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11 11 06 TENDENCIAS Belleza Geishas del siglo XXI ¿Se cuida la piel y el pelo de la misma forma una asiática que una europea? Parten de bases comunes, pero las orientales dedican más tiempo a su belleza personal y utilizan mayor número de productos TEXTO: CARLOTA FOMINAYA uchos de lo hábitos de belleza que las asiáticas ponen en marcha cada mañana están arraigados con fuerza en sus vidas. Son rutinas diarias que en su caso derivan de imposiciones sociales y, en particular en el país del Sol Naciente, de costumbres milenarias heredadas de generación en generación, un hecho que compañías de cosméticos como L Oreal, con presencia en el continente, no dejan escapar. Estudiar las condiciones de vida de las distintas regiones en las que estamos presentes es importantísimo para nosotros. Hay que escuchar a los consumidores y observarles para perfeccionar las fórmulas que les ofrecemos ajustándonos lo posible a sus características. Y es tan importante tener en cuenta las diferencias estructurales en el pelo y en la piel según la zona geográfica como sus usos M explica Paolo Gasparini, director de la compañía en China. Así, aunque la aparición de las arrugas se produzca diez años más tarde en la piel de las mujeres asiáticas, la zona presenta, sin duda, muchos trucos que las mujeres europeas quizas puedan aprovechar. En Japón, por ejemplo, el ritual de belleza se concibe como algo placentero, donde se cuidan mucho las texturas de los productos, y al que dedican cerca de una hora por la mañana y otra por la noche. No se trata de llegar a imitar a las antiguas geishas o maikos, que querían con ello eliminar todo rasgo personal y anular su identidad, pero sí de lograr la belleza cuasi nívea de éstas. No se trata de imitar a las antiguas maikos, que intentaban eliminar todo rasgo personal y anular su identidad con el maquillaje, pero sí de lograr la belleza cuasi nívea de aquellas Debido a esta herencia suelen comenzar su particular ceremonia de cuidados personales con una doble limpieza de la cara. Según ha podido saber la multinacional francesa, primero, con un jabón en crema, y luego, con otro espumoso, con el que ellas mismas se realizan un pequeño masaje. Después, se aplican un producto blanqueante y, tras secarse cuidadosamente, un tónico que hacen penetrar en su piel apretando el líquido con las palmas de la mano. Continuan con la hidratación, casi una obsesión en su cultura, siguen con un suero, una hidratante y, por fin, el maquillaje. Ellas en los libros Exotismo nácar Las líneas de maquillaje inspiradas en las geishas fueron llevadas a Occidente tras la popularidad alcanzada por la novela y la película Memorias de una geisha Todo un betseller pero muy por debajo en realismo del libro Vida de una geisha y de la exquisitez de Juniro Tanizaki, Elogio de la sombra Cien toques de máscara Así, para conseguir esa deseada tez de porcelana, el color que utilizan nunca es de un tono superior sino, en todo caso, inferior, llegando a veces incluso al blanco más puro, y siempre matizándolo con polvos compactos, específicos para ocultar brillos. Los labios, bien rojos, en la más pura línea de Madame Butterfly, y los ojos, delineados y con mucho rimmel. Tanto que, según un estudio realizado por L Oreal, las niponas, por ejemplo, se dan unos cien toques de máscara en las pesta- L Oreal fabrica productos especiales para la zona asiática del planeta