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ABC DOMINGO 19- -11- -2006 11 -Da la impresión de que sus bases se sienten psicológicamente más fuertes que justo un poco después de la ilegalización, ahora tienen mucha más presencia pública. Hay que ver cuántas fotos acumula el señor Otegi a lo largo de la semana o cualquiera de los portavoces del mundo de Batasuna- ETA, que es una organización ilegal. Son ellos los que se tienen que mover, la democracia no puede rebajar sus principios. La democracia tiene unas leyes que tiene que seguir, para todo. Para la reinserción social hay leyes. -Hay decenas de asesinatos entre los que está el de su hermano en los que ni siquiera se ha identificado a los autores. ¿Existe para estos casos un temor acentuado de que el proceso acarree impunidad? -Hay un temor genérico en el mundo de las víctimas cuando vamos al elemento sustancial de lo que tememos y deseamos y reivindicamos. Seamos de la posición que seamos o de la asociación que seamos, decimos no a la impunidad y decimos sí a la justicia. El derecho a la justicia es un derecho inherente al ciudadano, inalienable, lo dice hasta Amnistía Internacional. Es un derecho que no es negociable en un hipotético proceso de paz. Las víctimas siempre tenemos presente la necesidad de la justicia, la necesidad de que no exista impunidad y la necesidad de que se aclaren todos aquellos casos que siguen demandándonos justicia. Eso es innegociable e inalienable. Maite Pagaza fotografiada en Madrid durante la entrevista, en la que insistió en que la justicia para las víctimas es innegociable sustentando en el no reconocimiento de ese daño político... -Y hay daño. Éste es un elemento clave si queremos que el fin del terrorismo vaya acompañado de un relato democráticamente coherente. No podemos volver a caer en el árbol y las nueces, en que el mundo del nacionalismo decida que ésta es una buena oportunidad para una manera de acercarse a ver la realidad con más nacionalismo, no después de la persecución de los no nacionalistas, contra los que se ha utilizado durante todo este tiempo el terror político. La asunción de responsabilidad por parte del mundo de Batasuna- ETA no se puede dar espontáneamente y en esto es fundamental el resto del mundo nacionalista. Para eso es esencial la unidad de aquéllos que han sufrido ese daño político, precisamente por no ser nacionalistas, a quienes se les ha querido doblegar para que acatasen el nacionalismo de forma obligatoria. Alguien puede decir que todo esto es retórica, es semántica, algo que tiene que ver con una retórica nacionalista que hay que asumir. Pues precisamente la narración democrática de los hechos es clave para que lo que nos vayamos a encontrar en el futuro no sea injusto. ETA detrás porque dice que no se disuelve. No es la manera que quienes somos más sensibles desde el punto de vista democrático podríamos aceptar. si no, nos podríamos plantear que si los nacionalistas no hacen una autocrítica acerca de su propio papel frente a ese fenómeno de persecución a sus adversarios políticos nos podríamos volver a encontrar en una reedición de y ahora más Estatuto No estamos en Irlanda, donde la autonomía está por construir, sino que nosotros hemos llegado prácticamente al techo del autogobierno y, por otra parte, el mundo de Batasuna tampoco parece dispuesto a aceptar un pacto autonómico. Por tanto, los grandes nudos gordianos están en todo esto. ¿A qué denominamos un gran acuerdo de convivencia? Los nacionalistas vascos tienen que hacer ese trabajo de reconocer ese daño político a sus adversarios y, por tanto, de no sacar provecho nacionalista de esta situación. ¿A usted le parece un planteamiento iluso esperar que los terroristas, con cada día que pasa sin atentados, tendrán que terminar por entrar en la vía democrática? -Es complicado valorarlo ahora como si no hubiera existido todo lo que existe porque lo cierto es que esto ya está así. A mí me da la impresión de que las bases no son sólidas y que no puede funcionar algo que no tiene el consenso de la representación política de casi la mitad de los ciudadanos españoles, que además ha generado enorme susceptibilidad en una parte muy importante del colectivo de víctimas del terrorismo que temen a la impunidad y que además tienen muchísimo miedo a que el comportamiento del Gobierno esté siendo inmoral, que esté teniendo un comportamiento de fraude moral. Es una situación complicadísima. Si bien existe un desgarro enorme tanto en la opinión pública como entre personas que antes tenían una muchísimo mejor relación y tienen un alto nivel de responsabilidad (Pasa a la página siguiente) -Eso es lo último que ha dicho Rodríguez Zapatero, lo del gran acuerdo de convivencia -El gran acuerdo de convivencia tiene que tener en cuenta que puesto que ha habido el asesinato de cientos de personas, no puede darse el cese, no puede darse el fin a cambio de un precio político. Y puesto que esto es así tenemos que pensar en la justicia y en no caer jamás en la impunidad. Y esto significa el reconocimiento del daño personal a las víctimas y del daño político a esos partidos que no han podido trabajar en igualdad de condiciones. Eso significa que los nacionalistas asuman que no se puede jugar más al árbol y las nueces. Entonces sí tendremos un gran acuerdo de convivencia. Pero -La narración del Gobierno en sus comunicaciones oficiales no concuerda con esto que me está diciendo... -Yo lo que digo es: lo que está pasando ahora tiene bases poco firmes y es el momento de recuperar aquello que nos puede llevar a una solución justa, una solución que no se base en más nacionalismo. El gran acuerdo de convivencia no puede ser una manera eufemística de denominar a vamos a dar cesiones nacionalistas desde el punto de vista político pero con el acoso del mundo de ¿ETA- Batasuna ha vuelto a ganar la calle?