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ABC SÁBADO 18 s 11 s 2006 Tribuna abierta ESPAÑA 21 Cristina Palomares Historiadora LOS AÑOS PREVIOS AL 20- N: LA POSTURA DE LOS REFORMISTAS Franco murió con el convencimiento de que tras su muerte todo quedaba atado y bien atado Sin embargo, el nudo de las famosas Leyes Fundamentales resultó ser marinero: un nudo fuerte y seguro pero a la vez, y por suerte para todos, fácil de desatar L A muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 no fue un hecho inesperado. No sorprendió a nadie. Y no porque la agonía que desembocó en su fallecimiento no fuera larga y seguramente dolorosa, sino porque ya en 1961 Franco había probado su condición mortal, cosa hasta entonces imposible de aceptar por algunos. Un accidente de caza que lo indispuso para ejercer sus funciones como Jefe del Estado fue el silbato de alerta. Su incapacidad quedó limitada al tiempo que duró la anestesia general, por lo que Franco no hizo uso de los complejos mecanismos de la ley de sucesión. A lo máximo que llegó el caudillo fue a pedirle a su amigo Camilo Alonso Vega que tuviera cuidado de lo que ocurriera. A partir de entonces, y a lo largo de la década de los años 60, comenzó una lucha intestina entre los miembros del régimen. Mientras unos intentaron mantener viva la llama del franquismo una vez desaparecido el caudillo, otros optaron por defender- -siempre dentro de la legalidad y de una forma un tanto cauta- -la modernización del régimen. Habían entendido que tras la muerte del Franco no sólo su supervivencia política estaría en riesgo, sino que también lo estaría la estabilidad del país. Este sector era conocido como aperturista o reformista. El periodo que conocemos como tardofranquismo es un periodo de cambio y de evolución fuera y también dentro del régimen. Durante los años 60 la situación socioeconómica española experimentó una espectacular transformación. Esto fue debido, principalmente, al cambio en la política económica, a las remesas que los emigrantes españoles enviaban a sus familias y, sobre todo, al turismo. El turismo no sólo mejoró sustancialmente la economíademuchas familias, sinoqueinfluyó tambiénen elcambio de mentalidad de la sociedad. Durante esos años, se incrementó sustancialmente la población universitaria y la de enseñanza media. También la administración española experimentó la llegada de nuevas generaciones de funcionarios que dieron un nuevo aire a la administración. Muchos de estos jóvenes, más o menos cercanos al régimen, buscaban simplemente una carrera en la administración y algunos llegaban con nuevas ideas que habían adquirido durante visitas o estudios en el extranjero. Estos jóvenes funcionarios serían un importante aval durante los años de la transición. El sector aperturista evolu- La defensa de la reforma por parte de este grupo heterogéneo de aperturistas y reformistas evolucionó a lo largo del tiempo. En los años 60 esa defensa era muy tímida y se limitaba casi exclusivamente a la apertura controlada del régimen en materia de representación política. En cambio, a principios de los años 70- -y en medio de una grave crisis socioeconómica y mucha presión en la calle- -muchos reformistas ya defendían la entrada de un sistema democrático (aunque la mayoría estaba a favor de un modelo similar al alemán, esto es sin el Partido Comunista) Y los reformistas no sólo contaban con el importante aval del todavía Príncipe Don Juan Carlos, sino también con el impulso de su liderazgo. Santiago Carrillo se preguntó quién era el líder de los reformistas del régimen y llegó a la conclusión de que era el propio Don Juan Carlos. En un clima de incertidumbre y tensión se puede decir que la posición cuasi- oficial del Príncipe en favor de un sistema democrático resultó definitiva para que muchos miembros del régimen apoyaran la opción reformista ya a principios de la década de los años 70. ÁNGEL CÓRDOBA cionó durante los años 60. Fueron años de bonanza económica yprofundos cambiossociales, pero no políticos. Este estatismo en materia política (en concreto en representación política) fue el principal motivo de tensión entre los miembros del régimen, y vaperfilandolossectores aperturista e inmovilista durante la década. Esta tensión se refleja también en la Prensa de la época, sobre todo tras la aprobación de la Ley de Prensa de 1966 de Manuel Fraga; ley que fue ampliamente criticada. Unos la consideraban peligrosamente permisiva y otros, en cambio, ambigua y restrictiva. Sin embargo, lo cierto es que la incipiente liberalización de la Prensa resultó fundamental para promover el debate político en la sociedad española, sobre todo a principios de los años 70. Para entonces, algunos sectores de la prensa se habían convertido incluso en una especie de oposición tolerada Mientras Franco aceptaba a regañadienteslaaperturaen materia económica- -básicamente, porque no la consideraba como una amenaza- -rechazaba cualquier intento de apertura en materia de participación política. Y fue por miedo. El régimen no podíapermitir queninguna asociación política, aun cuando actuase dentro de los límites de la doctrina oficial, se convirtiera en una amenaza para la organización del Movimiento. LaesperadaLeydeAsociaciones de 1964 fue, por tanto, un varapalo para los que defendían un sistema de asociaciones políticas, incluso dentro del marco del Movimiento. De esta forma, los que querían reunirse para hablar de política sin salirse de la Ley (esto es sin formar partidos políticos clandestinos) ingeniaron otros medios para poder hacerlo, medios que ya utilizaban antes de la aprobación de esta Ley. Se hablaba de política en reuniones privadas, a través de publicaciones, en grupos deestudio o clubes, en sociedades mercantiles, asociaciones culturales y, más tarde, en cenas políticas. Todas estas variantes fueron utilizadas tanto por gente cercana al régimen como por gente identificada con la oposición democrática. El sector familiar de las Cortes también despertó el entusiasmo entre los aperturistas ya que, a partir de 1967, estos serían elegidos por cabezas de familia y mujeres casadas, la forma de elección más democrática hasta la fecha. Sin embargo, aunque su capacidad de acción fue muy limitada, en laelección del 67 llegaron por primera vez a las Cortes jóvenes procuradores familiares y consejeros nacionales con ideas claramente reformistas. Entre ellos se encontraban algunas figuras que iban a ser protagonistas durante la transición, comoporejemploMarcelinoOreja, AlfonsoOsorio, GabrielCisneros y Adolfo Suárez, entre otros. mucho tiempo ha existido una idea generalizada de que el régimen franquista era un bloque monolítico que perseguía la continuación del régimen tras la muerte de Franco y que- -por tanto- -fue la presión de la oposición democrática el factor principal de la transformación democrática. Sin embargo, aunque la presión y moderación de la oposición democrática fueron, sin duda, factores fundamentales que contribuyeron al éxito del proceso, la existencia de un sector reformista dentro del régimen fue fundamental para poner en marcha la reforma que impulsó el Rey. Esto fue la Ley para la Reforma Política, que resultó ser la pieza clave para pasar del régimen franquista a una democracia de la ley a la ley sin alteraciones y de forma pacífica. Los intentos que, en distintos grados y durante casi dos décadas, hicieron algunos miembros del Gobierno franquista y otros personajes vinculados de una u otra forma al régimen para introducir reformas dieron su fruto en el momento de la Transición. La España de los años 70 que, irónicamente, Franco había contribuido a crear, no era compatible con el obsoleto régimen franquista que algunos pretendían mantener tras la muerte del caudillo. Franco murió con el convencimiento de que tras su muerte todo quedaba atado y bien atado Sin embargo, el nudo de las famosas Leyes Fundamentales resultó ser marinero: un nudo fuerte y seguro pero a la vez, y por suerte para todos, fácil de desatar. Durante