas. Éstos podrían objetar que la ley, o al menos sus efectos, no son equidistantes. Pero es lo mismo. Dentro de unas semanas nadie recordará que veinte notables, por iniciativa de Koffie Annan, y con el copatrocinio de los primeros ministros de Turquía y España, han firmando un pliego de intenciones constelado de puntillosos arbitrismos e impecable y genérica buena voluntad. Se dotará en la Naciones Unidas una comisión permanente de seguimiento de la cosa, y las relaciones entre Oriente y Occidente seguirán su curso natural, y de momento impredecible. El invento no da para más.