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ABC LUNES 13 s 11 s 2006 Fútbol internacional DEPORTES 99 UN MUNDO REDONDO Enrique Ortego Buffon ahora es el rey El italiano será el segundo guardameta del mundo en ganar el Balón de Oro, después del recibido por Yaschin en 1963. Es un ejemplo de rendimiento regular. También de fidelidad. Se quedó en Segunda, con el Juventus, rechazando grandes ofertas POR TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN MADRID. Se lo merece. Como señalan los técnicos experimentados, las carreras de los futbolistas hay que juzgarlas al cabo de los años, no por una temporada estelar. Gianluigi Buffon presenta una década de rendimiento constante al máximo nivel. La conquista de la Copa del Mundo 2006, con el portero italiano como protagonista destacado, fue el premio a una eficacia sobria, a una eficiencia sin alharacas, que merece el máximo galardón individual. Este Balón de Oro no será solamente un reconocimiento a un campaña brillante. Es el broche de oro a una regularidad encomiable. En 1994 ingresó en el primer equipo del Parma y desde 1998, con veinte años, ha ejecutado una carrera de perenne evolución con la selección italiana y con los dos clubes de su vida, el Parma y el Juventus. Con esa edad acudió a su primer Mundial, Francia 98, y con veintiuno se adjudicó la Copa y la Supercopa de Italia, en el Parma. Ya era il portieri de Italia y el Juventus le echó el guante, en el año 2001, para que se los pusiera bajo los palos blanquinegros. Fue llegar y triunfar. El equipo se consolidó en la portería y el conjunto turinés se adjudicó dos Ligas consecutivas, en 2002 y 2003. Titular en el Mundial 2002, Buffon y su club recuperaron el mando del Scudetto en el bienio 04- 06, hasta que el escándalo de los partidos y los árbitros comprados privaron al equipo y al guardameta, hace cuatro meses, de estos dos títulos. Gianluigi se vio envuelto, incluso, en el litigio de las apuestas secretas. La Justicia le declaró, finalmente, inocente. MOURINHO, JUEGOS DE GUERRA esde esta columna se va a intentar todos los lunes acercarles los avatares del balón y sus protagonistas más allá de nuestras fronteras. Hay fútbol, mucho y bueno, más allá de la Liga y esta ventana estará siempre abierta a todo lo que merezca viajar, no importa desde dónde, hasta los lectores de ABC. Mucho me temo que un hombre será medio fijo. Se trata del insaciable Mourinho, que vive en la polémica y es capaz de mantener frentes abiertos con todo aquel que estornude a su Chelsea. Esta semana ha sido multinoticia. Todo empezó con la derrota ante el Tottenham y las críticas al árbitro, el internacional Poll, al que culpó abiertamente de ella. Tanto apretó que a mediados de semana consiguió reunirse con el jefe de los árbitros, para indignación de los otros clubes, que no entendían cómo Mourinho era capaz de provocar situaciones inéditas como ésta en el fútbol británico, donde los colegiados suelen pasar inadvertidos. Y mientras él presionaba a Keith Hackett, el Sánchez Arminio inglés, mandó a sus hombres a recuperar el espíritu de grupo y de victoria con unos juegos militares que se están haciendo muy populares. No es el primer equipo de fútbol que recurre a ello para potenciar su autoestima. Ya el Liverpool de Benítez vivió la temporada pasada alguna jornada de este tipo. Se trata del paint- ball juego venido al mundo en 1981 en Estados Unidos, al que en mucho foros se califica incluso como deporte y que consiste en una batalla entre equipos con pistolas que lanzan bolas de pintura. El objetivo final es marcar y eliminar enemigos. A un polígono de las afueras de Londres mandó el portugués a sus hombres, que repartidos en varios grupos se pasaron la mañana matándose unos a otros. Dicen que ganó el equipo del capitán Terry y la primera respuesta a este original entrenamiento fue la goleada del sábado al Watford (4- 0) que redondea los cincuenta partidos del Chelsea sin perder en casa. No lo hace desde febrero de 2004. Lleva desde entonces 41 victorias y 9 empates. Ronaldinho, Deco y el Barcelona, fuera del podio Ronaldinho se adjudicó en 2005, con abrumadora ventaja, el premio que concede la revista francesa France Football. Lampard y Gerrard le acompañaron en el podio. Un éxito que el astro brasileño aspiraba a reeditar después de la Copa de Europa y de la Liga española conquistadas en la pasada primavera. Su fracaso en el Mundial y el flojo rendimiento en el comienzo de la presente campaña le han descabalgado de unos trofeos que el Barcelona también protagonizó en 2004, cuando Deco y Ronaldinho flanquearon a Shevchenko, entonces en el Milán. La Copa del Mundo 2006 ha hecho estragos. Ningún atacante brilló de forma relevante. Les anuló un Buffon de oro. D los porteros. Únicamente un guardameta, el legendario Lev Yaschin (1963) ha conseguido este galardón desde que Stanley Matthevs inaugurara la lista de oro en 1956. El portero ruso superó nada menos que al arte de Gianni Rivera (Milán) y al regate del mítico Jimmy Greaves (Tottenham) ¡Qué tiempos aquellos! Una época en la que los jugadores eran fieles a sus equipos. Buffon, cuarenta años más tarde, ha recuperado aquel romanticismo, en un fútbol que no tiene más colores que el del euro. Los peores goles de su vida los ha sufrido mientras conquistaba la Copa del Mundo, cuando su club y él mismo estaban inmersos en un proceso judicial. En Segunda al mando de la popa El Juventus perdió las dos últimas Ligas y Gianluigi se vio descendido a Segunda. Sin embargo, no ha abandonado la nave, un barco tocado, cuasi hundido. Se ha quedado al mando de la popa para sacarlo de nuevo a flote, mientras las ofertas de oro, como su balón, le disparaban por la escuadra. Las despejó todas a córner y se quedó. Compuesto y sin novias. Pero invicto en categoría y en dignidad profesional. El Ballon d Or enaltece también esta decisión puramente deportiva, que derrota al mercantilismo reinante. Buffon ha ganado en la votación a Cannavaro y a Henry. Al francés le derrotó en directo, en la final de Alemania. Un gol habría cambiado el Balón de manos. Lo blocó el 9 de julio. Sus peores goles, los judiciales No es inocente en los éxitos de su equipo y de su selección. La UEFA ya le eligió el mejor portero de Europa en 2004. La Federación Internacional de Estadística le define, actualmente, como el mejor del mundo. Es el segundo guardameta de la historia de los Mundiales en la clasificación de imbatibles, con 470 minutos, solamente superado por un compatriota, Walter Zenga, con 530. No se ha ganado el Balón de Oro, lo ha cogido entre sus guantes. Se lo merece porque ya era hora de que los premios internacionales miren también para atrás. Porque muchos triunfos se consuman gracias a Trece años de primera Nacimiento: 28- 1- 78, Carrara. Equipos: Parma (94- 01) y Juventus, desde 2001. Títulos: campeón del mundo 2006. Copa de la UEFA 98- 99 (Parma) Dos Ligas italianas (01- 02 y 02- 03, con el Juventus) Una Copa de Italia (98- 99, con el Parma) Dos Supercopas de Italia (1999, con el Parma, y 2003, con el Juventus) Veces internacional: 64.