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ABC MARTES 14 s 11 s 2006 INTERNACIONAL 37 El fracaso electoral fuerza a la derecha búlgara a buscar nuevos líderes y mensajes Tras el descalabro de las presidenciales, la renovación es ya un imperativo RAAFEL ALVARADO CORRESPONSAL SOFÍA. En la primera vuelta de las presidenciales, la diferencia que habrá entre nosotros y el actual presidente, el socialista Parvanov, que intenta renovar mandato, será mínima, pero en la segunda, con el amplio apoyo de quienes desean el cambio, ganaremos Semejante afirmación se escuchaba de boca de afiliados a los dos partidos representativos de la derecha: la emblemática Unión de Fuerzas Democráticas (UFD) generadora de los cambios en los albores de la caída del comunismo, y los Demócratas por una Bulgaria Fuerte (DBF) escindidos de la UFD en 2004 y liderados por el ex primer ministro Ivan Kostov. Conocidos los deplorables resultados electorales- -el candidato de la derecha, Nedelcho Beronov, apenas se hacía con el 10 por ciento de los votos, desbancado por el ultranacionalista Volen Siderov- los dirigentes de la derecha parecen decididos a seguir ignorando el lema que figura en el frontispicio del Parlamento: La unión hace la fuerza. Al término de la jornada electoral, Beronov asumía la responsabilidad del fracaso, pero no los líderes de los partidos que lo nominaron. Comenzaran a culparse mutuamente, en un alarde de quién es más de derechas, pero ninguno tuvo la entereza moral de dar la cara ante la frustrante derrota. ¿Qué le sucede a estos líderes? El politólogo Petar- Emil Mitev daba a ABC esta explicación: Deben comprender que con los viejos instrumentos ideológicos de los albores de la democracia, esgrimiendo sólo un anticomunismo visceral, se puede lograr un éxito muy limitado, y cada vez menor. Actuando así, reducen la base electoral hasta llegar a un núcleo duro muy anclado en el pasado. La derecha debe buscar nuevos puntos de apoyo para ofrecerle a Bulgaria algo que esté en consonancia con la gente que piensa racionalmente gionarios en una de las conferencias nacionales. Se marchó humillado. En las presidenciales de 2001, Petar Stoyanov, otra figura emblemática de la UFD, que partía como favorito, fue derrotado por el socialista Parvanov. Su propio partido, encabezado entonces por Kostov, lo condujo a la derrota. Meses antes, la Alianza Nacional de Simeón II obtenía una victoria arrolladora en las legislativas. Kostov fue el gran perdedor, pero en vez de reconocer el descalabro manifestó sentirse muy ofendido por su electorado. Hace poco, Dimitar Abadzhiev, mano derecha de Kostov, se declaraba diputado independiente abandonando el grupo parlamentario del DBF. Esta dimisión produjo una avalancha de bajas en muchas de las estructuras regionales. Motivos: falta de diálogo, de mensajes, de nuevas figuras; Kostov, afirmaban, ha agotado su potencial, la cúpula del partido está totalmente desgastada. Abadzhiev podría intentar formar un nuevo grupo parlamentario, lo que significa que como mínimo cuenta con el apoyo de nueve diputados más, ya que para formar nuevo grupo se exige un mínimo de diez. Está por ver hasta qué punto Abadzhiev puede ser la alternativa a Kostov o si es un paso más hacia la total fragmentación de la derecha. Lo que nadie pone en tela de juicio es que si la derecha quiere sobrevivir, debe buscar nuevos líderes y nuevos mensajes, para impedir que en el espacio político que dejan vacío se instale cómodamente el ultranacionalismo. Sostenerla y no enmendarla La historia de la derecha ha sido un rosario de errores, de prepotencia de sus líderes que no dejaban de airear sus desavenencias. Zheliu Zhelev, fundador de la UFD y primer presidente elegido en democracia, fue abucheado por sus correli-