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ABC VIERNES 17 s 11 s 2006 VIERNES deESTRENO 87 La raíz de mi trabajo consiste en reflejar lo que piensa y siente mi generación Edward Norton s Actor En diez años de carrera en el cine, Norton se ha situado entre los actores más solicitados de Hollywood. Natural en los personajes, su buen hacer gusta a todos POR JOSÉ EDUARDO ARENAS FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Explorar entre la filmografía de Edward Norton para dilucidar si es un buen actor sería arruinar un tiempo precioso. La crítica ya le ha acreditado y como el público le responde, miel sobre hojuelas. Esta semana ha estado en Madrid para presentar su nuevo trabajo, El ilusionista un filme que cerró con éxito el pasado Festival de Sitges. Se trata de una fantasía para adultos al alcance de toda la familia, en la que, como en los sueños, los sentidos te pueden engañar. Así es esta generosa- -por la magnífica en la recreación escénica- -producción. Diez años lleva Norton en el oficio de actor cinematográfico (en el teatro ya había hecho lo suyo antes de dar el salto) y ya tiene una garantía ganada a pulso dentro del sector. Es una persona que, al natural, se le puede catalogar como tímido, confundiéndolo el término por el de educado. Un simpático sin estridencias, que libera energía de forma equilibrada. No cree ser el centro de nada, más bien formo parte del engranaje de una obra realizada por cientos de personas Declara que su interés laboral y artístico pasa por encontrar personajes que me hagan entrar en mundos inciertos, con un halo de misterio y, a ser posible, en lugares que desconozca Pues a sus 38 años parece haber conseguido sus propósitos en El dragón rojo El club de la lucha American history X El escándalo de Larry Flynt Todos dicen I love You y The score entre otros títulos. Con Las dos caras de la verdad estuvo al borde del Oscar, lo mismo le pasó con American History X No está mal que El ilusionista Norton deje todo su potencial en manos del director Neil Burge, en la que es su segunda película (la prueba de fuego) El actor parece que lo controla todo al añadir que detrás de la cinta están los productores de Crash y de Entre copas que pusieron sobre el tapete quince millones de dólares en el proyecto Norton asegura que no le interesan las películas de las que se sabe antes el presupuesto que el contenido. Este filme demuestra que se puede hacer una superproducción con menos de los 50 millones de dólares, pese a lo que diga Hollywood. Me gustaría que me contaran en qué se los gastan. Nosotros hemos hecho una historia de época en la que se ha recreado la Viena de principios del siglo XX, basada en el cuento Eisenheim the illusionist de Steven Millhauser, al que Burger ha añadido algunos personajes centrales Edward Norton, durante su visita a Madrid esta semana ideas y fuentes de investigación. Hay que reconstruirlo para encontrarle el fondo. Detrás de cada personaje hay alguien que existe en la mente del guionista. Sin embargo, al preparar a Eisenheim lo hice al revés, de fuera hacia dentro. El entorno material era muy importante para no salirme de contexto. Hablo de vestuario, maquillaje, la barba o de llevar un sombrero de época con naturalidad. La raíz de mi creatividad consiste en reflejar lo que piensa y siente mi generación, en conectar psicológica y espiritualmente con ella Este año ha sido el de las películas de época. Lo percibe complaciente: He intervenido en El velo pintado una adaptación de Somerset Maugham. Este tipo de cine es eficaz si se logra conectar con el presente en algún asunto social que abarque a la mayoría El teatro ha sido en su carrera una escuela importantísima. Al saltar al cine ya venía vacunado en lo referente a la elección de las ofertas: Cualquier actor con un mínimo de humildad y perspectiva sabe que para meter la patita por la puerta hay que tener suerte. Después de contar con la base y la suerte, el resto depende de ti y de tus decisiones El ilusionista Estados Unidos 2006 110 minutos Género- -Intriga- romántica Director- -Neil Burger Actores- -Edward Norton, Paul Giamatti, Jessica Biel, Rufus Sewell Un amor de juventud Certifica que, además, me ha permitido transformarme en en un misterioso mago que desafía los límites de la naturaleza fascinando al público de la época y jugando con sus mentes, a la vez que retoma un amor de juventud cuando ella, la aristócrata Sophie (Jessica Biel) ya está comprometida, lo que le envolverá en una encrucijada de descréditos. Me cautivaron las cualidades hipnóticas que despliega este misterioso personaje describe el actor, quien para introducirse en el papel trabajó previamente con un ilusionista que conoció en una época en la que se ganaba la vida como acomodador de un teatro. Le vi durante los quince días que actuó. Fue muy emotivo volver a encontrarle años después como profesor Sabedor de que su estilo funciona, es obvio que espere que se le pregunte por el método que utiliza para conseguirlo. Sonríe: No tengo un enfoque, ni un método determinado, estándar. Resultaría demasiado acartonado para un físico como el mío. Cada personaje requiere distintas La mano de Norton y el ojo de Giamatti E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El cuento de Steven Millhauser serían las muletas de esta película, pero el ritmo en los andares, el sentido y la dirección son de Neil Burger (el de Entrevista con el asesino y también de sus tres magníficos protagonistas, Edward Norton, Paul Giamatti y Jessica Biel, ella, cuya importancia en la trama impide que El ilusionista se dirima en un mero cruce de guantes entre estos dos asombrosos actores. Magníficamente escrita, dibujada, musicada e interpretada, El ilusionista es el fiel producto de su ADN y allí igual se pueden oler las excelencias de Entre copas con la que comparte productor, que oír las de Philip Glass o entrever el mismo clima brutalmente románti- co del Heatchcliff de las Cumbres borrascosas encarnado en ese mago de otro siglo que interpreta de modo sublime Edward Norton. Sólo había un modo de contar bien esta historia, que es el que elige Burger: el punto de vista del policía (Paul Giamatti) ensimismado en los trucos del ilusionista, mirando siempre a la mano que no es y padeciendo y transmitiendo todo el fragor de la intriga; nosotros somos él, y de ahí que se viva la mecánica de esta película como una gran actuación de magia. Toda, de principio a fin, incluida la discutible explicación de los hechos, está vista a través de los ojos del personaje de Giamatti, y sólo desde allí tiene sentido: son sus interpretaciones. Pero, además de la mecánica justa, esta película ofrece una carne profundamente sentimental, y propone una historia de amor esponjosa y húmeda, pero sin la blandez ni la cursilería. En realidad El ilusionista es la película perfecta: grande, enorme en su formato, y pequeña, asequible en su degustación; pura magia por fuera y sentimiento puro por dentro... Una escritura para ser paladeada y una ética para ser leída.