Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE Tafetán de algodón, del siglo XVIII. A la izquierda, Columnas de G D. Debajo, Valvonne de C C de la calle a quienes se atrevieran a lucirlas. Fue inútil porque, como suele pasar, todo lo prohibido se transforma en lo más deseado y la gente las siguió encargando de forma clandestina, hasta que en 1759 se levantó la prohibición e inmediatamente surgieron, como champiñones, docenas de manufacturas textiles en varios puntos del país. Los métodos de Oberkampf Ese mismo año llegó a Francia nuestro hombre, a quién todavía debemos un estilo: Cristophe Philippe Oberkampf. Era de origen alemán, de familia de tintoreros, casi químico y con un currículo tan completo como el de cualquier directivo de multinacional actual. Tenía veintidós años, las ideas muy claras, las técnicas bien aprendidas y un gran sentido del negocio. Se había formado a conciencia en grabado y tintes en varias fabricas de Alsacia y Suiza, a las que no llegaron las prohibiciones. Y decidió montar una fábrica de indianas en Jouy en Josas, una aldea cercana a Versalles, que eligió por su proximidad al río Bièvre, lo que facilita el lavado de los tejidos, pero también por su proximidad con la corte, que facilitaba las ventas. Esta fábrica se convirtió en una de las más importantes de indianas del siglo XVIII, con más de 1.300 obreros trabajando en ella, y el nombre de sus telas convirtiéndose en un clásico en la decoración. Aunque hay que aclarar que este término, Toile de Jouy no es una marca registrada. Estas telas no solo se imprimían en las fábricas de Jouy, sino que muchas otras, como las fabricas de Mulhouse o de Rouen, lo hacían de forma casi idéntica, pero sí que se convirtió en un nombre genérico. La Toile de Jouy es en realidad un algodón estampado con los métodos de Oberkampf. Sobre ese algodón se representan personajes en medio de decorados o paisajes. Los dibujos clásicos son casi siempre monocromos, en tonos rojos o violetas sobre fondo crudo, pero pueden tener otros coloridos como rosa, azul claro o marino, verde claro o fuerte, beige o gris. A veces los colores se invierten al negativo. En los primeros tiempos, las técnicas utilizadas para imprimir era la aplicación de unas planchas de madera grabadas y entintadas. Diez años más tarde, en 1770, las planchas de madera se sustituyeron por láminas de cuero flexibles que se podían colocar sobre tambores cilíndricos y así mecanizar y aumentar la producción. Las telas se lavaban en el río y se tendían en las praderas de los alrededores para secarse o para fijar los colores... Oberkampf se convirtió en un gran personaje, que recibía en su casa y en su fábrica a huéspedes como el Nuncio del Papa, por supuesto la Reina María Antonieta con sus hijos, y, más tarde, a las emperatrices Josefina y María Luisa. Y nunca faltaban grandes químicos interesados por los pro- Los siglos no parecen haber pasado por este tipo de telas, cuyos estampados ligeros se adaptan a diferentes ambientes. Aún son las telas clásicas más solicitadas ductos que utilizaba, como Monge y Laplace... La Toile de Jouy cuyas fábricas cerraron a finales del XIX, ha llegado tan fresca hasta nuestros días. Sus motivos y colores se han ido renovando aunque se siguen produciendo los modelos de hace 300 años. Burger, Lelievre o Le Manach las elaboran en Francia, mientras que en versión española tenemos las de Gancedo, Pepe Peñalver, Guell Lamadrid o KA Internacional. Y como señalan los responsables de estas firmas, es una de las telas clásicas más solicitadas porque se adaptan a cualquier estilo de vida.