Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 16 s 11 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA LA VÍCTIMA EN EL ESPEJO SA imagen dolorosa e irritante, la del diputado Eduardo Madina relatando en el juicio su calvario de víctima- en mi casa se hizo de noche, una sombra de pena y tristeza envolvió a mi familia -mientras los autores del atentado que le quitó una pierna se reían con abyecta arrogancia, bien podría ser la metáfora de la crisis en que se ha empantanado el proceso de paz Y no sólo porque refleja, una vez más, la miserable indiferencia de los verdugos, ni porque el joven socialista vasco acertara a exIGNACIO presar con una conmoveCAMACHO dora lucidez su sombría peripecia de sufrimiento y angustia, sino porque Madina está a favor del diálogo con ETA, y su criterio merece el respeto de quien ha sostenido su convicción con enorme entereza más allá de una terrible circunstancia personal que a cualquiera nos habría empujado al rencor y a la rabia. Precisamente ahí radica el valor testimonial de ese momento dramático en el que los terroristas despreciaron con humillante insensibilidad a quien está dispuesto a tenderles la mano que ellos quisieron amputar con una bomba de intenciones homicidas; desde sus desdeñosas carcajadas, toda su ultrajante crueldad, toda su artrosis moral se enfrentó a la grandeza de la víctima como un amargo espejo de fracaso. Ése es el retrato vivo de una situación atrofiada. No se puede perdonar a quien no desea ser perdonado, a quien ve como un triunfo político cualquier gesto de largueza humana, a quien no siente un gramo de arrepentimiento ni dispone de la encarnadura intelectual para admitir siquiera haber cometido un error. Eduardo Madina representaba ante sus frustrados asesinos la voluntad de un Gobierno que tiende puentes al horror con los ojos cerrados a la evidencia, pero los etarras lo trataron con la misma desconsiderada displicencia que a las otras víctimas, y en esa burla insultante y macabra encerraban la lección de rocosa impermeabilidad que en este momento bloquea cualquier atisbo racional de entendimiento con quien no entiende otro lenguaje que el de su delirio. Acaso a su pesar, el joven socialista que vio mutilado su futuro de jugador de voleibol y escapó por los pelos de la muerte que le tenían preparada, ha escenificado la contradictoria impotencia con que los dirigentes de su partido se enfrentan ahora a un proceso que ya no pueden controlar porque no está en sus manos, agarrados a la ficción de un cambio de actitud de los asesinos que los hechos desmienten con recalcitrante y demoledora contumacia. Quizá Madina, enfrentado a la desafiante mofa de sus verdugos, haya sentido en el interior de su corazón herido por la tragedia un resquicio de duda o de zozobra. Más allá de su honorable compromiso se dibuja, en todo caso, la cada vez más oscura, objetiva, desgraciada realidad de un proyecto sin retorno. E PREPARADOS SPAÑA tiene tropas en la frontera sur libanesa y en la frontera afgano- iraní. Además, hay soldados españoles desplegados en Haití, Congo, los Balcanes... Hace cuatro días volvía a Rota una parte del contingente español en Líbano, relevado después de dos meses. En televisión, el general al mando de la brigada advertía de los riesgos. Los soldados están en zonas de peligro: no debemos acostumbrarnos a pensar que son misiones inocuas, venía a decir, el peligro puede crecer de pronto. Puede haber muertes. No conviene caer en la banalidad. La nación tiene el deber, como la Unión Europea, de combatir la desintegración de los estados. En tierras libanesas, israelíes, palestinas, en otros países de Oriente Próximo u Oriente Medio, más de 30.000 europeos cubren frentes de combate. Más de 700 soldados españoles defienden un enclave estratégico en Herat, frontera este de Afganistán. Por hoy, no ha habido muertos. Pocos heridos. Pero los soldados no son enfermeras. Tampoco cooperantes, misioneros o monjas (aunque en estas dos últimas profesiones hayan muerto muchos, valerosamente) DARÍO En Afganistán han caído más de VALCÁRCEL 400 soldados, sobre todo británicos, canadienses, norteamericanos, alemanes. Cualquier día pueden caer soldados españoles. El 30 de octubre se dio, por ejemplo, un peligroso episodio: el incidente no se conoció hasta el 8 de noviembre. Una escuadrilla israelí sobrevoló temerariamente Líbano sur. Los cazabombarderos israelíes apuntaron a un destacamento francés de la fuerza de reacción rápida, integrada en FINUL. La ministra francesa de Defensa, Michèle Alliot- Marie, intervino en la Asamblea Nacional el 8 de noviembre para explicar el alto nivel de riesgo sufrido: la confrontación había estado a dos dedos de degenerar en tiros de misil franceses contra aviones israelíes. Se logró evitar en el mismo margen del disparo, por la pericia de nuestros militares. E Los F- 15 israelíes se lanzaron en picado contra la posición francesa, levantando luego el vuelo: mantuvieron, con toda evidencia, la posición de ataque, bombardeo o disparos de cañón. En legítima defensa, las baterías francesas, electrónicamente orientadas, apuntaron sus misiles. En menos de dos segundos dispararon. Disparos de aviso, para recordar a los temerarios pilotos el respeto debido a la FINUL... Hubo gestiones diplomáticas de máxima dureza. Pero las gestiones diplomáticas son una cosa y las fracciones de segundo disponibles por un equipo de misiles tierra- aire, otra distinta. Algunas unidades del ejército israelí mantienen una táctica de provocación, útil a la corta, nociva a la larga para Israel. También Hezbolá ha caído en la provocación una vez y otra. Pero no ahora. Frente a las fuerzas empeñadas en matar, los gobiernos y ejércitos deben evitar 24 horas al día, 365 días al año, cada minuto, las trampas de la provocación (el trabajo de Donald Rumsfeld era pelear, aunque a él le disgustara su trabajo. Tardó, eso sí, tres años en dimitir) Hay que estar moralmente preparados para recibir a los caídos. Los ataúdes llegados tantas veces a Norteamérica, al Reino Unido, Canadá, Alemania, podrían llegar también a España. Deben ser recibidos con sobriedad y consciencia de su significado. Puede resumirse en un (aceptable) lugar común: lucha por la civilización. Hemos visto el ceremonial de las cajas cubiertas de banderas, en Londres, Otawa, Wiesbaden, sobre todo en Norfolk, Virginia. Además de los patéticamente desordenados atentados suicidas de Irak (un centenar de muertos el domingo en Bagdad, mientras los españoles íbamos al fútbol; decenas de muertos y heridos palestinos en Beit Hanun) El Yakolev de 2003 llevó a aquel inolvidado desembarco en Torrejón, autoridades estremecidas. Todos odiamos la guerra, y por eso mismo es necesaria la intervención. Una cierta presencia militar puede evitar un gran choque. La escuadrilla de F- 15 israelíes, en picado sobre Líbano, podrá repetirse. O no, depende.