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ABC JUEVES 16 s 11 s 2006 INTERNACIONAL 39 Alfonso Rojo EL MALO, EL FEO Y EL MORO o gana uno para sustos. El penúltimo, porque en el lapso desde que envío mi columna hasta que sale en el periódico, habrán urdido una nueva insensatez, es la propuesta de intensificar las coproducciones de películas y programas de televisión entre Occidente y el mundo musulmán. ¡Virgen Santa! La genialidad, que aparece en el informe del Grupo de Alto Nivel encargado de promover la Alianza entre Civilizaciones, es idea de Zapatero. Deben haberla sacado sus asesores monclovitas de esos programas que financia la ONU, para promover en el Tercer Mundo el uso del preservativo o la esterilización del biberón. Suena bonito eso de hacer películas en las que el musulmán aparezca en positivo. Todos estamos por la paz y yo, que he consumido treinta años dando tumbos por los campos de batalla, estoy convencido de que los seres humanos somos muy parecidos. Entre un campesino bantú de África central y un científico de Centroeuropa no hay diferencias esenciales. Sobre todo en situaciones extremas. Quien albergue dudas que recuerde cómo se portaron los nazis alemanes con los judíos hace seis décadas y lo que hicieron los hutus con los tutsis en Ruanda en 1994. Es hermosa, casi cristiana, la tesis del abrazo entre civilizaciones pero, en política, lo difícil es pasar de la poesía a las matemáticas. Y Zapatero es un líder político. ¿Se imagina el presidente cómo reaccionaría su amigo Mohamed Jatami o lo que le dirá Mahmud Ahmadineyad a Felipe González la próxima vez que se entrevisten, si aquí proponemos a los iraníes una coproducción dirigida por Almodóvar, protagonizada por Jesús Vázquez y con Boris Izaguirre y Nacho Duato en papeles secundarios? En Irán, uno de los 42 socios de la Alianza, se ejecuta en público a los homosexuales, ahorcándolos en una grúa. Si se puede elegir, me inclino por seleccionar otro tipo de aliados. Ya está bien de autoflagelarse. Podríamos pasar por alto que el turco Erdogan abandone el país para no recibir al Papa, pero no sería de recibo ir en el mismo barco con quien lapida adúlteras o eliminaría sin remilgos a algunas de nuestras más insignes artistas. N Nadia, la joven afgana a la que la explosión de una bomba le destrozó la cara, ayer en Barcelona ELENA CARRERAS Afganistán en carne viva Gracias a una bomba que la desfiguró, una joven pudo suplantar a su hermano muerto y mantener a su familia trabajando en el Afganistán de los talibaness Ahora, le reconstruirán su faz en España y volverá a ser mujer en su país mental que le causó la muerte de su hijo; y su madre estaba aquejada del corazón. Trabajó, como hombre, en la construcción y en el campo. Hace dos años, la ONG Asociación por los Derechos Humanos de Afganistán (ASDHA) conoció el caso de Nadia y empezó a ayudarla. La formó para que se sacara el graduado y aprendiera inglés. en su país. Como mujer que es. Actualmente ya vive como tal cuando acude a la Universidad de Kabul para estudiar Económicas o cuando trabaja con una ONG de mujeres. Al amparo de un Afganistán en el que, aunque ya no gobiernan los talibanes, las mujeres y los hombres están bastante aislados en el espacio público. Pero Nadia G. teme que un día sea reconocida y pague su secreto. Nadia, que ayer explicó- -en inglés- -su caso en Barcelona, durante unas jornadas sobre la violencia de género en Afganistán, será operada el próximo 22 de noviembre en la capital catalana, en un centro del Hospital Clínic, que costea los gastos. Se quedará cinco meses en Cataluña, porque la reconstrucción de su cara requerirá de una segunda intervención. ASDHA no puede sufragar esta estancia, por lo que ha abierto una cuenta corriente para recabar fondos. Como mujer, en mi país no tendré tantos derechos, pero es que yo quiero ser y vivir como una chica Para Nadia, la cirugía estética es obligada. Paliará los destrozos que la bomba provocó en su cara, y, aún más importante, se asegurará así de que podrá volver a vivir como mujer en su país sin temor a que las cicatrices de su rostro devastado delaten su pasado... y alguien tome represalias. Podría ahorrarse la cirugía y ocultarse bajo de un burka pero se arriesgaría a que, cuando se lo quitara, la viera un ojo delator. Ya vivió demasiado en vilo cuando era hombre. Cada vez que iba a comprar ropa corría un riesgo explicó. JANOT GUIL BARCELONA. La cara de Nadia G. es como un atlas histórico del convulso Afganistán de los últimos lustros. Esta joven de 21 años que reside en la capital afgana, Kabul, tiene medio rostro y parte de su cuerpo destrozado. Por culpa de una bomba que estalló en su casa cuando ella tenía ocho años y su país se debatía en guerra civil entre facciones fundamentalistas y militares, tras la retirada del invasor soviético. Gracias a su cara destrozada, que le tuvo ingresada en un hospital dos años, Nadia pudo cometer, por necesidad, una osadía en un país islámico. A los 10 años asumió- -aunque no sobre papel oficial- -la identidad de su hermano, justo después de que éste fuera asesinado por unos militares. Engañó así a los gobernantes talibanes, que cuando en 1996 tomaron el control de Afganistán prohibieron trabajar a las mujeres fuera de casa. Nadia mudó en hombre para poder mantener a sus padres y sus dos hermanas pequeñas. Porque su padre, antiguo trabajador del Ministerio de Sanidad afgano, había quedado incapaz por un trastorno Cirugía salvadora Ahora, con el respaldo de esta entidad, del Hospital Clínic de Barcelona y de la Fundación Cirujanos Plásticos Mundi, esta chica podrá rehacer su vida Temor Una cirugía plástica muy avanzada para recuperar una vida perdida El jefe del servicio de Cirugía Plástica del Hospital Clínic, José María Serra, explicó ayer los detalles de las intervenciones de cirugía plástica que se le harán a Nadia G. con las que tratarán de devolverle parte del cuero cabelludo que le quedó destrozado por las quemaduras que le causó la bomba, además de reconstruirle una oreja y regenerar la piel de una parte de su rostro. Serra destacó que recurrirán a técnicas muy innovadoras, como el uso de implantes de silicona que servirán para expandir la piel de la cabeza que tiene pelo y cubrir con ella la sección en la que sufre alopecia por quemaduras. Asimismo, se le reconstruirá la oreja usando tejido que se le extraerá de las costillas. Su temor a ser descubierta es tal que en la rueda de prensa de ayer se pidió a los periodistas que no se filmara ni fotografiara su rostro. Nadia no quiere obstáculos para volver a ser mujer en su país, aunque allí eso es un mal negocio, pues verá recortados sus derechos por su condición sexual. Lo sabe, pero no se echa atrás. Cuando era un hombre corría el riesgo de ser descubierta. Ahora, como mujer, no tendré tantos derechos, pero es que yo quiero ser y vivir como una chica espetó.