Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
82 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 17 s 11 s 2006 ABC Paris Photo apadrina hoy el I premio Pilar Citoler de Fotografía J. HERNÁNDEZ MADRID. Fracción de segundo: cabeza, ojo, vida... esencia- -inefable- -del arte o, en palabras del maestro Henri Cartier- Bresson, instrumento de la intuición y de la espontaneidad La fotografía es también un medio para la creación universal más actual Con esta premisa, la Universidad de Córdoba y la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafael Botí han creado el premio internacional de Fotografía Contemporánea Pilar Citoler. Su puesta de largo, prevista para hoy, no puede ser mejor: Paris Photo, una de las principales ferias europeas de la imagen (ayer abrió sus puertas) apadrina este certamen respaldado por una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes de España. La obra ganadora, además de los 15.000 euros que estipula el premio (las bases están en la web http: www. uco. es pasará a formar parte de la Colección de Fotografía Contemporánea de las dos entidades que han organizado el certamen. José Saramago recibe emocionado el homenaje de los habitantes de su pueblo natal, Azinhaga AFP Saramago vuelve a su infancia Volver a la infancia, a las circunstancias, los sabores y olores del pasado. José Saramago cumplió ayer 84 años y lo celebró en su tierra natal, Azinhaga, escenario de su último libro, la novela autobiográfica Las pequeñas memorias POR BELÉN RODRIGO CORRESPONSAL LISBOA. Las pequeñas memorias cuenta los primeros quince años de vida de José Saramago, que transcurrieron entre la pequeña aldea de Azinhaga, en el interior portugués, y Lisboa, ciudad a la que el escritor emigró con su familia con apenas dos años. El Premio Nobel de Literatura (1998) ha decidido a sus 84 años dejar de lado la literatura en este libro para recordar su infancia y escribirla en 150 páginas. Gracias a este relato recupera lo que fue su niñez y lo hace sin dejar de lado la ironía, exponiendo incluso los momentos más duros de su infancia. Jerónimo y Josefa, los abuelos maternos de Saramago, se convierten en los héroes del libro. Un matrimonio severo, sereno y sabio, que el autor recuerda de forma especial por su ternura. Orgulloso por el cariño que recibió de ellos, destaca el papel que durante su niñez tuvieron los abuelos en su vida y, como él mismo ha podido explicar, tuvo la enorme suerte de tener unos abuelos así El escritor luso reconoce que uno de los momentos más difíciles al escribir esta novela fue hablar del comportamiento de su padre, quien trató mal a mi madre algunas veces y eso me costó mucho ponerlo en el papel Se describe como un niño reservado y triste, ensimismado, bastante solitario. Tuvo una infancia difícil por la pobreza en la que creció, que comenzó estudiando para cerrajero mecánico y sería la asignatura de literatura de este curso la que despertaría su pasión por la lectura. Con 17 años diría a sus amigos: Lo que tiene que ser mío a mis manos llegará y, sin ambición pero con dedicación, se fue convirtiendo en el escritor que hoy todos conocemos. día para otro, en un amplio auditorio en cuyas paredes se leyeron fragmentos del libro. Hace once años que Saramago llevaba dando vueltas a la idea de escribir un libro con sus memorias de la infancia. El paso del tiempo modifica la memoria pero lo que está en el libro es cierto e intenté adornarlo lo menos posible se molesta en explicar, llamando la atención al hecho de que la estructura de este libro no se parece en nada a una novela Entre los regalos que Saramago recibió anoche se encontraba la edición en español (de Alfaguara) de Las pequeñas memorias una traducción realizada por su mujer, terminada sólo 24 horas antes. Gracias a internet el libro pudo llegar en menos de un minuto de Lisboa a Madrid. Pensaba que iba a salir en enero; todavía no puede estar en una librería, porque debe ser corregido, pero hoy lo tengo en mis manos explicó. ¿Será posible ver publicada una biografía completa de Saramago? Él mismo respondió a esta cuestión recientemente en una entrevista concedida a la revista lusa Visão Tendría vergüenza de escribir una autobiografía completa con mis triunfos literarios, sociales o políticos. ¿Una autobiografía hasta los 84 años de vida? ¿Quién aguantaría leerla? Azinhaga siempre presente Su pasado está ya lejos, pero nunca se ha separado de él. Sin lo que viví aquí no hubiera sido lo que soy dijo ayer el propio Saramago en un caluroso recibimiento, al que acudieron prácticamente los tres mil habitantes de esta localidad. No faltaron momentos emotivos durante la celebración del cumpleaños. El novelista fue recibido con música y bailes regionales antes de pasar a una antigua fábrica de pasta de tomates que se convirtió, de un A su pueblo: Estoy en deuda con vosotros José Saramago se dirigió a los habitantes de Azinhaga al final del acto para agradecer todo el cariño recibido en ese día. Me siento en deuda con vosotros, prometo que me verán con más frecuencia comenzó diciendo. Pensaba que la gente de este pueblo se había olvidado de mí añadió. Emotivo, de muy buen humor y muy satisfecho, el escritor luso recordó que sus abuelos y su madre eran analfabetos y que su padre sólo sabía contar, leer y escribir. Pese a todo, dijo, he llegado hasta donde he llegado Por eso pidió de una forma especial que se cuide a los niños para que puedan tener un futuro con oportunidades.