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32 JUEVES 16- -11- -2006 ABC INTERNACIONAL www. abc. es internacional El presidente George Bush, junto a Vladímir Putin, poco después de aterrizar en Moscú, seguidos de sus esposas AP Bush trata de atraer a Putin hacia su nueva estrategia exterior El presidente de EE. UU. hizo escala en Moscú para hablar con el mandatario ruso. Irán, Corea y el ingreso de Rusia en la OMC fueron los asuntos tratados RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Después del revolcón sufrido por el Partido Republicano en las recientes elecciones en EE. UU. nada podía ser más reconfortante que ser recibido calurosamente en Moscú por su amigo Vladímir Putin. El presidente estadounidense, George W. Bush, acompañado por su esposa, Laura, efectuó ayer en la capital rusa una escala técnica de camino hacia Asia. La parada terminó convirtiéndose en algo parecido a una entrañable fiesta familiar. Los analistas creen que Bush ha querido subrayar la importancia del eje WashingtonMoscú en su nueva política internacional. Los presidentes de Rusia y EE. UU. tienen prevista una reunión de trabajo el domingo en Hanoi. Ambos asisten a la cumbre anual de la APEC. Por eso, nadie se explica para qué hacía falta que los dos mandatarios se vieran ayer en el aeropuerto moscovita de Vnúkovo- 2 durante la breve escala que hizo el Air Force One para llenar sus depósitos de combustible. El máximo dirigente ruso rara vez se desplaza hasta el aeropuerto para recibir a nadie. Una vez lo hizo para dar la bienvenida al entonces canciller alemán, Gerhard Schröder, otro de sus buenos amigos. Según un portavoz del Kremlin, teniendo en cuenta que la actualidad internacional está candente, Putin y Bush no podían desaprovechar la oportunidad de verse, aunque fuera de forma breve y en la víspera de una cumbre La misma fuente aseguró que ambos dirigentes necesitaban de este contacto previo a la reunión de Hanoi Oficialmente, los asuntos tratados ayer en el aeropuerto de Vnúkovo- 2 fueron los programas nucleares de Irán y Corea del Norte, la situación en Oriente Próximo, y el inminente ingreso de Rusia en la Organización Mundial de Comercio (OMC) Rusia y EE. UU. continúan discrepando en cuanto a las medidas de presión a adoptar para obligar a Irán a detener el enriquecimiento de uranio. Rusia propone una serie de enmiendas que, según declaró el lunes el embajador norteamericano ante la ONU, John Bolton, desvirtuarían sustancialmente los objetivos que se pretenden alcanzar. El documento obligaría a todos los países del mundo a suspender el suministro a Irán de tecnología y materiales susceptibles de ser empleados en su programa nuclear y en el desarrollo de su potencial balístico. Pero el Kremlin se opone. Y es que Rusia es el principal proveedor de tecnología atómica y misiles al país persa. Sus especialistas ultiman actualmente la construcción de la central atómica de Busher. Ingreso en la OMC En los últimos días, la prensa rusa ha especulado con la posibilidad de que Washington dé luz verde al ingreso de Rusia en la OMC a cambio de apoyo para arrinconar al régimen de los ayatolás. Un acuerdo de principio ha sido ya suscrito y, según se desprende de las conversaciones mantenidas ayer por Bush y Putin, el protocolo definitivo será firmado el domingo en Hanoi. Lo que nadie ha dicho todavía es si el Kremlin piensa realmente modificar su actual política hacia Irán para alinearse con Europa y EE. UU. Corrió el caviar, pero no el vodka El almuerzo informal que ayer ofreció Vladimir Putin en la terminal de autoridades del aeropuerto de Vnúkovo a George W. Bush, con participación de las respectivas cónyuges, Liudmila y Laura, fue un auténtico festival de cocina rusa: tortitas de caviar, cangrejo de Kamchatka con mayonesa, pescado envuelto en hoja de col, sopa de remolacha, pastelitos rellenos de setas, ahumados de esturión y salmón, arenques y otras muchas delicias. De postre hubo tarta de arándanos. Según el servicio de prensa del Kremlin, lo que no corrió fue el vodka, salvo para un pequeño brindis simbólico Bush hace tiempo que dejó la bebida mientras Putin prefiere mantenerse sobrio cuando se trata de tales eventos, aunque sean informales. Una característica, por cierto, muy poco rusa.