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108 LUNES 13- -11- -2006 ABC GENTE www. abc. es gente JFK vuelve a Berlín para quedarse Más de cuatro décadas después de ser aclamado como un heróe, John F. Kennedy regresa como protagonista de un museo dedicado al clan familiar s En total hay cerca de 300 objetos, entre fotos, su maleta, su cartera, discursos... POR RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Vino en un momento crucial, que la capital aislada no olvidó nunca, y venció con un par de palabras que la ayudó a no agonizar cuando sentía ya quebrársele la espalda. Sólo tres meses después, Kennedy caía abatido en Dallas. Jackie diría luego que era extraño que, de todos los discursos de su marido, lo recordado fuesen unas palabras que ni siquiera dijo en su idioma: aquel solidario ich bin ein Berliner yo también soy un ciudadano de Berlín en el Ayuntamiento occidental que presidía el después canciller Willy Brandt. La inauguración en Berlín de una de las mayores muestras documentales sobre la historia de la primera pareja de la política pop es buen momento para recordar la frase completa de aquel 23 de junio de 1963, que el presidente improvisó sobre la Una foto para la historia: Kennedy, Willy Brandt y Conrad Adenauer, ante la puerta de Brandemburgo el 26 de junio de 1963 marcha: por el intérprete, el periodista Robert H. Lochner, sabemos que le preguntó la traducción, subiendo ya las escaleras del edificio municipal, y que se anotó la pronunciación fonética. Lo que Kennedy dijo fue: Hace dos mil años, el mayor orgullo era decir: Civis romanus sum (soy un ciudadano de Roma) Hoy, en el mundo libre, lo es anunciar: Ich bin ein Berliner Cualquier hombre libre, donde quiera que viva, es ciudadano de Berlín, y así yo no puedo sino enorgullecerme de pronunciar: Yo también soy un berlinés A su asesor, McGeorge, le pareció que se había pasado, el discurso fue criticado por reconocer de algún modo la división soviética: de hecho Washington había consentido en el Muro al privilegiar el ataque a Bahía de Cochinos. Las palabras fueron también víctima de la leyenda de que, para algunos anglosajones, ein Berliner es un donut relleno de mermelada y, supuestamente, de ahí las ri- FOTOS: EFE Y AP El nuevo museo de Kennedy muestra parte de sus objetos más personales, como esta maleta que usó para el viaje a Berlín sas del público en la grabación. Pero resultó un desafío a las excavadoras y milicias de los soviets que roturaban a toda prisa una cicatriz de púas en el corazón de Berlín, y acababan de matar al joven Peter Fechter intentando pasar; como también mensaje de ánimo a los vecinos de la capital, que nunca usan Berliner para el donut y que, con lo que rieron, fue con el comentario de Kennedy tras la frase al intérprete: Espero que esté traduciendo bien mi alemán Estrella pop de la política El político berlinés Friedbert Pflüger vio llorar a su madre y vecinos cuando se radió el asesinato. En su recuerdo, hay en la capital una Kennedy German- American School y un Kennedy Institute for North American Studies. Cuarenta y tres años después en el Kennedy- Museum de Pariser Platz se acumulan retazos de aquella historia, las gafas de concha que coquetamente se quitaba cuando había fotos, la eterna cartera de cocodrilo de Hermès, su maleta de viaje grabada, la copa de una regata, sus notas del Internado Choate, recuerdos cedidos por la galería Camera Work de la primera estrella pop de la política... surgida de la única Familia Real estadounidense como dice su director. La exposición permanente también reúne algunas imágenes de su álbum más familiar