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92 VIERNES 17- -11- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo los conocimientos necesarios, sea responsable de su salud Para lograr el conocimiento genético del ser humano, Brenner propone también una solución poco convencional: convertir a los humanos en la base de los estudios. No existen animales que tenga un cerebro como el nuestro y no podremos resolver los grandes problemas humanos investigando en un ratón En lugar de roedores, Brenner propone emplear personas. Hoy tenemos la tecnología para afrontar el problema en la especie más interesante de todas, que somos nosotros. Experimentar con humanos es un crimen, pero todo el mundo lo está haciendo: la naturaleza lo hace, los gobiernos lo hacen, hasta los restaurantes de comida rápida. Lo único que tenemos que hacer es estudiar cuáles son los resultados de estos experimentos La nueva revolución Sydney Brenner ha protagonizado desde sus orígenes, en los años 50, la revolución científica que supuso la aparición de la biología molecular. En aquellos años, los bioquímicos ocupaban la cima de la jerarquía científica, pero sus pensamientos ya establecidos les impedían mirar más allá. Tuvo que llegar gente de fuera para hacer la revolución. Una de las cosas buenas que tenían aquellos novatos era la ignorancia. Como no poseían muchos conocimientos intentaban cosas nuevas, experimentaban, y la ciencia depende de la innovación que puede producir esa gente Cincuenta años más tarde, Brenner mira hacia el futuro y espera otra revolución. La pregunta ahora es qué gente con capacidad de innovar desplazará a viejos tipos como yo que ya saben demasiado Y apunta la necesidad de atraer más gente hacia la ciencia para poder hacer frente al trabajo que tenemos por delante Es importante que los gobiernos inviertan en investigación y que no lo consideren un gasto, aunque han de ser conscientes de que los resultados de esa inversión llegarán en 25 años afirma el científico, que admite las dificultades para que los políticos apliquen planes a largo plazo. El principal reto para esa nueva generación de científicos, según Brenner, es crear una base teórica que nos permita unificar todos los datos que tenemos En definitiva, traducir los datos en conocimiento. Sydney Brenner decía ayer, en Madrid, que espera a la nueva generación de científicos que hagan comprensible el genoma FRANCISCO SECO Vivimos en un mar de datos, el reto es convertirlos en conocimiento Sydney Brenner s Nobel de Medicina en 2002 Es uno de los científicos que más saben sobre el genoma... Brenner afirma que realmente ignoramos muchas cosas. Está casi todo por hacer dice, y pide a los gobiernos que inviertan en la Ciencia DANIEL MEDIAVILLA MADRID. Perdido entre los pasillos de una enorme biblioteca o zambullido en el océano de internet, la diferencia entre datos y conocimiento es más fácil de comprender. Sydney Brenner, premio Nobel de Medicina de 2002 y uno de los principales expertos del mundo en genética molecular, tiene muy presente esta diferencia. En los últimos años la combinación de biología y computación ha permitido acumular cantidades ingentes de datos y muchos vieron en la secuenciación del genoma humano la piedra filosofal de la medicina. Durante un desayuno con científicos y periodistas en la sede madrileña del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, sin despreciar el logro, Brenner lanzó un mensaje más ajustado a la realidad. Tenemos la secuencia del genoma, pero no sabemos qué significa. Está casi todo por hacer Brenner ilustra con ejemplos el largo camino por recorrer. Hablemos del lenguaje. No se trata sólo de un gen, hay muchos mecanismos involucrados: el cerebro debe tener la capacidad de pensarlo, después hay que tener voz... ¿Cómo se reúnen todas esas capacidades? No tenemos ni idea Este planteamiento contradice una idea que ha logrado gran popularidad: la asociación entre genes y capacidades. Prestigiosas revistas como Time han llevado a su portada el gen de Dios y no es raro oír hablar de genes del alcoholismo o de la homosexualidad. Para Brenner, eso son disparates grosos. Su ejemplo: la obesidad. Tenemos un genoma de 100.000 años y las condiciones que existían entonces ahora ya no rigen. Entonces no había comida todos los días, y era necesario un impulso que nos dijese: come todo lo que puedas, y lo que no puedas aprovechar ahora, guárdalo como grasa Ahora ese mecanismo animal ha creado un problema de salud muy grave Para Brenner, el uso del genoma puede ayudarnos a conocer mejor este tipo de mecanismos, algo que nos permitiría saber qué decisiones son saludables. La clave en la obesidad no es tomar píldoras, sino que la gente, con Genes y capacidades La función molecular de un gen puede ser distinta en diferentes organismos. Esto se observa, por ejemplo, en el genoma del erizo de mar, recientemente secuenciado. Posee genes como los nuestros que fabrican proteínas específicas para la visión, el olfato y el oído... Extrañará a quienes asuman la asociación entre genes y capacidades, ya que el erizo carece de ojos, nariz u orejas. Las aplicaciones del conocimiento del genoma a la salud previstas por Brenner también pueden resultar inesperadas y tienen más relación con el conocimiento de nosotros mismos que con los tratamientos mila- Se ha hablado del gen de Dios, y hay gente que habla también de genes del alcoholismo, genes de la homosexualidad... eso es un disparate Más información sobre Sydney Brenner: http: nobelprize. org nobel prizes medicine laureates 2002