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22 ESPAÑA Tribuna abierta MARTES 14 s 11 s 2006 ABC Pío GarcíaEscudero Portavoz del Grupo Popular en el Senado EL HOMBRE QUE SUSURRABA EN LOS PASILLOS ETA continúa cometiendo delitos y, de modo sorprendente, cuanto más delinque, más intenta convencernos a todos Zapatero de que su Gobierno necesita más tiempo para verificar que tiene voluntad de dejar de delinquir. ¿Alguien comprende algo? D E Montilla ha dicho Zapatero que es como esos toreros que no se adornan, pero se arriman Claro que, si hubiera sabido que donde iba a terminar por arrimarse era a Carod- Rovira, a buen seguro se hubiera pensado dos veces la ocurrencia, que no está bien eso de inventarte un candidato destinado a adornar el despacho presidencial de Artur Mas para que luego decida obrar por su cuenta, volviéndose a ajuntar con esos chicos de Esquerra, que no buscan una relación seria y respetable, y que sólo van a lo que van. En fin... ¡Qué genial estratega es Zapatero! Primero se alía con lo más rancio y radical del arco parlamentario- -independentistas y paleocomunistas- al precio de urdir con ellos un Estatuto desquiciado y desquiciante; luego intenta camuflar el desaguisado con una operación de cosmética sociovergente y, al final, tras dejar el pacto autonómico hecho unos zorros, vuelve a caer en brazos de Carod y compañía. O sea, que ahora está donde estaba al principio de la legislatura, pero mucho peor. de delinquir. ¿Alguien comprende algo? Sólo si lo entendemos desde la óptica de quien busca con desesperación ganar tiempo mientras, bajo cuerda, fructifican o no unas negociaciones políticas con los terroristas que resultan absolutamente repugnantes para cualquier ciudadano con dos dedos de democracia y respeto al Estado de Derecho en la conciencia. ciudadanos exigen saber la verdad, porque tienen fundadas sospechas para temer que el presidente del Gobierno de España parece dispuesto a hornear a sus espaldas su futuro como nación y su dignidad colectiva. Nuestro deber como oposición no es callar ante este disparate, sino formular al señor Zapatero, cuantas veces sean necesarias, esas preguntas que él sigue negándose a contestar en su particular empeño por demostrarle a la verdad que es capaz de correr con más rapidez. Y es que Zapatero, al contrario que el diestro Montilla, es de los que se adornan mucho, pero nunca se arriman. Lo suyo es el toreo de salón, muy artístico, pero nunca con toro. Más que parlamentario de hemiciclo, es político de pasillo, de ésos que no se encuentran a gusto en el debate abierto, porque es mucho lo que tienen que ocultar y, por eso mismo, prefieren la filtración interesadamente aventada en corrillos periodísticos. Los El de Zapatero es un estilo de negociación que ya está creando escuela, un ingenioso método que parece guiarse por el viejo lema de la Medalla de la Madre- dar mucho, pedir poco -y cuyo objetivo último es compartir la alegría de la parte contraria cuando se levanta de la mesa, llevándose todo y tú te quedas en evidencia, pero satisfecho de haber terminado con el problema. Así es como Zapatero sacó adelante el Estatuto de Cataluña, así es como nos hemos quedado a dos velas en el reparto de fondos europeos, así es como nos toman por el pito del sereno en los países emisores de inmigrantes ilegales. Y así es como ahora Zapatero está negociando con ETA el futuro político del País Vasco, de Navarra y del conjunto de España. Precisamente esta semana, en el Senado, volvimos a interpelar al presidente sobre su pantanosa negociación con ETA. Las dos cuestiones que le planteamos fueron, por un lado, saber cuántas armas y explosivos debe robar ETA, cuántas cartas de extorsión debe seguir enviando a empresarios, cuántos se- Por ÁNGEL CÓRDOBA guimientos a concejales, cuántos actos de violencia callejera, cuántas bravuconadas de batasunos son precisas para que el Gobierno pueda verificar si la banda terrorista tiene efectivamente una voluntad inequívoca de abandonar las armas; y, por otro y no menos importante, queríamos saber a qué compromisos políticos ha llegado ya o está dispuesto a llegar el Gobierno con los terroristas, con tal de seguir administrando respiración asistida a este mal llamado proceso de paz. Estasson las preguntas cuya respuesta exige una sociedad española cada vez más estupefacta ante la sinrazón de un presidente empeñado en hacernos comulgar a todos con ruedas de molino, todo con tal de prolongar hasta más allá de los límites del absurdo una situación sin salida y que no deja de deteriorarse a ojos vista. Sólo desde una profunda obcecación puede negarse la evidencia de que ETA sigue estando donde siempre ha estado: en la utilización de la violencia, abierta o latente, con una intensidad estratégicamente modulada, como herramienta de chantaje político. ETA continúa cometiendo delitos y, de modo sorprendente, cuanto más delinque, más intenta convencernos a todos Zapatero de que su Gobierno necesita más tiempo para verificar que tiene voluntad de dejar eso la pasada semana, en el Senado, Zapatero volvió a hacer lo que mejor sabe: ocultar la verdad tras una catarata de exabruptos dirigidos contra quienes nos empeñamos- -y, que no lo dude, seguiremos empeñándonos- -en que la descubra, para, acto seguido, correr a los pasillos en busca del canutazo de ocasión y susurrar aquello que no es capaz de decir en voz alta para que conste en el diario de sesiones. Así, lo mismo que el otro día Zapatero cuchicheó que el asesino múltiple De Juana está en el proceso ahora han sido los pasillos del Senado los primeros en enterarse de que nuestro contumaz presidente piensa que las sentencias judiciales dificultan el avance de las negociaciones con ETA. Es decir, que tenemos un jefe de Ejecutivo que se esconde entre las bambalinas del Legislativo para murmurar que le molesta profundamente el libre y normal funcionamiento del Poder Judicial. Y esto lo ha dicho el mismo a quien le gusta pregonar con tanta frecuencia la grandeza de la democracia Como para dormir tranquilos...