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Martes 14 de Noviembre de 2006 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2006. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 32.567. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF 5,20 CHF. Marruecos. 16 Dh. La gran esperanza negra Barack Obama, el único senador negro de Estados Unidos, ha convertido su libro La audacia de la esperanza en un best seller con el que se aviva su esperanza de llegar algún día a la Casa Blanca POR MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA YORK. Para convertir un libro político en best seller hace falta sacar información confidencial sobre el Gobierno, como el periodista Bob Woodward, que desentrañase el caso Watergate; presentarlo ante la Asamblea General de la ONU, como hiciera Hugo Chávez con el de Noam Chomsky, o contar los vericuetos de un adulterio público, como Hillary Clinton en su biografía. Pero que lo haga un senador novato que se limita a poner por escrito su filosofía de la vida y la política es tan raro que nadie sale de su asombro. Lo ha logrado el carismático Barack Obama, el único senador negro de EEUU, que ni siquiera lleva medio mandato en el escaño. Los críticos dicen que se trata del inusual caso de un político que sabe escribir, y eso recuerda al mítico John F. Kennedy, que antes de ser presidente ganó el Pulitzer con un libro de biografías políticas. La audacia de la esperanza es una disertación filosófica con capítulos tan prosaicos como Valores Oportunidad o Fe Con todo lo ñoño que suene, para muchos estadounidenses supone el bálsamo que alivia las heridas de un país dividido y herido en su moral. Leyendo a Obama, muchos creen que el sueño americano sigue vivo y que él puede restituir a la sociedad la dignidad perdida entre Guantánamo y Abu Ghraib. Ese opio impreso explica que haya vendido 850.000 copias en tres semanas y que haya desplazado de la lista de ventas a veteranos como Woodward o la estrella televisiva de la derecha Bill O Reilly hasta convertirse en el número uno de la lista de best sellers políticos del New York Times. Su audacia ha evalentonado otro sueño, el de convertirse en el primer presi- COSAS MÍAS Edurne Uriarte VELO Y VAQUEROS N columnista supuestamente culto y liberal escribía hace poco que el velo le parecía muy bien porque cada uno se pone, o dice, lo que le da la gana. Como elegir modelo de vaqueros, una opción más de la mujer moderna y emancipada, pensé. Llevada por mis prejuicios feministas, atribuí la confusión a su condición de hombre, que le habría llevado a desinteresarse por el significado del velo. Fui demasiado lejos porque días después, a principios de este mismo mes, supe de la celebración en Barcelona del III Congreso del Feminismo Islámico Una sala llena de cabezas veladas defendió que el velo es una expresión de identidad y que los culpables son quienes lo prohíben o invaden Afganistán para liberar a sus mujeres. Es extraño, pero creo que no hubo alegatos pro- burka, un look indumentario mucho más contundente para expresar la identidad. Quien busque consuelo a lecturas semejantes de la libertad de expresión o del feminismo no lo tiene fácil. Hasta los sectores más liberales de derecha y de izquierda ponen un exquisito y decepcionante cuidado en evitar el meollo de la cuestión. Algunos, como los laboristas británicos, reducen esto a un problema de comunicación, a lo que inhibe la cara cubierta al interlocutor. Y el piercing, deberían añadir. Y, otros, como los franceses, lo mezclan con el crucifijo y lo prohíben porque es un símbolo religioso. Y no por lo que es, una marca de la subordinación de la mujer en el islam, un recordatorio de su condición de objeto de lujuria que incita al pecado masculino. ¿Qué tendrá eso que ver con la comunicación o la religión? ¿O con los vaqueros? U Barack Obama, durante una conferencia en Chicago dente negro del país. Dicen que Obama, de 45 años, es demasiado joven e inexperto como para que el electorado le confíe la comandancia en jefe en tiempos de guerra, porque incluso Kennedy, que tenía 43 cuando se presentó a las elecciones, había sido ya congresista durante seis años- -Obama sólo lleva dos- Pero con su elocuencia a lo Martin Luther King ha hecho confesar a algunos, como el columnista Ron Walters, que Estados Unidos ansía un líder afroamericano que le dé al país la absolución por el dolor narrati- AP vo de la esclavitud y le lleve por encima de la raza a un mundo de inclusión El magnetismo del enjuto senador ha obligado a los libreros a llenar listas de pedido urgente e incluso ha superado en algunas de sus presentaciones las ventas que hiciese Hillary Clinton en el mismo local- -la ex primera dama puso el tope de firmas en los 900- ¿Quién es el mejor escritor afroamericano de nuestro tiempo? preguntaba entusiasmado un lector en los comentarios seleccionados por Barnes Noble.