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ABC VIERNES 10- -11- -2006 VIERNES deESTRENO 87 Si el Estado se convierte en productor de cine, eso se llama comunismo Alessandro D Alatri estrena La fiebre con la añoranza del gran cine italiano de los 60 J. E. ARENAS MADRID. Fabio Volo- -actor, presentador de programas de radio y televisión, autor de dos novelas editadas en España- -vuelve a estar a las órdenes de Alessandro D Alatri Sin piel El jardín del edén en La fiebre Junto a Volo, Valeria Solarino, Cochi Ponzoni y Arnoldo Foá, actor y dramaturgo. Un grupo compacto para una historia sobre la burocracia, el mobbing, el amor y la envidia. El director Alessandro D Alatri (Roma. 1955) tiene una interesantísima historia: ti, De Laurentis o Grimaldi se fueron a Estados Unidos. ¿Qué paso? El sistema económico, político y financiero italiano les impidió seguir trabajando. Ya no había un Grimaldi para producir a Pasolini y a Fellini a la vez. ¿Entonces? -Que hoy no hay productores. Es el Estado. No en mi caso. En el contrato se establece que no hago cine con dinero público. Si el Estado se convierte en productor, eso se llama comunismo. ¿No hubo alternativa? -De Sica, Petri, Pasolini murieron pronto, pero hubo un cierto auge con el cine industrial italiano: el spaghetti western y los filmes de acción con contenido político. ¿Cuándo empezó en el cine? -A los ocho años. Trabajé con Visconti, o Vittorio De Sica en El jardín de los Finzi Contini a los 13 años. ¿Recuerda el rodaje? -Tengo grabado en la memoria la opulencia de los decorados. Viví la última etapa del gran cine italiano. Seguía tan de cerca aquella producción, que llegué a pensar que vivía en los años 30. Incluso besé en la boca a Dominique Sanda. -Y ahí entraron algunos sectores de la izquierda, ¿no? -Sólo se consideraba bueno un filme si era de arte y ensayo y al estilo Antonioni. Todo lo demás era malo por definición. Helen Mirren, posible candidata al Oscar, en una escena de la película pularidad y convence a la reina de que dejara su frialdad y se acerque al pueblo. Pasado el tiempo, se han vuelto las tornas Y añade: Mientras la mujer del primer ministro, Cherie, defiende los derechos humanos, él invade otro país Pese a esto, Blair no queda mal parado en la cinta, bastante más demoledora con la monarquía. Stephen Frears es el primer cineasta que ha llevado al público la figura de la reina de Inglaterra de manera tan cercana, a pesar de no saber cómo es dentro de palacio. La Familia Real británica vive en un cuento de hadas, entre castillos, lo que la convierte en el mejor objetivo para una película. Yo me atengo al guión, donde existen momentos graciosos, pero ninguna frivolidad. Es como sentirse entre bastidores dentro de Buckingham Palace cuenta antes de aseverar que el día que ella muera, todo cambiará Llegó a Madrid todavía conmocionado ante las cifras obtenidas en las taquillas: ¡Catorce millones de libras en las dos primeras semanas! ¡Y doce millones de dólares en Estados Unidos! No se lo cree. Y eso que está acostumbrado a trabajar en Hollywood tanto como en su país, como una cura contra el aburrimiento (toque de humor inglés y sonrisa) ¿Por qué dedica La fiebre a sus padres? -Son dos italianos que han trabajado como mulas durante toda su vida, que han tirado del carro, han aguantado de todo y me han permitido ser feliz. ¿Qué hubiese sido del cine europeo de haber continuado con aquellas producciones? -Habría que preguntarse por qué los productores Carlo Pon- La fiebre Italia 2006 I 108 minutos Género: Comedia DirectorsAlessandro D Alatri ActoressFabio Volo, Valeria Solarino, Más información sobre la película: http: www. thequeen- movie. com Cochi Ponzoni, Arnoldo Foá La mejor juventud Michael Sheen Tony Blair Helen McGrory Cherie Balir James Cromwell Príncipe Felipe ANTONIO WEINRICHTER La otrora grandiosa escuela italiana del cine se encuentra últimamente más en crisis que algunos de nuestros institutos de barrio: crisis de autoridad porque, a diferencia de la obra de los viejos maestros, pocas de las películas que nos llegan de allí tienen algo que enseñar al mundo, ni siquiera una impronta que las haga parecer necesarias. No es este título de Alessandro d Alatri el que vaya a hacer variar este diagnóstico. Es agradable de ver y tiene coherencia ideológica pero pertenece a un modelo No es la primera vez que Sheen trabaja con el afamado Stephen Frears. En la televisiva The deal era, como ahora, Tony Blair. Ni qué decir que su interpretación forma parte del éxito del filme El personaje más satirizado, con el equilibrio de Frears, quien ve a Cherie como un ser paradójico pues es una feminista, una abogada de derechos humanos y, al tiempo, ve cómo su marido firma la guerra de Irak Parece que siempre está en un segundo plano, y es verdad, pero lo hace con tanta maestría y talento que una vez visto en la pantalla soltando frases para ser enmarcadas, no vemos a ningún otro actor en su papel gastado hasta la saciedad, que no consigue renovar: esa trama arquetípica del cine de las viejas nuevas olas que sigue las andanzas de un joven alienado del mundo de los mayores (aquí, un aparejador que se estrena en el mundo laboral en un despacho municipal) y cuyo desencanto sirve para revelar- -en su sentido fotográfico- -todo lo que no funciona en una sociedad disfuncional. Comparecen un burócrata que asfixia a nuestro joven héroe y hasta el propio presidente de la República Italiana pero este intento de ampliar el espectro temático se estrella ante una anécdota que nunca rebasa lo particular; y que aparece lastrada por un uso inmisericorde la música, una peripecia sentimental más bien complaciente y un protagonista cuyos 400 golpes nunca llegan a interesarnos. D Alatri debería haberle echado un vistazo a La mejor juventud para tratar de darle mayor resonancia a la trama.