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4 OPINIÓN JUEVES 9 s 11 s 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Sociedad, Cultura y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Nacional) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro Director general: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar LA BOLSA, DE MÁXIMO EN MÁXIMO A Bolsa cerró ayer en 14.090 puntos, tercer récord histórico consecutivo de esta semana, que eleva su rentabilidad en el año al 31 por ciento, el doble que la media de los grandes parqués europeos. Esta fortaleza del mercado de valores consolida a la Bolsa española entre las más atractivas del mundo, con altos volúmenes de contratación y una creciente llegada de capitales extranjeros, trasunto de la envidiable situación de buena parte de las sociedades españolas, con notables beneficios consolidados tras los duros ajustes de costes y reorganizaciones acometidas en los años pasados. Las empresas han podido, así, aprovechar un largo ciclo de crecimiento económico- -diez años de aumentos del PIB español, por encima de la media de la UE- -y rentabilizar el abundante flujo de recursos llegados de Bruselas, especialmente por los sectores de los servicios y la construcción, que, junto a otras muchas compañías, han protagonizado una brillante internacionalización. Todo este profundo cambio en el panorama empresarial español ha llevado, asimismo, a un creciente número de operaciones corporativas- -tanto para consolidar negocios como para diversificarlos- -que ha alimentado las continuadas subidas en Bolsa, arrastrando al mercado de valores a constantes revalorizaciones, especialmente en los últimos meses y a pesar de la amenaza de nuevas subidas en los tipos de interés, contrarrestada por la confortable marcha de la economía y unas buenas perspectivas mundiales de crecimiento. En el caso del mercado español, un cierto agotamiento y el enfriamiento de la inversión inmobiliaria canalizan parte de esa inversión hacia la Bolsa, animada para acometer nuevas subidas y ajena a las sombras de nuestra economía: un altísimo déficit exterior, una inflación muy superior a la media de la UE y una preocupante falta de competitividad. Pero la relativa calma en los precios del petróleo, que en las últimas semanas se mueve en el entorno de los 60 dólares por barril, una reiterada estabilidad en el cambio euro dólar (en el entorno de 1,2) y las buenas perspectivas para la economía de la eurozona alientan aún buenas previsiones bursátiles para las grandes Bolsas. Se trata de alzas más fuertes en el caso de la Bolsa española, que se ha revalorizado en lo que va de año el doble que las grandes europeas, y mucho más que las de Tokio y Nueva York, también en máximos históricos y en unos niveles que muchos analistas prolongan a corto plazo, aunque no falten quienes adviertan del peligro derivado del llamado mal de altura. En cualquier caso, este protagonismo de la Bolsa revitaliza el mercado de capitales y lo convierte en el más adecuado para que las empresas más emprendedoras acudan en busca de una financiación ágil para sus proyectos de expansión y crecimiento. En este escenario de fortaleza debutó ayer Vocento, con un alto volumen de contratación y una subida del 4 por ciento, hasta los 15,5 euros por acción, que sitúan su valor en 1.949,5 millones de euros. L EL PROCESO Y EL ACOSO A LA JUSTICIA L presidente del Gobierno manifestó ayer en el Senado, durante la sesión de control al Ejecutivo, que no va a repetir los errores de Aznar en la tregua de 1998- 1999. A tenor de los acontecimientos de los últimos meses, Rodríguez Zapatero parece dispuesto a cometer sus propios errores, aún más graves que los del pasado. Su incursión retrospectiva reprochaba a Aznar los acercamientos de presos que se produjeron en aquella tregua, pese a que no era un alto el fuego permanente olvidando así el presidente del Gobierno que los cambios en la política penitenciaria de aquel momento contaron con el respaldo unánime del Congreso y, por tanto, con su apoyo personal y el de su partido. No hace bien el presidente en reinterpretar la historia, menos aún en mutilarla, porque debería preocuparle no tanto lo que hizo Aznar hasta 1999, sino lo que se consiguió desde entonces en la lucha contra ETA (y cómo se aprendió de esos errores y qué es lo que ha hecho él por mantener la integridad del Pacto Antiterrorista, de la ley de Partidos Políticos, de la confianza de las víctimas y de la sociedad, de las sentencias judiciales sobre Batasuna y, sobre todo, de la política de derrota incondicional de ETA, elementos del consenso democrático que se fraguó entre PP y PSOE precisamente para no cometer más errores de cálculo con las treguas de los etarras. El acercamiento de presos siempre es, en última instancia, reversible, porque no es lo mismo salir de la cárcel que cambiar de cárcel. Sin embargo, sí hay otras políticas que producen daños irreversibles o de muy difícil reparación, como se está viendo en el estado actual del proceso de paz, para cuyas dificultades el Gobierno y el PSOE empiezan a buscar culpables. Y éstos ya no son únicamente el Partido Popular y las víctimas que se oponen a la negociación política. El Gobierno socialista ha dado el salto a la acusación directa a los jueces, cuyas sentencias, según el mismísimo jefe del Ejecutivo, son factores que dificultan el proceso de paz con ETA. Lo dijo ayer Rodríguez Zapatero en el Senado a los periodistas que le preguntaron por la condena a De Juana Chaos, rematando así el presidente del Gobierno E su cadena de injerencias en el juicio contra este terrorista, que comenzaron cuando, el mismo día en que quedó visto para sentencia, dijo del acusado que estaba a favor del proceso de paz Mejor habría hecho el presidente en expresar su respaldo a los jueces, teniendo en cuenta, además, que la sentencia que ayer se hizo pública incluso resulta benévola en sus consecuencias, pues reconoce, como mantuvo en su momento el fiscal Jesús Alonso, que De Juana Chaos sigue perteneciendo a ETA. Sin embargo, la Audiencia Nacional no lo condena por este motivo para evitar la duplicidad de sanciones por un mismo hecho, explicación que, como mínimo, es discutible porque, en la práctica, supone la impunidad del terrorista contumaz, es decir, del peor terrorista. Hace bien Rajoy en pedir que no se ceda al chantaje de la nueva huelga de hambre de De Juana, pues, aunque ya ha sido condenado judicialmente, las facultades de la administración penitenciaria, en manos del Ejecutivo, pueden vaciar de contenido la condena. El socialismo tiene que corregir de una vez por todas los problemas que siempre se le plantean con la Justicia en cuanto llega al poder y decide abordar, en un sentido u otro, el fin del terrorismo. Las palabras de Zapatero, precedidas por otras similares de dirigentes socialistas como Patxi López o del fiscal general del Estado (con su visión oportunista de la aplicación de la legalidad penal) no son admisibles en un Estado de Derecho: no son los jueces, sino el Gobierno y el Parlamento, los que en el sistema democrático tienen la carga política del Estado. Si Zapatero quiere que los etarras reciban un trato favorable de la Justicia, que asuma su responsabilidad y lleve al Congreso las reformas que lo hagan posible, como se ha hecho en Colombia o en Gran Bretaña. Esconderse tras los jueces y utilizarlos de excusa frente a ETA sólo demuestra la precariedad del Gobierno en el proceso de diálogo con los terroristas. Y más aún después de haberse ufanado de estar en condiciones de garantizar cierta inmunidad al mundo de ETA y comprobar, a renglón seguido, que la realidad judicial- -y legal- -supera a su ficción político- negociadora. VUELCO ELECTORAL EN EE. UU. D ESPUÉS de doce años de control republicano sobre el poder legislativo, los demócratas han forzado un cambio de mayoría en ambas cámaras, especialmente significativo en la de Representantes, ya que el Partido Demócrata ha logrado invertir la relación de fuerzas que existía desde 2004. De este modo se puede afirmar que se ha producido un cambio de tendencia electoral que, hasta ahora, había favorecido a los republicanos y que alcanzó su apogeo con la arrolladora victoria lograda por Bush sobre Kerry hace dos años. Los escándalos de corrupción que han salpicado a algunos candidatos republicanos, el deterioro de la situación en Irak y el descrédito sufrido en la imagen presidencial después de la mala gestión de la crisis provocada por el huracán Katryna hace algo más de un año, son algunos de los motivos que están detrás de un vuelco electoral que ya se ha cobrado la primera víctima política en la figura del secretario de Estado de Defensa, Donald Rumsfeld. De aquí a las próximas elecciones presidenciales de 2008, el panorama político norteamericano se ve, por tanto, alterado, ya que no le quedará más remedio al presidente Bush que lograr un entendimiento con el poder legislativo si quiere ver funcionar su Administración. No es la primera vez que sucede algo así en la historia política norteamericana. Sin ir más lejos, ya pasó durante la segunda presidencia de Clinton. Por tanto, los Estados Unidos afrontan la recta final de la Administración Bush dentro de un escenario relativamente frecuente en el país, ya que el modelo de estricta separación de poderes que prevé la Constitución norteamericana obliga al ejecutivo y al legislativo a entenderse, con independencia del color político. Por lo pronto, la agenda legislativa deja de estar en manos de la Casa Blanca para pasar al Capitolio, donde la presidencia de la Cámara de Representantes recaerá sobre una decidida opositora a la política de Bush, la demócrata Nancy Pelosi, primera mujer que accede a este cargo. No va a ser nada fácil en adelante lograr acuerdos aunque la arquitectura política de Washington los forzará tarde o temprano. No hay que olvidar, en este sentido, que el horizonte de las presidenciales está muy cerca y que son muchos los posibles candidatos. Estas circunstancias y el hecho de que los demócratas parezcan decididos a rentabilizar electoralmente un momento propicio a sus pretensiones políticas hace que las partes- -Casa Blanca y Capitolio- -tengan ante sí un difícil horizonte de tira y afloja en el que la flexibilidad de las posiciones y, sobre todo, el sentido de Estado, tan característico en la política norteamericana, terminarán propiciando los acuerdos imprescindibles, algo que, precisamente, tendrá que evidenciarse cuando haya que cerrar el complicado calendario de la retirada de las tropas norteamericanas de Irak.