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ABC SÁBADO 18 s 11 s 2006 INTERNACIONAL 33 Para Bush, la guerra de Vietnam enseña que Estados Unidos no debe abandonar Irak Tres décadas después del conflicto entre americanos y vietnamitas, el presidente norteamericano viaja a Hanoi para asistir a la cumbre de la APEC PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL HANOI. Hace tres décadas, un joven de Texas llamado George Walker Bush se libró de ir a la temida guerra de Vietnam, donde el Ejército más potente del mundo era incapaz de derrotar a la guerrilla comunista. Según sus críticos, gracias a los contactos de su padre, un magnate del petróleo que comenzaba entonces una fulgurante carrera política que culminaría en la Casa Blanca, Bush Jr. ingresó en la Guardia Nacional Aérea. La cuestión que el futuro presidente se quedó en una base de Houston y no fue a Vietnam. Ayer, 31 años después de que los últimos helicópteros militares evacuaran la Embajada americana de Saigón, Bush saldó una deuda con el pasado y pisó suelo vietnamita. Pero no lo hizo como ex veterano de guerra ni como turista, sino con todos los honores que le corresponden como presidente de Estados Unidos, la nación más poderosa de la Tierra que, de nuevo, se ve empantanada en otro conflicto de difícil solución: Irak. Por eso, Bush comparó aquella humillante derrota del Ejército norteamericano con la situación que se vive en el antiguo feudo de Sadam Husein, llegando incluso a extraer alguna que otra lección de dicho desastre. Tendemos a querer el éxito inmediato, pero la tarea en Irak nos llevará todavía algún tiempo tendremos éxito si no nos marchamos manifestó el mandatario estadounidense. El inquilino de la Casa Blanca no se dejó llevar por el desaliento y aseguró que finalmente se vencerá en Irak, si se persevera en la ideología de la libertad La postura mantenida desde la oposición por el Partido Demócrata, tras hacerse con el control del Congreso y del Senado en las últimas elecciones legislativas, exige un cambio de estrategia en Irak, lo que podría desembocar en un repliegue de las tropas. Al margen de tales paralelismos, la visita de Bush a Hanoi, donde acudirá este fin de semana a la cumbre de países del foro de Cooperación Económica de Asia y Pacífico (APEC) da mucho que pensar sobre la manera en que los antiguos enemigos irreconciliables han cerrado las cicatrices del pasado. No odiamos a los americanos, pero deben pagarnos HANOI. EE. UU. y Vietnam no reestablecieron sus relaciones diplomáticas hasta 1995, veinte años después de la guerra que enfrentó a ambas naciones, una de las más sangrientas y devastadoras de la historia. En 2000, Bill Clinton fue el primer presidente norteamericano en visitar al antiguo enemigo, generando una gran expectación entre los habitantes de este bello y hospitalario país del Sureste Asiático: una buena prueba de que los vietnamitas han perdonado a Washington tras perder entre 2 y 5 millones de almas durante el conflicto. No odiamos a los americanos, pero deben reconocer sus atrocidades del pasado y compensar a las numerosas víctimas que aún siguen sufriendo las consecuencias de la guerra explicó a ABC Ngo Anhtuan. Este veterano de la guerra, de 67 años, daba la bienvenida a Bush porque su presencia y la del resto de líderes mundiales es buena para Vietnam Gran recibimiento Así lo demuestra, al menos de cara a la galería, el recibimiento de las autoridades vietnamitas al presidente de EE. UU. que ayer se reunió, uno tras de otro, con su homólogo oriental, Nguyen Minh Triet, con el primer ministro, Nguyen Tan Dung, y hasta con el secretario general del Partido Comunista y verdadero hombre fuerte del país, Nong Duc Manh. Todos estos encuentros fueron presididos por un enorme busto de bronce de Ho Chi Minh, el revolucionario líder comunista que se convirtió en el padre de la patria al liderar primero la independencia de Vietnam con respecto de Francia y luego la lucha contra las tropas americanas hasta su muerte en 1969. Las sociedades cambian y las relaciones pueden ir a mejor indicó Bush, quien alabó el progreso alcanzado por Vietnam durante los últimos años. Desde que el régimen comunista abrazara el capitalismo en 1986 con su renovación económica doi moi el Producto Interior Bruto de este país de 84 millones se ha elevado cada año alrededor de un 7 por ciento, el segundo mayor crecimiento de Asia después de China. Tres décadas después de quedar totalmente arrasado por las bombas americanas, Vietnam acaba de ingresar en EE. UU. sigue buscando a 1.300 soldados desaparecidos, Hanoi pide indemnizaciones por los pesticidas usados en la guerra Vietnam ha ingresado en la Organización Mundial del Comercio, y confía en atraer la inversión extranjera Bush, ante el busto del líder comunista Ho Chi, ayer en Hanoi la Organización Mundial del Comercio, por lo que confía en seguir atrayendo la inversión extranjera gracias a su baratísima mano de obra. Pero esta buena noticia se ha visto empañada por la negativa del Congreso de EE. UU. a AP normalizar las relaciones comerciales con el país del Sureste Asiático, lo que demuestra que, detrás de las fotos oficiales, aún quedan muchos asuntos pendientes entre Washington y Hanoi. Entre ellos, destacan la bús- queda de 1.300 soldados norteamericanos que desaparecieron durante la guerra y de los que se desconoce su suerte y la reclamación de indemnizaciones por parte de los tres millones de víctimas del Agente Naranja. Con este nombre se conoce al pesticida con el que las Fuerzas Aéreas estadounidenses arrasaron la jungla vietnamita. Debido a las dioxinas tóxicas que contenía este compuesto químico, sus secuelas han ido pasando de generación en generación y continúan provocando horribles malformaciones genéticas en los hijos y nietos de los 4,8 millones de vietnamitas que estuvieron directamente expuestos a los bombardeos. A pesar de todos estos horrores y de los millones de muertos que dejó la guerra, la comitiva de Bush pudo ayer atravesar la marabunta de ciclomotores que colapsan el caótico tráfico de Hanoi. Está claro que los vietnamitas no guardan rencor al amigo americano y prefieren centrarse en el crecimiento económico para salir de la pobreza que aún sufre la mayoría del país.