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86 VIERNES deESTRENO VIERNES 17 s 11 s 2006 ABC Borat Estados Unidos 2006 82 minutos Género- -Comedia Director- -Larry Charles Actores- -Sacha Baron Cohen, Pamela Anderson Los zarajos del kazajo JAVIER CORTIJO ¿A qué sabe la nieve color sandía de las montañas de Colorado? ¿Hay vida extra más allá del nivel 256 del Comecocos ¿Por qué no hay ninguna clínica estética llamada Pelos y señales Grandes y tontos enigmas a los que se une otro tanto o más inquietante: ¿cómo es que un producto como Borat ha arrasado entre espectadores y críticos? Aunque, a decir verdad, los primeros forman la masa social pastosa medioamericana y british, y los segundos están en la jaula de los ornitorrincos, aunque les explote el corsé. Perogrullada: filmes como éste no dejan indiferente (ni sano) a casi nadie, y eso que, en el fondo, las aventuras de este reportero kazajo por EE. UU. no se elevan muchas pulgadas del nivel de To er mundo e güeno o Cocodrilo Dundee mezclado con un candor mesetario a lo Martínez Soria con el ADN de Torrente. Sí, Borat es bestia. Muy bestia. Porque el mundo y la endogamia parda le hicieron así. Y pasea su machismo, mostrenquismo y antisemitismo (más que alianza de civilizaciones, habría que imponer en el filme una alianza de circuncisiones desde Nueva York a Los Ángeles bajo la manta zamorana de un falso documental, circunstancia que ha hecho derretirse a algunos cronistas de buena fe. Sin embargo, el ingenio que hay que derrochar para abordar tal género (no procede hablar de ucronía porque Kazajistán, evidentemente, existe) brilla por su ausencia aquí (recordemos Zelig pues la chabacanería, la sal gruesa, la escatología a veces vomitiva y la provocación más gonza y golfa son las únicas armas de Borat (o su alter ego, Sacha Baron) Cierto que algunas escenas dan en el blanco de la llaga yanqui, pero más por méritos ajenos (escalofriante ese aquelarre antidarwinista, ese rodeo con sonrisa congelada o esa cena de alcurnia sureña) que por los de un cómico entregado pero limitadito, que se limita a ir enrollando cual zarajo segoviano las tripas y excrementos que encuentra en el afilado palo de su mala leche. Incluso la espontaneidad de la que hace gala se queda tan escurrida como el tanga limón del menda en la traca final con Pamela Anderson y sus sospechosamente pasivos guardaespaldas. Y otra tontería para finiquitar: ¿por qué me da en la nariz que Jacques Tati engrosaría la cola del INEM si se le ocurriera nacer hoy día? Sacha Baron, vigilando la playa junto a su cuarteto titular, en el pasado Festival de Cannes ABC Borat, héroe por accidente, pone patas arriba la comedia americana Sacha Baron, de 34 años, es un cómico británico de origen judío graduado en Cambridge s Su tesis un falso y voraz documental que revienta los tópicos USA MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Borat es un grosero, machista y racista, pero aunque sus bromas infantiles de pipi, caca, culo hayan tenido éxito en personajes como Torrente, nunca hubiera sido el hit mundial que es si no hubiera encontrado tanta empatía en los americanos con los que se cruza por el camino. Son éstos, los que se retratan ellos solos con todo lo peor de Borat, los que le bombardean ahora con demandas en busca de reparar su honor y pillar tajada del récord de taquilla. En las dos primeras semanas el falso documental ha recaudado más de 67 millones de dólares, desplazando a películas de glamurosos actores como Emma Thompson, Russell Crowe o Brad Pitt. Dicen que sólo James Bond podrá pararleestefin de semana, pero aún si lo hace será una victoria pírrica. La última entrega del agente 007 ha costado 100 millones de dólares en producción y otros tantos en marketing, mientras que el presupuesto del deleznable Borat se limita a 18.000 míseros dólares. Entre los que hacen fila en los juzgados para compartir su prosperidad destacan los dos jóvenes de la Universidad de Carolina del Sur que le suben a la rulot cuando hace autostop, y empapan en cerveza su desencanto con la rubia de los Vigilantes de la Playa, mientras le animan con comentarios machistas. Sin abogados, pero igual de indignada, está la productora del canal de Jackson (Mississippi) que le puso en el aire. Dice que después de eso su jefe no ha vuelto a confiar en ella y cree que esa es la razón por la que no le han renovado el contrato. En la cola está David Davis, recepcionista del hotel Adolphus de Dallas al que Borat entra con los pantalones medio bajados, mostrando los calzoncillos y practicando su recién aprendido lenguaje de la calle. Todos ellos firmaron el contrato legal que le tendieron los productores al final de la graba- Cómo se hizo a sí mismo Borat es un tipo repugnante: racista, misógino, antisemita, pueblerino, ignorante e indomable Tiene una hermana prostituta y tres hijos: Bilak, Biram y Hooey Luis, de doce años, que tiene a su vez dos hijos Le encantan las mujeres, a las que saca fotos haciendo sus cosas Antes de convertirse en periodista trabajaba como heladero, cazador de gitanos y reparador de ordenadores. Tiene su propia escala de valores que clasifica en orden decreciente: Dios, Hombre, caballo, perro, mujer y rata No entiende que las mujeres sean periodistas, es como darle un rifle a un mono y reniega de los métodos primitivos como el voto para elegir a los Gobiernos En las primeras semanas ha recaudado 67 millones de dólares, desplazando a Emma Thompson, Russell Crowe o Brad Pitt ción, aunque nunca se les informó del verdadero uso que se haría de las imágenes. Se quedaron con el argumento de la película, que sitúa a Borat al frente de un reportaje educativo sobre Estados Unidos. Algunos pensaron que era para un canal de viajes de Asia Central y otros, como la mujer de Alabama que intenta enseñarle a usar el retrete, que procedía de una comunidad tribal Los que pican el anzuelo para quedar como ingenuos salen bien parados, incluyendo la actriz Pamela Anderson, que después de llevarse el susto de su vida cuando Borat le mete un saco por la cabeza en pleno centro comercial ha doblado el número de guardaespaldas. Quienes trinan son los que se dejaron llevar por la falsa camaradería para escupir epítetos racistas y homófobos de los que ahora se ríe medio mundo. Sus propios compatriotas se averguenzan de ellos, y aunque esta vez el bochorno no traiga beneficios políticos, como ocurriese con el documental de Michael Moore, la película sigue en cartelera en muchos cines de Nueva York con sesiones cada media hora. Divierta o indigne, la curiosidad mata al gato. Más información sobre la película: http: www. boratmovie. com