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ABC JUEVES 9 s 11 s 2006 Medio ambiente CIENCIAyFUTURO 85 Testigos de hielo para el clima La investigación del entorno antártico halla evidencias de conexión entre las temperaturas en los dos polos de la Tierra s Las oscilaciones pendulares del frío al calor en el planeta se producen cada 800 años POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. El calentamiento o enfriamiento del Polo Norte no es ajeno al del Polo Sur, y quizás no lo ha sido nunca. La revista Nature publica hoy un extenso artículo dando cuenta de las primeras evidencias científicas que interrelacionan la temperatura en el Círculo Polar Ártico y en el Antártico, a través de una corriente atlántica bipolar. Los equipos del doctor Hubertus Fischer, del Instituto Alfred Wegener, en Alemania, y del doctor Eric J. Steig, de la Universidad de Washington, han conseguido reconstrucciones paleoclimáticas que fijan paralelismos de alta resolución entre 25 bruscas variaciones de temperatura en Groenlandia con correspondencias significativos en el Polo Sur. 560 km de Vostok, los datos más a largo plazo de que actualmente se dispone, 800.000 años atrás. Estos análisis permiten comparar con precisión el paleoclima ártico y el antártico. Los calentamientos de la Antártida se han producido en paralelo con abruptas subidas de temperatura en Groenlandia, en períodos de alrededor de 800 años. El cotejo de isótopos de oxígeno permite relacionar el punto máximo de temperatura en la Antártida, alcanzado 60.000 años atrás, con el calentamiento del otro polo. Todo indica que los cambios en las corrientes atlánticas tendrían una importancia determinante. Pero no está claro que la interacción entre corrientes oceánicas y temperatura de los polos detectada en el pasado sea igual en el presente, con una atmósfera más sofisticada e incluso enrarecida. No se pueden extraer conclusiones inmediatas sobre el cambio climático planetario. Pero sí se puede desarrollar una visión mucho más amplia, interconectada y sugestiva. El cóctel océano- atmósfera ya ocupaba un lugar destacado en las hipótesis de los científicos a la hora de especular sobre las causas de la llamada Pequeña Edad de Hielo, el último enfriamiento significativo de ambos hemisferios: de mediados del siglo XV a mediados del XIX, respondiendo a un período previo caluroso, conocido como el Óptimo Climático Medieval. En la Pequeña Edad de Hielo, inviernos muy fríos cubrieron todo el hemisferio norte. Avanzaron los Alpes suizos, se helaron el Ebro, el Támesis y el puerto de Nueva York. El hielo del Mar del Norte que rodea Islandia se extendió en todas direcciones y la población del país descendió a la mitad. También desaparecieron las colonias vikingas en Groenlandia. Mientras tanto, en el Hemisferio Sur hacía comparativamente mucho menos frío, y se registraba la mayor oscilación sur de la corriente El Niño alrededor del siglo XVII. Ello no contradice los nuevos resultados, que admiten la alternancia de frío y calor entre hemisferios. El correlato no consistiría en que los polos experimenten exactamente la misma curva térmica, sino que la modifican en pautas paralelas. El paraíso gélido del lago Vostok La estación rusa de Vostok se construyó en 1957. Tras un breve período de cierre durante 1994 pasó a ser un centro de operación conjunta de científicos rusos, americanos y franceses. En 1996, rusos y británicos descubrieron el paraíso helado del lago Vostok, el lago subglacial más grande que se conoce. En 1970 empezaron las perforaciones del hielo, a entre 500 y 952 metros de profundidad. Se prolongaron hasta 1996 y hasta alcanzar los 3.623 metros, hasta que saltaron las alarmas ante el miedo a contaminar el lago. Aunque en 2003 se retomaron, con cautelas, los trabajos, en 2004 Vostok cedió el cetro del testigo de hielo más profundo al proyecto europeo EPICA, en el que colaboran diez países de la Unión Europea. Más información sobre la investigación: http: www. awi- bremerhaven. de http: www. washington. edu Cambios antropogénicos El hallazgo surge tras años de esfuerzos para intentar comprender el cómo y el por qué de los cambios climáticos, más o menos espontáneos, más o menos antropogénicos (provocados por la actividad humana) El hielo de los polos es un indicador muy sensible, que refleja la variación climática con datos muy precisos. En las últimas décadas ha ganado importancia para la investigación la obtención de los llamados testigos de hielo muestras que se obtienen perforando los glaciares. Estos testigos contienen polvo, burbujas de aire o isótopos de hidrógeno y de oxígeno que ayudan a reconstruir el clima del pasado. De 1989 a 1994, Estados Unidos y la Unión Europea aunaron esfuerzos científicos en el llamado GRIP (siglas en inglés para Proyecto de Testigos de Hielo en Groenlandia) y su segunda parte, el GISP 2, cuyo objetivo era obtener datos paleoclimáticos exhaustivos del hemisferio norte, obteniendo los testigos de hielo a 3.000 metros de profundidad y remontándose unos 100.000 años atrás. En 1999 arrancó un nuevo proyecto en el centro de Groenlandia. En 2003, la estación de Vostok alojaba el mayor testigo de hielo del mundo, con capacidad para proveer datos de 420.000 años atrás y revelar cuatro períodos glaciares. El proyecto europeo EPICA ha ido más allá obteniendo, en Dome Circe o Dome Charlie, a OCÉANO PACÍFICO Uno de los grandes témpanos, fotografiado por las Fuerzas Aéreas neozelandesas AP Australia El deshielo antártico alcanza las costas de Nueva Zelanda ABC MADRID. Biólogos marinos neozelandeses han registrado durante los últimos días la presencia, en aguas de las Islas Auckland, de más de un centenar de grandes témpanos de hielo a la deriva, procedentes de la Antártida y arrastrados por las corrientes oceánicas. Si bien esta época del año corresponde a la época del deshielo, es totalmente inhabitual la presencia de grandes icebergs en esas latitudes, y más aún en tan elevado número. Las costas neozelandesas frente a las que flotan estos tém- km 4.0 49 OCÉANO GLACIAR ANTÁRTICO Antártida Nueva Zelanda N ABC panos- -algunos de 2 kilómetros de longitud por 1,5 de ancho- -se hallan en los 37 grados de latitud sur, por lo que corresponden a una zona templada (su temperatura media en esta época del año es de unos 18 grados. túa a los 37 grados de latitud norte) El calentamiento global parece estar, en opinión de los especialistas, detrás de esta presencia masiva de témpanos en la zona.