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ABC JUEVES 9- -11- -2006 Hamás declara que Israel debe dejar de existir, tras la matanza de 19 palestinos Ismail Haniyeh, jefe del Gobierno palestino 31 Donald Rumsfeld Ex secretario de Defensa EL ARQUITECTO DE LA GUERRA CONTRA EL TERROR J. L. DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Rumsfeld ha sido el secretario de Defensa que más tiempo ha estado en el cargo. Primero lo ocupó en 1975, en el Gobierno de Gerald Ford, para quien también había servido como el jefe de personal de la Casa Blanca más joven. En 2001, Bush confió en él y le volvió a nombrar, esta vez como el más veterano. El hasta ayer jefe del Pentágono, de 74 años, estudió Política en la Universidad de Princeton y, además, fue piloto e instructor de vuelo de la Armada de los Estados Unidos, algo que le ha valido el calificativo de halcón por su vision belicista del mundo. Se fulgurante carrera política despegó como miembro de la Cámara de Representantes por el estado de Illinois de 1962 a 1968. Cinco años más tarde fue nombrado por Richard Nixon embajador de Estados Unidos ante la OTAN. También colaboró con la Adminis- Las elecciones se convierten en un plebiscito sobre el presidente La Casa Blanca se verá forzada a recuperar el tono bipartidista ALFONSO ARMADA ENVIADO ESPECIAL WASHINGTON. Nada volverá a ser igual para George W. Bush en Washington, que ayer amaneció encharcado por una lluvia que arreció al mismo tiempo que se acentuaba la derrota del Partido Republicano. Más que una victoria demócrata, que hizo una campaña a la contra, esforzándose en mostrar las llagas de la ejecutoria conservadora, la renovación del Congreso se convirtió en un referéndum sobre Bush, la malhadada guerra de Irak, la corrupción, la falta de control de los abusos gubernamentales por parte de la Cámara de Representantes y una política tan orientada a los sectores más derechistas del partido que hasta moderados republicanos pagaron el pato. A juzgar por las primeras confesiones, en los dos años que le quedan en la Casa Blanca, el presidente volverá a enarbolar el discurso bipartidista que practicó como gobernador de Texas y antes de la campaña que le llevó a vencer por la mínima a Al Gore en 2000. Como víctima, el presidente se ha visto forzado a responder a un clamor que incluso ha contagiado a parte de su partido: la destitución del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, a pesar de que entregar su cabeza le obliga a probar una medicina amarga: reconocer que se han cometido errores. tración de Reagan y con la de Clinton, que lo nombró miembro de la comisión de control de desarme de los misiles balísticos con la Unión Soviética. Fue el estratega militar y máximo defensor de la guerra en Afganistán, en 2001, y de la invasión de Irak, en 2003, una labor que le ha valido ahora el sacrificio público de su cargo. Pese a las circunstancias de su dimisión, Rumsfeld se marcha con la conciencia tranquila después de haber cumplido con uno de las principales misiones que Bush le encargó: incrementar el espíritu y la presencia internacional de las Fuerzas Armadas, que han visto cómo su presupuesto se ha multiplicado durante su dirección. Robert Gates Nuevo jefe del Pentágono UN HOMBRE DE LA CIA PARA EL CAMBIO EN IRAK M. G. NUEVA YORK. Éste es el séptimo presidente al que sirvo explicó Robert Gates, de 63 años, al aceptar el nombramiento para secretario de Defensa que le brindó ayer George W. Bush. El nuevo jefe del Pentágono, a falta de ser confirmado por el Senado, no esperaba volver a trabajar en el gobierno porque no hay ningún puesto que haya disfrutado más en mi vida que el ser presidente de la Universad de A M de Texas pero dice que la guerra le ha obligado a escuchar la llamada a filas. Detrás tiene 40 años de servicio en la CIA, donde entró como empleado de base y acabó de director, y en distintos cargos relacionados con la inteligencia americana. Como dijo Bush, sus credenciales le preparan especialmente para la labor que encara, ya que sirvió con Reagan durante la invasión soviética de Afganistán, vivió el escándalo de la venta Bush compareció en la Casa Blanca para valorar los comicios reproches del ex líder republicano de la Cámara de Representantes, Dick Armey, artífice de la conquista de la mayoría en 1994, a James Dobson, líder de Focus in the Family uno de los grupos conservadores cristianos que han exacerbado el puritanismo republicano, no han hecho más que empezar. La derrota siempre está huérfana de padres y la búsqueda de chivos expiatorios ya ha empezado en las desoladas huestes republicanas con la caída de Rumsfeld. AP Gasto desproporcionado Karl Rove, el genio político a la sombra de Bush desde su primera pieza de caza mayor (la mansión del gobernador en Austin) vio ayer que su estrategia de extraer el voto donde quiera que se hallase, con una depurada maquinaria electoral y un alud de dinero- -los republicanos han gastado 559 millones de dólares en estos comicios, frente a 456 millones de los demócratas- -y galvanizar a las bases- -uno de los mantras del joven Bush era no traicionar jamás a los suyos, no repetir el error que le costó a su padre la reelección- fracasó en medio de un paisaje de mástiles astillados y banderas deshilachadas. Las divisiones que empezaron a aflorar en vísperas de la catástrofe del martes, como los de armas a Irán para financiar a la contra nicaragüense, y trabajó para Bush padre durante la primera guerra de Irak. Además, ha sido miembro de la comisión que dirige el exsecretario de Estado James Baker en busca de nuevas estrategias para Irak. El presidente espera que traiga al Pentágono y la contienda iraquí la innovación que ha puesto en práctica en la Universidad texana, donde ha remodelado cada aspecto del campus. Pero sobre todo tiene el encargo de llevar a cabo una política bipartidista que los demócratas celebraban ayer como un nuevo comienzo para el país. El maestro Clinton Le guste o no, a Bush no le queda más remedio que jugar a la política suprapartidista, aunque está desentrenado tras 12 años de mayoría republicana. En su predecesor, Bill Clinton, tiene un maestro del que aprender triangulación con un Congreso hostil (o medio hostil, si los escaños todavía en disputa en el Senado caen en el cangilón conservador) Es evidente que la estrate- gia en Irak tendrá que corregirse, y así lo han reconocido voces afectas, como la de Olimpia J. Snowe, senadora republicana por Maine: Por supuesto que tiene que cambiar Aunque los demócratas han anunciado que no sabotearán la provisión de fondos para las tropas, se han hecho con un arma de corrosión masiva en la Cámara de Representantes: la de llamar a declarar e iniciar devastadores procesos de investigación contra- -por ejemplo- -la política de contratación en Irak, de la que se han beneficiado compañías como Haliburton, tan cara al vicepresidente Dick Cheney, ex alto ejecutivo de una firma con acceso blindado a contratos del Pentágono. El presidente tiene la ventaja de partir de una postura menos ideologizada que su propio partido a la hora de negociar con los demócratas una política de inmigración menos agria, y abundar en la oferta de ampliar los permisos de trabajo a contingentes extranjeros.