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12- 13 S 6 LOS SÁBADOS DE Lo malo del quita y pon es que tenemos que contar con que el paciente sea obediente y los adultos, en esto, se portan peor que los niños bromea el ortodoncista Javier Girón. La constancia del paciente es clave ya que, para que una corrección sea efectiva, hay que someter a los dientes a una presión suave y contínua. En desajustes pequeños, puede ser una opción, si no lo ideal es que la ortodoncia esté moviendo los dientes las 24 horas puntualiza. Invisible. La ortodoncia lingual es la más discreta porque va colocada en la cara interna de los dientes y es completamente imperceptible cuenta el especialista José Sada. Sus pegas son que puede ser incómoda al chocar con la lengua y que es más costosa y larga que los brackets Contorneado. Si simplemente tiene los dientes irregulares, gastados o puntiagudos algo tan sencillo como que le limen los bordes y los redondeen puede darles un aspecto más juvenil. También se emplea cuando hay ligeros apiñamientos inferiores ya que al acortar los dientes más sobresalientes parece que están más ordenados asegura Augusto Morillo, especialista en esta técnica. Sin mácula. Nadie está a salvo. Con el paso de los años los dientes amarillean. Para blanquearlos se usan unas sustancias químicas llamadas peróxidos, que oxidan la dentina teñida, y que se activan con luz o calor. La primera sesión se hace en consulta, y luego se prolonga durante 15 en casa, con un molde a medida de la boca del paciente, que se puede poner para dormir. El grado de blanqueamiento no es el mismo para todos los pacientes, siendo los resultados más espectaculares en mujeres porque nuestra dentina es más densa cuenta el doctor Calatrava. Los implantes dentales se quedan fijados a la mandíbula, como si fuera la propia dentadura La democratización de los implantes Su coste los ha convertido en un producto de lujo. Un grupo de odontólogos se ha unido para que los implantes dentales sean aptos para todos los bolsillos POR N. R. C. L os egipcios fueron los primeros en idear un sistema que permitiera reemplazar las piezas dentales perdidas con tallas de madera y marfil. Pero esa idea genial tuvo que esperar hasta el siglo XX para alcanzar la perfección. Fue en los años 50 cuando los implantes dentales empezaron a dar sus primeros pasos en un laboratorio sueco. El médico Per Branemark descubrió que si introducía un cilindro de titanio en una cavidad ósea, ésta se fusionaba por completo en el hueso, un fenómeno que bautizó como osteointegra- ción Basado en ese principio nacieron los primeros implantes. Las prótesis o recambios dentales ya no tendrían por qué colocarse con puentes fijos o en sistemas de quita y pon, sino sujetarse en unas piezas de titanio que quedaban integradas en la mandíbula, como si fuera la propia dentadura. El tornillo de titanio se convertía, así, en la raíz del diente. Fue una auténtica revolución. La pérdida de piezas contaba con una solución estética, cómoda y más funcional que lo ideado hasta el momento. Pero su elevado precio ha convertido un producto de primera necesidad en una terapia de lujo, inalcanzable para todos los bolsillos. Para romper esta brecha, un grupo de cirujanos dentales ha puesto en marcha una iniciativa que pretende democratizar el uso de implantes. Su estrategia consiste en externalizar la cirugía necesaria para colocar los implantes, de manera que cualquier odontólogo pueda ofrecer este tratamiento a sus pacientes, aunque no tenga ni la experiencia ni la formación necesaria para hacerlo. La cirugía que implica la colocación del tornillo en la mandíbula se haría en centros dedicados en exclusiva a la implantología. Una vez implantado, el odóntologo de cabecera de cada paciente colocaría la prótesis dental y terminaría el trabajo. Con este sistema se puede reducir a la mitad el precio final del tratamiento con las mismas garantías y nivel de calidad asegura la cirujano dental Carolina Benalal, impulsora del proyecto. Más información en: www. soloimplantes. com