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ABC JUEVES 9 s 11 s 2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 Me temo que Cataluña está en fase de cuarto creciente o a punto Valentí Puig s novelista, poeta y ensayista En esta novela se hace balance generacional y se critica un país infantilizado. La autocomplacencia y el victimismo restan capacidad competitiva y visión de futuro dice el escritor SERGI DORIA BARCELONA. Un editor con un hijo muerto por sobredosis, un pintor que bosqueja la sombra negra del cáncer, un financiero que protagoniza una quiebra bancaria y un político convergente buscan refugio cada fin de semana en un pueblo tarraconense. En La gran rutina (Edicions 62, premio Sant Joan 2006) Valentí Puig hace balance generacional y critica un país autocomplaciente e infantilizado. Una prosa con fulgor crepuscular sobre los narcisismos del siglo XX. Por eso los mayores se visten de adolescentes. Para mí, lo grato requiere siempre de un esfuerzo, como para divisar la mejor panorámica hay que subirse a la montaña. Frente al manierismo del vídeo- clip prefiero la emulación de lo clásico. Lo clásico tiene carácter. Un libro arroja nueva luz a la fantasía gótica de El Bosco N. PULIDO MADRID. La pasión coleccionista de Felipe II y, concretamente su admiración por El Bosco, permitió que el Museo del Prado atesore hoy la mayor colección del mundo de este enigmático, fascinante y genial artista, de este extraño y singular personaje. El rey mecenas adquirió en la almoneda de Fernando de Toledo, hijo natural del duque de Alba, el célebre Jardín de las delicias y removió cielo y tierra para hacerse con casi toda su producción. Hoy, este cuadro se ha convertido, junto a Las Meninas en un icono del Prado, al igual que La Gioconda lo es del Louvre. El Bosco es el protagonista de una nueva colaboración entre Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores y la Fundación Amigos del Prado, que ya ha dado como fruto publicaciones dedicadas a Velázquez, Goya, El Greco, Tiziano... En esta ocasión, El Bosco y la tradición pictórica de lo fantástico tiene su origen en un ciclo de conferencias en el que destacados especialistas nacionales e internacionales analizaron la figura del artista desde puntos de vista tan innovadores y originales como la música y las piedras preciosas en su pintura (que analizan Ismael Fernández de la Cuesta y Manuela Mena, respectivamente) su clientela (a cargo de José Manuel Cruz Valdovinos) o un estudio de su trabajo realizado por el psiquiatra Carlos Castilla del Pino. Junto a ellos, especialistas de la talla de Joaquín Yarza, Fernando Marías, Valeriano Bozal, Werner Hofmann o Walter S. Gibson, quienes abordan temas como los pecados capitales y la muerte o sitúan a El Bosco cara a cara con Goya. -Y en ese eclipse, dice uno de los personajes, Zapatero me parece como los niños enfermos que tan solo pueden sobrevivir dentro de una burbuja terápica ¿Tiene España los gobernantes que merece? -Con la transición iniciamos con fortuna un ciclo democrático. Unos votan, otros se abstienen. Así son las normas del juego. Pero creo que la sociedad española debiera ser algo más exigente consigo misma y con quien elige como sus representantes. Eso requiere una articulación más sólida de la opinión pública y una vocación colectiva por la meritocracia. -Tiene La gran rutina un aire de novela de ideas... -Si es así será porque no concibo la vida- -la vida civilizada- -sin ideas, como no la concibo sin música o libros. Lo que ocurre es que hoy en día la más mínima curiosidad intelectual es interpretada como un prurito elitista. Es asombroso. Hay libros de todo precio, CDs de música clásica baratísimos, lo caro es la play station Si no se lee más no es por falta de poder adquisitivo sino por no hacer un pequeño esfuerzo, el leve esfuerzo de introducirse en una novela de Baroja- -por ejemplo- -y hacerse con un amigo y maestro para toda la vida. Si eso es ser elitista, seamos elitistas. Sin ideas no hay política de calidad, ni astucia mental. -Su visión sobre Cataluña no es complaciente. Un país derrotista y acomodaticio y una ciudad, Barcelona, dominada por los Narcisos de clase media donde medran, en contradictoria coalición, la violencia okupa y el pacifismo buenista. -Me temo que Cataluña está en fase de cuarto creciente o a punto de estarlo. La autocomplacencia y el victimismo restan capacidad competitiva y visión de futuro. El nacionalismo catalán tuvo sus mitos heroicos pero ya son algo obsoleto. Lo que queda es una suerte de karaoke Sobre todo, lo que más me asombra es la capacidad de la sociedad catalana de mirar para otro lado cuando conviene. En eso excelen parte de los empresarios, en el pasado gigantes de la iniciativa privada, con algo de ayuda del proteccionismo. GONZALO CRUZ Valentí Puig en la asunción de la enfermedad y la muerte en una sociedad hedonista. -El otoño es la gran estación, en la que nos ocurren las cosas más decisivas y seguramente más lúcidas. Esos personajes de la novela pasan algo de los setenta y muchas olas les han llevado de aquí para allá. Pero consiguen preservar la dignidad humana, compatir el dolor, conocer la muerte, distinguir lo sustancial de lo banal, aún siendo no pocas veces banales, un poco snobs transitoriamente frívolos. ruptura de los sistemas de educación familiar y del traspaso de responsabilidades a la escuela y el Estado ¿No existe cierto infantilismo en la sociedad española? -Para el caso, creo que extensible a casi toda Europa. Ese gran logro que fue el Estado de bienestar nos convierte en pupilos de una suerte de falansterio de la tercera edad. Hay carestía de grandes líderes, sí, pero eso no se siembra como la remolacha. En España sería positiva una revitalización de la élite. En el bosque del duque Francisco Calvo Serraller se adentra en esta publicación en el bosque de El Bosco. Un juego de palabras que retoma del lugar de nacimiento de este pintor holandés, de imposible pronunciación s- Hertogenbosch) y cuya traducción sería el bosque del duque El historiador y crítico de arte, que ayer presentó el libro, subraya que la obra de El Bosco, con la que el hombre contemporáneo se identifica a la perfección- -sus preocupaciones son las mismas- es una radiografía del interior de sí mismo, de sus sueños, sus quimeras, sus esperanzas, de lo invisible... Y toda esa fantasía gótica la proyecta en el hombre Sus cuadros, dice, son como novelas, en las que el espectador va tirando de hilos y descubre historias interminables. ¿El nacionalismo transversal es un certificado de buena conducta en Cataluña? -Lo que vemos es que nadie tiene el monopolio para expedir certificados de buena catalanidad. Hay quien escribe literatura en catalán y es antinacionalista. Hay de todo. A mi me sale que el bilingüismo es un bien y no una tara, pero la clase política catalana- -el llamado transversalismo- -no está dispuesto a confrontar esta realidad. Esto significa perder más el tiempo. -Su obra presenta cierto organicismo. Ensayos como Por un futuro imperfecto y El hueso de Cuvier o el poemario Molta més tardor son facetas de una mirada crítica sobre una cultura de la gratificación instantánea y del relativismo moral. La sociedad del eclipse del carácter... -Podemos distinguir entre un individualismo del esfuerzo y de la superación y un individualismo del lifting y la dietética. Somos una sociedad que desprecia la transmisión de la experiencia y en la que todo debe ser nuevo y rutilante. -Otra reflexión de la novela: La carencia de grandes hombres y de grandes líderes era debida a la -La abstención en las pasadas autonómicas corrobora sus apreciaciones sobre Cataluña. ¿Hay que pensar en clave posnacionalista? -Después de cada constatación estadística del abstencionismo, todos los políticos catalanes dicen que hay que reflexionar sobre eso, pero nunca lo hacen de verdad. Miran para otro lado. Eso induce a un mayor abstencionismo y a la aparición de núcleos de disidencia fuera del sistema político catalanista. La apuesta sería por otro demos más real. -Si hay una literatura emparentada con la climatología, su novela es otoñal y crepuscular. Una gran parte de la trama se centra Lo que más me asombra es- -afirma Valentí Puig- -la capacidad de la sociedad catalana de mirar para otro lado cuando conviene