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ABC MARTES 14 s 11 s 2006 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PASIONES TURCAS ONVIENE que se sepa que si la ONU leda bola a la milonga ésa dela Alianza de las Civilizaciones es porque la pagamos nosotros. Los españoles. No es muy cara, ciertamente; para mandar a unos escribanos que fusilen un panfletillo antiguo de Naciones Unidas y organizar en Turquía una reunión de poco quórum y entusiasmo bien descriptible no es menester descuadrar el sudoku de Solbes. Pero nos toca apoquinar el juguete de Zapatero, esa ventanita para asomarse a un islam que pasa bastantedelasunto, y que al presidente le sirve para alquiIGNACIO lar unos minutos de gloria CAMACHO en Al Yasira y acaso darle carrete a su teoría del apaciguamiento: a nosotros no nos peguéis, que somos de los buenos y tenemos el alma de nardo del árabe español. La cantinela es relativamente inofensiva, pero resulta chocante la clase de amigos que se va buscando el Gobierno por esos mundos. Gente como Chávez, Erdogan, Rafsanjani, Morales, Abbas o Ahmadineyad, un tipo pacífico que ayer mismo, mientras ZP predicaba en Turquía la hermandad de los creyentes, vaticinaba en Estados Unidos la pronta destrucción de Israel. Todos tienen un denominador común: comparten, por decirlo dealguna manera, un cierto déficit democrático, y en algunos casos son aficionados a encarcelar disidentes, proteger a terroristas, aplicar penas de muerte o construir bombas atómicas, por no hablar de su manera de tratar a las mujeres. Esto no es exactamente el paradigma occidental. Claro que quizá Zapatero, el Gran Pacificador, aspira a convertirlos y llevarles por el buen camino. Ansia infinita de paz, ya saben. Sólo así se explica el interés por patrocinar el ingreso en la UE de Turquía. Una idea que por cierto compartió antes Aznar, quizá por complacer a un Bush que debía algunos favores al gobierno turco, pero de la que ya están abdicando la mayoría de sus mentores, ante la terca fuerza de la realidad y eso que antiguamente se llamaban condiciones objetivas Meter de golpe a setenta millones de musulmanes en la muy zozobrante Unión Europea no parece que sea la mejor receta en estos momentos convulsos, amén de que la democracia turca continúa siendo muy perfectible y del pequeño detalle de que se quiere seguir comiendo a Chipre, que ya es miembro. Francia y Alemania se arrepienten y dan largas, y nosotros vamos allí repartiendo abrazos, prodigando sonrisas y metiendo bulla para que le abran la ventanilla. Todo a cambio de un poco de cariño a la célebre Alianza de Civilizaciones, que por ahora entusiasma poco a la gente menos civilizada. Esa es nuestra diplomacia presidencial. Menos mal que este hombre, Zapatero, no es muy aficionado a los viajes y sale poco. Porque lo mismo que le ha dado la pasión turca con Erdogan, queno deja deser un tímido reformista, le da cualquier díapor abrazar a tipos menos recomendables, con turbante o con guayabera. Hay precedentes; debe de ser el famoso duende de la Moncloa, que hace creerse a sus inquilinos algo así como los reyes del mambo. C SI ZAPATERO ANTICIPA ELECCIONES APATERO quiere repetir: no le cansa el poder, sólo le fatiga gobernar. Buscar aquiescencias de Carod- Rovira y Josu Ternera estimula la hipótesis de un Zapatero sin otra salida, menos dañina para sus intereses políticos, que convocar elecciones anticipadas. A su regreso de La Zarzuela después de anunciarle al Rey la disolución de las Cortes, Zapatero mostrará la mejor de sus sonrisas. Anticipando unos doce meses las elecciones generales, cuya frontera era marzo de 2008, creerá que todavía puede sacarle ventaja a un PP que él considera escorado a la derecha, aunque sólo sea porque así se procura desde La Moncloa: confía en que su PSOE aguantará el tirón a pesar de la crisis generada por las veleidades particularistas del PSC y aunque en el País Vasco- -como en todas partes- -haya socialistas que pongan en duda la estrategia de aproximación a ETA. Así, hipotéticamente, sería poco antes de final de año cuando Zapatero haga su anuncio al Rey. Como entretenimiento especulativo, hay fechas para todos los gustos en un calendario que ya lleva subrayadas en rojo las elecciones municipales y autonómicas para mayo del año que viene: de cara a las municipaVALENTÍ les, el PSOE ha ido sugiriendo su nuePUIG va política de alianzas en el País Vasco y Navarra, con el repudio de acuerdos previos con el PP y previendo el avance de HB de la forma menos encubierta posible. Legislativas antes o después de las municipales: ése es un ejercicio arriesgado de olfato y cálculo electoral. Mariano Rajoy también se juega mucho, quizás todo. No asombraría que en La Moncloa cunda el hartazgo cuando Montilla opaque las relaciones entre PSOE y CiU en el Congreso de los Diputados. El PSC da pasos para cumplir con su amenaza de pedir grupo propio en la Carrera de San Jerónimo. Zapatero le teme a que algunos votos se vayan a IU. Todavía no tiene calculado el impacto de la inmigración incon- Z trolada. El fenómeno de Ciutadans es una incógnita para todos. La economía no va mal, pero algunas luces de alarma tienden al parpadeo. El talante de la Alianza de Civilizaciones por ahora no excita positivamente al electorado, mucho más atento a la reaparición de la kale borroka y a los desplantes de Arnaldo Otegi nada menos que al Gobierno de España. Los laureles que el presidente del Gobierno quiso cosechar en el País Vasco y Cataluña crecen en la anomalía. Zapatero olfatea vientos que todavía le son favorables entre sectores amplios del electorado, pero no ve una ola consistente para encaramarse con su tabla de surf Agita los dados en el cubilete y toma la decisión de anticipar elecciones. Se resiste a otra legislatura que le ase al fuego lento de ERC. Sonríe considerando la hipótesis de un vuelco en las alianzas post- electorales. Sí, a CiU se la ve royéndose las uñas en los escaños de la oposición, en el Parlamento autonómico catalán y en Madrid. Entre algunos barones socialistas supervivientes circuló la propuesta de ir a las generales en Cataluña como PSOE, cercenando ese apéndice díscolo en que se convirtió el PSC con Pasqual Maragall para serlo todavía más, y nada menos, que con Montilla. Zapatero no puede permitírselo, aunque entre los socialistas vascos la pulsión soberana del PSC haya tenido cierto eco mimético. En realidad, si Zapatero anticipa elecciones será en gran parte como consecuencia de otras elecciones anticipadas, las autonómicas catalanas: se fue a las urnas por la catástrofe del tripartito y el resultado fue otro tripartito con Carod- Rovira y una sangría del voto socialista. En Cataluña, el primer tripartito duró así poco más de dos años; con una convocatoria anticipada de las generales, el Gobierno de Zapatero dejará por aprovechar el último año de su mandato electoral. Ese tempo anticipatorio no es política a largo plazo, de visión general, pero es lo que hay. Ya se sabe que quien convoca y pierde unas elecciones anticipadas de inmediato ingresa en el pabellón del ridículo político. vpuig abc. es