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90 MIÉRCOLES 15- -11- -2006 ABC CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo PRINCIPALES FUNCIONES DEL CEREBRO Tálamo Recoge información sensorial y la transmite a la corteza Lóbulos frontales Planean el futuro, controlan el movimiento y producen el habla Hipocampo Consolida la información reciente y convierte la memoria a corto plazo en memoria lejana Corteza cerebral Cubre los cuatro lóbulos que integran los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro Lóbulos parietales Reciben y procesan datos de los sentidos Lóbulos occipitales Se especializan en la visión Tallo encefálico Funciones automáticas como la respiración Cerebelo Coordinación muscular y aprendizaje de los movimientos repetitivos Con las manos en la masa (gris) de Einstein Una neurocientífica canadiense compara cerebros normales con los de genios para explorar el hardware del conocimiento ANNA GRAU NUEVA YORK. Es una fría mañana de 1995 en la Universidad McMaster de Ontario, Canadá. Se recibe un fax a la atención de la neurocientífica Sandra Witelson: ¿Quiere usted investigar el cerebro de Einstein? La doctora Witelson responde: Sí Poco después llegan a su laboratorio 50 muestras de tejido cerebral del padre de la teoría de la relatividad, justo cuando se cumplen cuarenta años de su muerte. Y del robo de su cerebro por el patólogo encargado de hacerle la autopsia. La doctora Witelson colecciona sesos humanos casi desde el principio de su carrera, cuando creó el banco de cerebros- -ya tiene 125- -cuya pieza mayor es Einstein. Pero que también aloja otras masas grises notables, como la del ilustre matemático Donald Coxeter, que la doctora Witelson sopesa con cariño. Qué macizo es declaró a The New York Times satisfecha. La doctora Witelson trabaja comparando las características físicas de cerebros extraordinarios con otros más comunes. Comparó el tejido cerebral de Einstein con el de 35 hombres y 56 mujeres canadienses, todos ellos sanos y con un coeficiente de inteligencia algo más alto de lo normal, y de edades parecidas a la de Einstein cuando murió, 76 años. El lóbulo parietal inferior de Einstein resultó ser un 15 más grande de lo normal. Esta parte del cerebro está implicada en la visión tridimensional, la relación con el espacio y las matemáticas. Otra singularidad es que la hendidura del córtex conocida como la fisura de Sylvian resultó ser casi inexistente en el cerebro de Einstein. Su región parietal está menos nítidamente separada del resto del cerebro de lo habitual. El guardián del cerebro errante del genio Albert Einstein murió el 18 de abril de 1955 en el Hospital Princeton, en New Jersey. Thomas Harvey, patólogo encargado de la autopsia, sustrajo el cerebro del cuerpo antes de su incineración. Sería despedido por ello. Harvey cortó el cerebro de Einstein en 240 secciones que atesoró durante años en su propia casa, dentro de dos frascos metidos en una caja de cartón. Viajó por todo el país llevando siempre el cerebro a cuestas. Lo fue dispersando, como las migas de Pulgarcito, entre varios investigadores, además de Sandra Witelson. En 1996, Harvey decidió devolver lo que le quedaba al hospital Princeton. Cerebro más pequeño Otro de los hallazgos de la doctora Witelson fue que el cerebro del mejor físico de todos los tiempos era algo más pequeño y menos pesado de lo que correspondería a un hombre de sus características; en contrapartida, sus neuronas parecían más densamente empaquetadas Hay más células trabajando, aunque en algo menos espacio. Esto suele ser un atributo femenino. En 1995, y tras diez años de investigaciones, la doctora Witelson publicó un estudio donde aseveraba que la densidad del empaquetamiento de las neuronas en el área del lóbulo temporal responsable del ABC Amígdala Genera emociones de percepciones y pensamientos Lóbulos temporales Oyen e interpretan música y lenguaje Einstein, en una célebre imagen de 1951 lenguaje era, por lo general, un 12 mayor en las mujeres que en los hombres. Eso compensaría la circunstancia de que el cerebro masculino sea en general un diez por ciento mayor en volumen que el femenino. Este último sería más pequeño, pero mejor aprovechado. Pues la doctora Witelson, una mujer, no se queda satisfecha con una explicación tan simple, porque, según ella misma concluye, el superior empaquetamiento neuronal femenino no se distribuye uniformemente por el cerebro. Ahondar la investigación implica arriesgarse a encontrar diferencias cerebrales anatómicas entre sexos que también lo sean intelectuales. ¿Vendrán las ciencias naturales a resucitar el sexismo que las ciencias sociales habían tan laboriosamente enterrado? ¿Es machista la naturaleza? ¿Y si fuera feminista? Por ahora, la doctora Witelson y su equipo han establecido que la habilidad verbal está relacionada con el volumen del cerebro, pero más estrechamente en las mujeres que en los hombres. También que un nacimiento prematuro tiene efectos potencialmente más dañinos en el desarrollo del cerebro masculino que en el femenino. Aunque la doctora Witelson rehúye los adverbios mejor o peor a veces no puede impe-