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14 DOMINGO 19- -11- -2006 ABC ESPAÑA www. abc. es españa José Luis Rodríguez Zapatero y Manuel Chaves escuchan a José Blanco, durante la reunión celebrada ayer por el Comité Federal del PSOE DE SAN BERNARDO Zapatero tropieza con los barones en el intento de explotar su éxito económico La guerra del agua enfrenta a dirigentes de Valencia, Murcia y Extremadura con los de Castilla- La Mancha, Aragón y Andalucía GONZALO LÓPEZ ALBA MADRID. De las 26 páginas del discurso con que José Luis Rodríguez Zapatero abrió ayer el Comité Federal del PSOE, sólo una estaba referida a las reformas de los estatutos de autonomía, mientras que al proceso de paz dedicó cuatro líneas, y ni una sola palabra a las elecciones en Cataluña y la reedición del gobierno tripartito. Pero el más que evidente intento del líder socialista de dar bajonazo a un proceso estancado y pasar la página del debate identitario para explotar el balance incontestable de la política socio- económica del Gobierno, tropezó con los intereses territoriales de los barones socialistas en el horizonte inmediato de las elecciones de 2007, con el conflicto del agua como telón de fondo. El presidente del Gobierno dedicó el grueso de su discurso a desgranar con una avalancha de cifras su gestión socioeconómica, destacando que al final de la legislatura se habrán creado más de tres millones de empleos y construido 6.000 kilómetros más de autovías y obras de alta velocidad, además de aumentar en un 38 por ciento la inversión en seguridad, diga lo que diga, con falsedades, el PP planteamiento fue secundado en términos generales por el murciano Pedro Saura- -candidato en la oposición, como Pla, y afectado por el trasvase TajoSegura, como el valenciano- y también por el extremeño Francisco Fuentes, quien dijo que no se pueden trocear los ríos -en alusión a la competencia que sobre el Guadalquivir recoge el nuevo estatuto de Andalucía, precepto que Rodríguez Ibarra juzga inconstitucional- La réplica no tardó en llegar por boca de los presidentes de Castilla- La Mancha, José María Barreda, y de Aragón, Marcelino Iglesias, quienes reclamaron que se respeten íntegramente los nuevos estatutos pactados en sus comunidades, esgrimiendo como argumento de fuerza que han sido consensuados con el PP, como también hizo Luis Pizarro en defensa del de Andalucía. Barreda, quien sostuvo que la gestión del agua es imprescindible para que pueda ejercer sus competencias exclusivas en agricultura y ordenación del territorio, respondió que si los ríos no se pueden trocear tampoco se pueden desviar y menos sin consenso territorial para añadir que el trasvase Tajo- Segura- -cuyo caducidad en 2015 recoge el nuevo estatuto de Castilla- La Mancha- -es una obra faraónica que se hizo por un Estado dictatorial afirmaciones que provocaron profundo malestar en Pla. Iglesias, que ya logró evitar el trasvase del Ebro, se mostró más conciliador y defendió que no es el agua, sino la energía, lo que limita el desarrollo Conflicto de intereses Pero el debate que se produjo a continuación, protagonizado por los dirigentes territoriales, siguió un cauce distinto. El orden de intervenciones hizo que fuera el valenciano Joan Ignasi Pla quien abriera las hostilidades al defender que las reformas estatutarias no pueden incurrir en anteponer los intereses electorales de cada territorio al sistema de autonomismo cooperativo ni quebrar los principios de solidaridad y cohesión por lo que defendió que algunas competencias- -en clara referencia al agua- -debería conservarlas el Estado. Este Agrio cruce de descalificaciones entre Acosta y Blanco a cuenta de Sebastián El Comité Federal del PSOE aprobó por unanimidad sus cabezas de lista para las alcaldías de las 111 capitales de provincia y ciudades de más de 50.000 habitantes- -con una renovación del 47,75 por ciento- así como para las comunidades autónomas donde se celebrarán elecciones en 2007. Pero esta unanimidad se vio ensombrecida por un agrio cruce de descalificaciones entre José Acosta, líder del antiguo sector guerrista de Madrid, y el secretario de Organización del PSOE, José Blanco. Acosta criticó el proceso para designar el candidato en Madrid, que ha sembrado perplejidad y desánimo También arremetió contra Simancas por el papelón de ir a Bruselas a denunciar la corrupción urbanística del PP el mismo día en que le estallaba el caso Ciempozuelos Blanco le replicó que, a diferencia de cuando Acosta controlaba la organización madrileña con Leguina y Barranco, ahora no se decide en una mesa camilla Zapatero apela al acuerdo En el debate terció el madrileño Rafael Simancas para advertir de que, ahora que parece que el PSOE ha superado el desgaste por el debate identitario no se incurra en discursos que supongan una vuelta atrás a ese escenario, mientras que- -en clave madrileña- -reclamaba iniciativas potentes del Gobierno en los ámbitos del urbanismo y la inmigración, alertando de que sus apoyos se resentirán si la llegada de inmi-