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66 MADRID DOMINGO 12 s 11 s 2006 ABC Diez mil jóvenes católicos de tres diócesis llenan la Plaza de Oriente JESÚS BASTANTE MADRID. Diez mil jóvenes de las diócesis de Madrid, Alcalá, Getafe y el arzobispado castrense participaron ayer en la madrileña Plaza de Oriente en el encuentro festivo- testimonial organizado por la Iglesia madrileña dentro de los actos de la Misión Joven Desde primeras horas de la tarde, multitud de chicos y chicas se presentaron junto al Palacio de Oriente para escuchar a los distintos grupos de música cristianos, que hasta bien entrada la noche amenizaron la velada. Muy pronto las 4.000 sillas acondicionadas en el centro de la plaza se hicieron pocas, y los jóvenes comenzaron a agolparse junto a las estatuas que decoran los laterales. La participación fue aumentando a medida que caía la tarde y llegaba el momento más esperado, con la actuación de GenRosso cuyo espectáculo Streetlight fue de los más coreados. Venimos a demostrar que los jóvenes podemos estar en la calle sin hacer botellón, siguiendo a Cristo comentó a este diario Carmen, una joven del madrileño barrio de Fuencarral. La jornada también tuvo un marcado carácter religioso, con la celebración de las vísperas (a cargo del obispo de Getafe, Joaquín María López) y la posterior adoración del santísimo (llevada a cabo por el arzobispo castrense, Francisco Pérez) La Misión Joven que arrancó el miércoles con la celebración de la vigilia de oración previa a la festividad de La Almudena, tendrá su punto álgido esta mañana, con el envío a la misión llevado a cabo por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, y al que se espera respondan cientos de jóvenes. Todos ellos acudirán a presentar su vocación a Benedicto XVI en el Vaticano, durante el verano de 2007. UNA Y MEDIA Jesús Higueras LIMOSNA L a pobre viuda echó todo lo que tenía, aun pasando necesidad. Es curioso ver la diferencia entre las limosnas que echaban los ricos y las limosnas que echó esta pobre mujer. Aparentemente ellos fueron muy generosos y sin embargo, como daban de lo que les sobraba, no estaban dando nada que afectara a su corazón. Entregarse a los demás, dar limosna de uno mismo, significa que te duela, que te cueste, que te quites de algo que es tuyo y que sepas renunciar para favorecer y enriquecer a los demás. Hay muchos modos de amar, pero hay un modo de ocultar el amor que es hacerse el bueno, utilizar incluso las cosas de Dios o servirnos de las cosas espirituales para fomentar nuestra vanidad y hacer crecer nuestra honra, gloria o fama y así realmente no estamos sirviendo a Dios, sino que nos estamos sirviendo de Dios. Sin embargo, Jesucristo frente a este modo de entregarse y de darse a los demás, propone el ejemplo de una pobre mujer que pasaba necesidad. Cuántas veces nosotros lo pasamos mal, tenemos profundas necesidades y carencias y el mejor modo de salir es olvidarnos y entregarnos a los que tenemos alrededor, olvidarnos y lo poco que nos queda arriesgarlo y ponerlo a disposición de Cristo. Hoy nos podríamos preguntar con motivo de este Evangelio, qué es lo que estamos dando a los demás, qué están recibiendo los demás de nosotros y cómo lo están recibiendo. Si lo hacemos con ostentación y alardeando de buenos y quedando siempre por encima, tal vez nuestra caridad humille a los demás y no sea buena. Sin embargo, si sabemos entregarnos con discreción, sin querer recibir aplausos y dando incluso lo que nos resulta necesario, estamos en disposición de vivir la entrega evangélica que el Señor nos pide. Vamos a pedirle al Señor que nos conceda revisar cómo nos entregamos y si sabemos aprender del ejemplo de esta pobre mujer. Muchos primeros serán últimos decía el Señor y es verdad, porque los que de cara al mundo son poca cosa, ante el Reino de los Cielos si esa poca cosa la saben entregar a Dios y a los demás, serán los más grandes. Tengamos hoy deseos de tener un corazón grande, un corazón dilatado y lo poquito que valemos y que tenemos, pongámoslo a disposición de Dios y de los demás.