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6 OPINIÓN JUEVES 9 s 11 s 2006 ABC AD LIBITUM LA TERCERA LEY DE NEWTON L margen de filias y fobias, el fenómeno que representa José Luis Rodríguez Zapatero es de difícil comprensión. En nuestra corta e intensa vida democrática nunca habíamos tenido al frente del Gobierno de la Nación a alguien de tan escasa entidad intelectual y tan corto en ideas como largo de ambiciones. Todos los habidos, por efecto de la comparación con Zapatero, se nos convierten en titanes, en verdaderos gigantes. Sin embargo, todos ellos tuvieron que padecer la inmensa presión de sus adversarios y, tanto o más, la de los próximos. Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo- Sotelo, Felipe González y José M. MARTÍN María Aznar experimenFERRAND taron en sobredosis la hostilidad de la oposición y, aun así, no fue menor la que padecieron desde sus propias filas. Algo que no le ocurre a Zapatero, que, además de una oposición monocorde y muy poco activa, goza del silencio y acatamiento de sus conmilitones. Después de darle muchas vueltas he llegado a la conclusión de que a Zapatero sólo se le puede explicar, y entender, a partir de la Tercera Ley de Newton, el principio de acción y reacción Según el mejor de los científicos ingleses, las fuerzas siempre se presentan en pares de igual magnitud y sentido opuesto. Contemplado dentro de su propio ecosistema partidista, Zapatero representa y expele una fuerza- -la suya propia- -que tiende a cero y, en respuesta respetuosa con sir Isaac Newton, todo el partido, de Manuel Chaves a José Montilla, genera una fuerza opuesta de parecida intensidad. En caso contrario, el sistema, el PSOE, saltaría por los aires. Cuando el líder era González, una potencia, la respuesta era inevitablemente mayor. Ampliando la observación a todo el espectro político, nos encontramos con que el PP, a falta de fuerzas que lo estimulen, permanece en estado de reposo, y así, en cumplimiento de la Primera Ley de Newton hace válida la Tercera. Todos los demás grupos- -menos del 20 por ciento del total de la representación nacional- -resultan decisivos en función de nuestra torpe normativa electoral, pero no afectan a la interpretación física del pernicioso fenómeno que vivimos. Podría ser que Zapatero, víctima de la reacción que se corresponde con su acción, retroceda y nos lleve a todos con él para alegría de los indeseables que se guarecen en el norte de Italia y gozo de los efervescentes nacionalistas, PSC incluido, que tratan, más que de desvirtuar la idea de España, de impedir el funcionamiento cabal de la nación a base de prácticas caciquiles y perturbaciones para el establecimiento de un objetivo común sin el que la Nación se queda en himnos que no suenan y banderas que no ondean. Sólo la aplicación de la tercera de las leyes newtonianas, la de la fuerza, puede cambiar el momentum y buscar un mejor rumbo para todos nosotros; pero, ¿hay alguien con brújula en alguna de las diecinueve Cámaras del Estado? ZAPATERO Y EL INMOVILISMO A L provienen de ciclos históricos arcaicos y de una viA caracterización de los ciclos políticos requiesión social, de cada vez inmovilista, menos competire de un cierto paso del tiempo, la distancia de tiva. lo vivido, pero observar el comportamiento de Por su parte, el resto de España parece creer más los políticos puede ser más inmediato. Aunque sólo en sí mismo y, sobre todo, agitarse en términos de sean reflejos de lo que aparentan ser en televisión, movilidad productiva, más a un ritmo de voluntades las personalidades políticas continuamente están excompartidas. Tal vez por eso, ahí la popularidad de puestas a ser definidas, a perecer en algún sistema Zapatero esté más repartida. Por la misma razón, de clasificación, a menudo injusto. El caso de Rodríahí su poder hipnótico no anda tan afinado. guez Zapatero es muy curioso. Apareció en esTambién puede ser cierto que, en el caso de cena con la presencia estricta de quien está Cataluña, Zapatero todavía crea aquello de llamado a ser el nuevo rostro de su partido poque los catalanes son más europeos, del mislítico. En aquel instante también pareció que mo modo que el Barça es más que un club o iba a ser la nueva voz, pero todo eso ha ido dique la nova cançó tuvo su momento. Ahora, solviéndose por etapas. En fin: el inicio fue fude todos modos, el menú catalán se lo va a sergazmente activista; el presente es, paradójicavir José Montilla. mente, el inmovilismo. En escasas áreas de En cuanto al País Vasco, el inmovilismo gobierno se percibe el asomo de una acción, VALENTÍ procede de aquella parálisis generada por la la consecuencia de un poder decisorio. ZapaPUIG contradicción constante, porque a la vez uno tero busca extraer de sus penúltimos recurno puede andar en dos sentidos distintos. En sos de seducción aquel poder hipnótico que consecuencia, tiene que quedarse quieto viendo cópermite hacer creer que las cosas se mueven a pesar mo a su alrededor todo se inquieta. Todo se inquieta de mantenerse en la inmovilidad. y todo se hace inquietante. No hay hipnosis que valNo son pocos los rasgos del inmovilismo del presiga con ETA. De la voladura del pacto antiterrorista dente del Gobierno: viaja poco, decide apenas, postersurge un efecto extraño: ahora mismo, la impresión ga lo urgente, delega por sorpresa, se asoma en algún comienza a ser que el PP sabe al menos lo que quiere mitin y acude a las emisoras de radio más bien poco. mientras que Zapatero no se mueve un centímetro de ¿Cómo saber hasta qué punto mantiene su capacidad allí adonde le llevó una estrategia irreflexiva, casi de seducción, en qué medida conserva sus poderes banal, frente a la memoria de lo trágico y de la muerhipnóticos? Es ilustrativo que sirvan de ejemplo dos te. casos de agitación que en el fondo también corresQuizá sea impropio definir como inmovilista la ponden a un inmovilismo histórico, cuando no a un personalidad de un político con la juventud y la aparetroceso: son los casos del País Vasco y de Cataluriencia de empuje de Zapatero. En el socialismo, teóña. Zapatero atiende a ambas situaciones mucho ricamente, lo característico es justamente el exceso más de lo que atiende al conjunto de España. Atienactivista, el afán de cambiar demasiadas cosas en pode, claro está, desde la inmovilidad, aunque eso haco tiempo, de procurar lo que de forma hoy notablega, por efecto de contradicción, que todo ande más mente cursi se llamaba transformar la sociedad. Peacelerado de lo que corresponde. No es casual que, en ro Zapatero no está en el poder para transformar nalas encuestas, su grado de aceptación más alto se dé da, sino para estar en el poder. Eso no es ilegítimo en Cataluña y en el País Vasco. De forma dispar, amaunque, desde luego, es un poco engañoso. bas sociedades parecen desear un alto grado de camvpuig abc. es bio, cuando no de secesión, pero con energías que -Presidente: Alianza de Civilizaciones entre países donde no existe la pena de muerte, y los que ahorcan?