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62 AGENDA Necrológicas MIÉRCOLES 15 s 11 s 2006 ABC José María Jovers Historiador Un auténtico maestro El académico de la Historia falleció ayer en Madrid a los 86 años. Hoy será enterrado a la una de la tarde en el cementerio del Pardo Mingorrubio José Luis García Delgado siempre la misma y sencilla fórmula, del ora et labora: trabajar con continuidad y sin prisas, persiguiendo calladamente el inquietante misterio que es la perfección soldando también ahí esfuerzo y placer, al modo de los más grandes maestros, los que no separan su trabajo de su vida. Igualmente admirable es en el profesor Jover el entendimiento del oficio de historiador, en cierta forma como pedagogo social- -una vez más Ortega- Historiar para comprender lo que fue, pero también para tejer lazos de fraternidad entre los que hoy somos y para afrontar el tiempo que vendrá. La memoria reconstruida con fidelidad para mejor proyectar; recuerdo, pero también deseo. La esperanza, en suma, no como regalo del olvido, sino como don del pasado recobrado a partir de su estudio. Un oficio hecho con autenticidad, con la F ue el 19 de julio de 2000, un hermoso día del verano norteño, cuando tuve ocasión, en el acto de entrega del XIV Premio Internacional Menéndez Pelayo, de expresar lo que ahora, con la tristeza que me produce su muerte, repito. Una triple dimensión de su obra es admirable. Ante todo, esa suerte de artesanía intelectual que conforma su estilo de trabajo: orden y esmero, tenacidad y precisión, paciente búsqueda y buen acabado, profundidad interpretativa y elegante escritura, quizá por saber que nada sirve mejor a la exactitud de la idea que la gracia del giro, como reclamaba Ortega para un país en el que para persuadir es necesario antes seducir. Ejemplar artesano del arte de la Historia, en definitiva, Jover ha transmitido Imagen del catedrático José María Jover. radical autenticidad del hombre libre y solidario, a un tiempo: libre y solidario evocando la historia, pero en comunión ABC con la época que ha tocado vivir, testimonio de un humanismo testarudo, que utiliza el legajo y la palabra, el archivo y la ficha, la tarima y la idea como palancas de liberación y fraternidad. La tercera faceta, en fin, de la obra de Jover, hoy más estimulante que nunca, es su concepción integral de la Historia, el carácter abarcador de su obra sobre la historia española, justo en las antípodas de cualquier aproximación reduccionista o intolerante. Por eso mismo la obra de Jover está llamada a perdurar: por su afán integrador- -de enfoques analíticos y perspectivas de interpretación- por la amplitud de sus referencias culturales- -tanto como para hacer historia de la civilización -y por su férrea voluntad de alejarse de cualquier localismo empobrecedor, de cualquier concepción excluyente de lo propio; en la convicción de que la identidad sólo es fecunda cuando no se piensa en ella. Por lo demás, al concebir así la investigación y la enseñanza de la Historia, Jover ha conseguido prolongar, enriqueciéndola, la línea- -interrumpida también por el quebranto de la Guerra Civil- -de los grandes maestros de los decenios interseculares, desde Rafael Altamira a Ramón Menéndez Pidal. Un papel de enlace, de vinculación intergeneracional, que no es, ciertamente, la menor de las deudas que todos hemos contraído con el profesor Jover. Ha muerto un excepcional maestro.