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ABC DOMINGO 19 s 11 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PROCESO PENDIENTE L EL RECUADRO EL COMUNICADO- COPLA DE LA PANTOJA TRAS artistas, o famosas, o simples chupaplatós, ponen los asuntos litigiosos en manos de mis abogados Siempre en plural: Mis abogados Letrados en cuadrilla, picapleitos por colleras para sus faenas de acoso y derribo. Isabel Pantoja, no. Isabel Pantoja ha puesto en manos de su poeta las penas negras en este marbellero escándalo que le intercalas una hache y te sale un verso de García Lorca o un romance de Benítez Carrasco: el caso Malhaya. Malhaya sea el dinero, malhaya sea el parné, que ha metido a aquel que quiero en la trena de Jaén A esto le pone música Manuel Alejandro y son 75.000 copias vendidas. Disco de platino. A mi admirada Isabel Pantoja no le han escrito el comunicado mis abogados como a las otras, las otras, que tanto saben de Derecho, sino su poeta. Su Rafael de León y Arias de Saavedra, que cuando Isabel empezaba en el artisteo la cuidaba como a la niña de sus ojos que era. La enseñó a mover la bata de cola como nadie por los escenarios y le escribió sus primeros éxitos del garlochí o del pan calentito migaíto en el café. Desde su palco de la SocieANTONIO dad de Autores del cielo, Rafael de León BURGOS ha venido a echarle una mano a Isabel, para que no se interrumpa la Rapsodia Española de la poesía popular. Quizá tío Rafael de León me oyó aquella noche triste de Chipiona, cuando esperábamos en el santuario que llegara como una ola ya sin vida el cuerpo de Rocío Jurado, para velarla al pie su Virgen de Regla. Isabel, tan Maribel como en sus años de alumna de Juan Solano y de Rafael de León, llegó a Chipiona con Julián Muñoz, novio mío, siempre novio, y al llanto de sus ojos de gafas oscuras por la muerte de la compañera le dije: -Isabel, cuídate, porque ahora sí que eres la última de peina y volantes que nos queda... Desde su gloria macarena, Rafael de León la ha ayudado a cuidarse, y le ha escrito este comunicado- copla del amor roto, que en esta España de las corrupciones y O en aquella Marbella de las recalificaciones a tanto la pieza es como su póstumo poema del desamor, una canción desesperada que viene pidiendo música, maestro, Maestro Quiroga. Miren, miren qué arranque de copla en el comunicado poético, en la reescritura de La otra que esta vez se llama Mayte y tiene mechas: He sido engañada durante tres años... Perfecto de metro, de rima, de acentos. Te dan ganas de enchufar la máquina de la escritura automática de tío Rafael de León y que continúe la primera letra de la copla hasta el estribillo. Cómo suena a zambra. Hasta se oye el zum zum de la percusión en la orquesta de Juan Solano: He sido engañada durante tres años, mas tengo reaños en mi corazón, te digo que apaños contigo no quiero, desprecio el dinero, púdrete en prisión... A esto le falta el Sargento Ramírez, un anillo con una fecha por dentro, la cárcel de oro, el pena de muerte al ladrón, el ayayay de por qué te vistes de negro. Porque de sin embargo te quiero nada: ni mijita migaíta en el café. Todo despecho, dolor, el mejor Bécquer, que es el precedente del universo poético de Rocío y de Concha, de Juana y de Lola: Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas Y si bueno es ese arranque del comunicado- copla ya citado, el he sido engañada durante tres años ¿dónde me dejan esto otro, antes de llegar a la coda de paso? Oigan, oigan: Estoy pasando un momento muy amargo... Miren cómo sigue la escritura automática del comunicado compuesto por el poeta defensor de Isabel, este pozo sin fondo de la amargura, sin el que no hay copla del desamor posible, conforme a los cánones del género: Estoy pasando un momento, un momento muy amargo, lo quería y sin embargo conmigo no era sincero. Pá la otra, manilargo, hasta sacos de dinero, cuentas en el extranjero, y a mí como un pordiosero suplicaba: Dame argo Por eso me desespero, ¡qué momento más amargo! Sigue cuidándote, admirada Isabel Pantoja. Que ida Rocío Mohedano, eres la última mohicana de esta copla tan triste que suelen ser los desamores en la vida. LEGADO este momento de la legislatura y ante el riesgo severo de un fracaso político de gran envergadura, urge el diseño de un auténtico proceso de paz con el que el Gobierno cierre las heridas que ha abierto en la sociedad española. En vez de intentar ridículas fugas hacia delante tratando de exportar a Palestina su patético pacifismo retórico, Zapatero está ante la responsabilidad histórica de afrontar la recomposición de la concordia nacional que debió haber constituido el eje de su mandato. A estas alturas ya se tenía que haber dado cuenta de IGNACIO que su proyecto, cualquieCAMACHO ra que sea, no puede tener éxito en un país dividido. Surgida de la intensa convulsión del 11- M, esta legislatura requería una gestión balsámica enfocada a recomponer la fractura de aquellos tres días dramáticos. En vez de abordar una delicada cirugía de recomposición, el Gobierno prefirió aliarse con minorías radicales para hacer trizas el consenso constitucional con una agitada agenda rupturista. Contradiciendo su propio programa electoral, el presidente se lanzó a dialogar con los terroristas sin el respaldo de la oposición; reabrió el modelo territorial sin una idea de cómo cerrarlo, y abordó la memoria histórica de la guerra civil con un insensato sectarismo revisionista. Dos años y medio después, el resultado está a la vista: el proceso de paz se halla empantanado ante los reiterados incumplimientos etarras; los estatutos de autonomía se han convertido en un ventilador de competencias que centrifuga la estructura del Estado, y la memoria histórica ha devenido una pelea a muertazos que ha rescatado los peores demonios del cainismo colectivo. La es una mera muletilla hueca a la que Zapatero se agarra con recurrente terquedad, pero el panorama civil y político se ha envuelto en una crispación que es la mejor garantía para el fracaso de cualquier gobernancia. La única vía posible para enderezar el rumbo sería la vuelta al acuerdo de mayorías, que permitiese siquiera un magro pacto de mínimos hasta las próximas elecciones generales. El Pacto Antiterrorista como marco para reconducir las negociaciones con ETA y reintegrar la cohesión moral de las víctimas; la reforma constitucional para fortalecer al Estado ante la crecida diáspora territorial; una modificación de la ley electoral que evite el mercado negro de las minorías, y una reforma consensuada de las normas de extranjería e inmigración. Si los españoles viesen a sus dos grandes partidos embarcados en una reconstrucción política de amplio espectro, la nación podría recuperar el aliento que se ha perdido en el fragor de una batalla estéril. Ése sería el verdadero proceso de paz pendiente en este desgraciado mandato, y aún hay tiempo para ponerlo en marcha. Lo que falta es voluntad política porque el presidente parece haber decidido atrincherarse al otro lado de una zanja de barata ideología sectaria. Raro será que no acabe sepultado en ella, pero lo peor es cuánta energía colectiva se va a llevar por delante.