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6 OPINIÓN LUNES 13 s 11 s 2006 ABC LA CRÓNICA DEL LUNES DEL SILENCIO DE LOS CORDEROS ESPAÑOLES AL ÍMPETU DEMOCRÁTICO AMERICANO ETA se crece, ante la bajada de la guardia del Estado, tomando la iniciativa y las calles del País Vasco, donde intentó convertir en bonzos a dos policías municipales tativa, que invita a los mejores ciudadanos de la gran nación americana a participar en el Congreso, marcan la diferencia con nuestro sistema político. En él, la nación española es discutida por el presidente del Gobierno, al tiempo que debilita el Estado en la diáspora federal que daña la identidad y deteriora la convivencia entre pueblos y ciudadanos, como los que se disputan el agua de beber y regar los campos de secano, donde los especuladores construyen fantasmales rascacielos- -Seseña- -al abrigo de la corrupción. O mientras ETA se crece ante la bajada de la guardia del Estado tomando la iniciativa y las calles del País Vasco, donde intentó convertir en bonzos a dos policías municipales poco antes de hacer apología de sus criminales- -De Juana- -y exigir la suspensión del Estado de Derecho. Algo que, vistas las presiones de Zapatero sobre jueces y fiscales, nos anima a recomendar al PP que no acepte, en las actuales circunstancias, la renovación en curso del Consejo General del Poder Judicial. Otegi y Carod son los pilares que sustentan el Gobierno de Zapatero esta legislatura, donde pasan demasiadas cosas malas. Pero también, algunas positivas, como la aparición de Ciutadans de Catalunya, que ha provocado una sacudida general tanto en el PSOE españolista- -que podría ver en ellos su futuro brazo político catalán si el PSC culmina la ruptura en ciernes- como en el PP- -donde ven en los amigos de Boadella un potencial competidor que los colocaría en esa derecha extrema que les imputa Zapatero- Se plantea una eventual prolongación de Ciutadans en el resto de España, como la que jalea el mas fu- Pablo Sebastián L A última tempestad política caída sobre Washington ha limpiado el horizonte donde el Capitolio y la Casa Blanca, ejecutivo y legislativo, se miran de frente a la espera de que las huestes del Partido Demócrata se decidan a cruzar el Rubicón para conquistar la presidencia donde habita, derrotado y preso de sus errores, el último emperador. Al otro lado del agua, en la vieja Europa de Rumsfeld, pasean por las calles de Madrid los corderos silenciosos y trashumantes, una alegórica procesión de la ciudadanía, ajena y cansada de los políticos, que en España- -lejos del apasionante espectáculo americano- -se nos presentan como los autores de una desastrosa representación de la que hemos tenido ejemplo en Cataluña. Y de la que también se deriva la obligación del presidente Zapatero de pagar con soberanía y con los Presupuestos del Estado su estabilidad en el poder. El mismo precio ha de otorgar a ETA por el llamado proceso de paz con el recargo añadido de la suspensión del Estado de Derecho que reclaman los seguidores de Otegi. La grotesca comedia catalana nos ofrece la reposición del tripartito bajo el cartel de ¡El Entendimiento! (entesa) colgado a las puertas de la Generalitat. Veremos lo que dura. La novedad reside en el primer actor, Montilla- -fracasado en la escena de Madrid y abucheado en las puertas del Liceo por charnego y español- un político del aparato del PSC que promete corregir los errores del pasado y ofrece como prueba el nombramiento del inefable Carod para defender, en esas latitudes, el idioma español. Un personaje y un partido, Carod y la Esquerra, que niegan España, empequeñecen Cataluña y tienen en su poder las llaves de la gobernabilidad de Barcelona y Madrid, de la misma manera que la señora Pelosi- -por desmesurada que resulte la comparación entre la democracia americana y la partitocracia española- -tiene en sus manos el poder legislativo que controla la presidencia de Bush de aquí a los próximos dos años. Eso, si es que el césar visionario y acorralado resiste la presión de las comisiones del Congreso a propósito de la guerra de Irak, sobre la que el Partido Popular debería hacer una decidida rectificación (Alfonso Rojo, chapeau) La separación de los poderes del Estado y una ley electoral abierta y represen- Mal deben de estar las cosas en España para que un pequeño partido de la izquierda catalana y antinacionalista haya provocado este revuelo ribundo predicador radiofónico- -que a lo mejor ya se ve él mismo, al desnudo como Albert Rivera, en la cabecera del cartel- -y que pretende estrenar en las elecciones de Madrid para dañar a Gallardón, sin pensar que un nuevo competidor podría afectar antes a Aguirre- -protegida del predicador- que se encuentra en más débil situación. ¡Dejadme solo! parece decir Rajoy, saliendo torero y aguerrido del brusco despertar que le provocó el ruido de su partido ante las últimas novedades, que parecen darle una buena oportunidad. Mientras, en el PSOE crece la preocupación entre los barones en eterna despedida, Bono, Vázquez, Leguina e Ibarra, que critican a Zapatero en público como González y Guerra lo hacen en privado. Muy mal deben de estar las cosas en España para que un pequeño partido de la izquierda catalana y antinacionalista haya provocado este revuelo, convirtiéndose en ejemplo de renovación e intérprete del sentir de muchos ciudadanos en un país que está necesitado de una gran sacudida democrática y moral, como la que ha agitado la conciencia democrática de Estados Unidos. Una sacudida que en España- -por donde ahora deambulan los silenciosos corderos de la trashumancia- -sería deseable e imparable, si no fuera por la interesada complicidad económica e ideológica de los que amparan a Zapatero. O en el PP, por las estridentes conspiraciones y el empeño de regreso al pasado de un sector del partido que, para colmo, tiene en su haber parte destacada de la responsabilidad del mal español que nos invade en la actualidad. -Ahora hay que esperar a que alguien, nacido en Cataluña, se vea obligado a emigrar a Andalucía para prosperar, y llegue a ser presidente de la Junta.