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16 ESPAÑA LUNES 13 s 11 s 2006 ABC EL OBSERVATORIO Germán Yanke El verdadero problema es que Zapatero, en vez de mantener el proceso buscando el mínimo coste, debería estar del lado del PP, de las víctimas, de los jueces, de sus compañeros escépticos y de los nacionalistas moderados, aunque el invento en el que se ha metido se vaya al cuerno UIZÁS el presidente Rodríguez Zapatero tenga un problema de perspectiva. En lo que llama proceso de paz que constituye el núcleo y la justificación de su actividad política, se encuentra desasistido por la oposición: el PP, que se mostró partidario de la colaboración cuando ETA declaró su particular alto el fuego permanente considera que ha tomado la ruta de las cesiones a la banda hasta el punto de ser rehén de la misma. Las víctimas del terrorismo, mayoritariamente, han tornado el dolor en rabia: las cosas se han hecho de tal manera que aquel tópico, que sea la última cada vez que ETA cometía un asesinato, se ha convertido en una frontal oposición a la política antiterrorista que ya se ha mostrado contundentemente en las calles. La insistencia en que la muerte que más les dolió fuese la última nada tenía de cobardía, sino de confianza en la Justicia. Y ahora la Justicia es presentada como un obstáculo no sólo por los partidarios de ETA y los nacionalistas vascos más atrabiliarios, sino por el propio Gobierno. ZAPATERO DEBE MOVERSE Q bombas, sus cachorros llenan de violencia las calles, intentan quemar a un policía municipal en Bilbao, etcétera. Todo un panorama esperanzador, como se ve. Pero el problema de perspectiva del presidente del Gobierno no es tanto la paradójica contraposición entre lo logrado y este coste que él quiere presentar, en el mejor de los casos, como un ejercicio de incomprensión de la situación y las circunstancias. El verdadero problema es que José Luis Rodríguez Zapatero, en vez de mantener el proceso buscando el mínimo coste, debería estar del lado del PP, de las víctimas, de los jueces, de sus compañeros escépticos y de los nacionalistas moderados, aunque el invento en el que se ha metido se vaya al cuerno. ¿Cómo mantenerlo si está basado en el entendimiento con Batasuna? Háblese de su legalización, de la búsqueda de fórmulas ambiguas para dar carta de naturaleza al derecho de autodeterminación, de nuevos marcos jurídicos, de la situación de los terroristas presos, el proceso del presidente es el entendimiento con Batasuna y el fin de la violencia en un escenario pactado democráticamente con la oposición, el resto de partidos, las víctimas y la Justicia. se puede negar tampoco que el presidente, que al mismo tiempo es secretario general del PSOE, tiene a su partido dividido. No son pocos, desde luego, los dirigentes socialistas que confiesan no tener clave alguna del proceso ni información específica sobre él. Si son pocas las voces críticas, son abundantes las escépticas y preocupadas, incluso las desconcertadas. En el País Vasco, los socialistas que mejor conocen el terrorismo de ETA, incluso aquéllos que mantuvieron en el pasado una posición inclinada al entendimiento con los nacionalistas y la exploración de salidas políticas han sido sustituidos por una generación de creyentes (ya que tampoco están en las claves del asunto) que, precisamente por esa fe, han terminado considerando a los dirigentes de Batasuna como sus compadres, los colegas con los que diseñar el futuro. El gran intérprete de las creencias, el propio presidente Rodríguez Zapatero, ayuda, no hay que olvidarlo, llamando a unos hombres de paz y a otros, partidarios del proceso Pero este encantamiento con Batasuna, que saca al PP y a las víctimas de sus casillas y que presiona indecentemente a la Justicia, termina por po- No Enlosúltimostresdías, por ner nervioso al PNV que teme, con evidentemente mayor gravedad, una política paralela al proceso que, como en Cataluña con CiU, termine dejándoles en la cuneta. El nerviosismo hace que los movimientos internos en el PNV sean ahora más que convulsos, y los más moderados miran con recelo y temor las decisiones del lendakari Ibarretxe, psicológicamente necesitado de un papel que no le corresponde, para evitar que los más radicales, encabezados por Joseba Egíbar, se hagan con el partido. En Guipúzcoa ya están a bofetadas. Otros socios del Gobierno, como la citada CiU, aseguran mantener el apoyo al presidente y añaden, a estas alturas, que lo seguirán haciendo si fracasa Se diría, en todo caso, que el coste, para lo logrado, es excesivo. Porque por el momento ni ETA ni Batasuna han modificado un ápice sus posiciones, se mantiene el chantaje a las instituciones democráticas, aparecen aquí y allá noticias de extorsiones económicas, la banda roba pistolas y revólveres, se insinúa que experimenta con nuevas El presidente, que al mismo tiempo es secretario general del PSOE, tiene a su partido dividido. No son pocos los dirigentes socialistas que confiesan no tener clave alguna del proceso ni información específica sobre él si no estuviera claro, Arnaldo Otegi y Pernando Barrena, dirigentes de la ilegalizada Batasuna, han echado su cuarto a espadas explicando cuál es el único modo de ese entendimiento. Otegi advierte de que el proceso es imposible con las sentencias recientes, es decir, con el cumplimiento de la ley, y con el PP, es decir, con la expresión democrática de los españoles. En una entrevista publicada ayer en el diario nacionalista Deia Pernando Barrena remacha la idea: La legalidad vigente es precisamente el gran problema que provoca el conflicto político El presidente del Gobierno debería por tanto saltarse la ley, dejar a un lado a la oposición, olvidarse de las víctimas y ordenar a los jueces que dicten determinadas sentencias. El presidente, Rodríguez Zapatero, ha dicho en el Senado que no se dará ningún paso hasta que se acredite la voluntad inequívoca de la banda de dejar las armas Tendría, sin embargo, que dar ya algún paso- -urgente- -para ponerse del lado de los que este proceso de Batasuna quiere destruir. Eso sí que sería un cambio de perspectiva.