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Jueves 16 de Noviembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 32.567. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF 5,20 CHF. Marruecos. 16 Dh. La muerte no sienta tan bien Una joven modelo brasileña ha fallecido víctima de la anorexia y en todo el mundo se reabre el debate sobre la necesidad de acabar con las jóvenes raquíticas y enfermas que triunfan en la alta costura VERÓNICA GOYZUETA, CORRESPONSAL Irene Lozano LA VIDA EN DIEZ MINUTOS veces es fácil determinar el momento preciso en que se jodió el Perú. En la sanidad pública ocurrió cuando se cambió el nombre a los médicos de cabecera, llamados así porque se colocaban a la cabecera delacama del enfermo para estrecharle la mano mientras le auscultaban y desearle una pronta recuperación al despedirse. Algún iluminado ideó lo de médicos de atención primaria y el Perú se fue al carajo. Ahora piden diez minutos por paciente en sus consultas, porque ya se ha dado primacía demasiado tiempo a su papel en el organigrama de la administración sanitaria. Saben que lo importante es su relación con el enfermo, y si se logran esos diez minutos se empezará a dispensar a los pacientes un trato máshumano. Con queseacercara al que mi perra recibe del veterinario, me conformaría; y hasta prescindiría de recibir una galleta después del pinchazo. La trascendencia de esta reivindicación del bien común se verá dentro de unos años, cuando todos nos organicemos para exigir el tiempo que nos falta. Más aún, para ser dueños de nuestro tiempo, que es como decir de nuestra vida. Porque ¿a quién no le faltan diez minutos? En diez minutos un padre cuenta un cuento, una hija hace reír a su madre anciana, un amigo llora en el hombro de un amigo y un incauto atiende a los testigos deJehová, que sevan tan contentos. Diez minutos dan para leer un soneto de Quevedo, escuchar tres veces la Lacrimosa o fumarse un cigarrobien fumado. El tiempose despliega entre los dedos igual que una caricia, imperceptible dice Juan Garzón. Por eso dos amantes se besan diez minutos y tiembla el misterio. Agradezcamos a los médicos y a los poetas visionarios el aclararnos que el tiempo no es dinero. Te llegó tu sanmartín, Henry Ford. A S i los chicos brasileños quieren ser Ronaldos, las chicas brasileñas quieren ser Giseles. Cada día más adolescentes entran al mundo de la moda con el sueño de ser como la Bündchen: lindas, deslumbrantes y ricas. Pero de la fantasía a la realidad hay un largo purgatorio. Las jóvenes brasileñas, que están entre las modelos más disputadas del mundo, descubren una carrera tortuosa, que exige mucha competencia, una extenuante agenda de trabajo y compromisos, una vida lejos de la familia, muchas veces en pisos compartidos con otras diez colegas y, sobre todo, el desafío diario de mantener un cuerpo tan delgado, que más recuerda una percha y no la robusta Helô Pinheiro, la Chica de Ipanema que inspiró la famosa música de Tom Jobim y Vinicius de Moraes. Fue este falso glamour el que ayer puso fin a la vida de la modelo paulista Ana Carolina Reston, que falleció de una infección generalizada debido a la anorexia con apenas 21 años. Ana Carolina no pudo con la dieta de tomate y manzanas que se impuso para estar a la altura de la exigencia del mercado de modelos. Con 1,74 metros de altura y sólo 40 kilos, cuando lo ideal serían por lo menos 56, la vida le pasó una factura muy cara. La modelo nacida en São Paulo, en una familia de clase media, fue descubierta en un concurso de belleza con sólo 13 años. Desde entonces, Ana Carolina trabajó en importantes agencias como Ford, Elite y L Equipe, y se fotografió en países como China, Turquía, México y Japón. La joven también vivió el cielo y el infierno de la vida de modelo. Carol, como era conocida en los círculos de la moda, posó para un catálogo de Giorgio Armani, pero también pasó por Ana Carolina Reston, en una de sus fotos de catálogo de moda momentos díficiles en México, donde fue abandonada por su agencia, sin pasaje de vuelta a Brasil. Lejos del sueño de los desfiles de moda, Carol realizaba otros trabajos para ayudar a su familia, que tiene problemas económicos. A veces repartía propaganda y otras trabajaba en restaurantes de São Paulo. Trabajo para ayudar a mi madre decía la modelo, que hubiera preferido la ingeniería naval, pero vio en la moda un atajo financiero. De largos cabellos castaños y ojos verdes, ABC pero con un peso bajísimo, Carol estaba teniendo cada vez menos contratos. La familia trató de que se pusiera en manos expertas, pero ella se resistía. La tragedia de Carol y su familia es desgraciadamente cada vez más común entre las mujeres jóvenes de países occidentales. Un estudio de la Universidad Columbia Británica, en Canadá, mostraba el año pasado, a partir de un estudio con 925 pacientes, que un diez por ciento muere por problemas relacionados con la anorexia.