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ABC MIÉRCOLES 8- -11- -2006 Sony y Vodafone estrenan en SIMO un nuevo sello digital sólo para móviles 91 MEDIO AMBIENTE SALUD El elefante macho margina a las hembras delgadas Los paquidermos de la manada del parque Terra Natura consideran a Petita débil y poco apta para la reproducción DAVID MARTÍNEZ ALICANTE. Petita (Pequeña) es una hembra de elefante asiático de 34 años de edad. En el ecuador de su vida- -unos 70 años de media- -se ha visto marginada por los machos de la manada del parque Terra Natura, en Benidorm. El motivo es que no cumple los cánones de belleza de la especie: es demasiado delgada- -pesa sólo 2.900 kilogramos cuando la media se sitúa en los 4.000- tiene las patas largas, la caja torácica estrecha y los huesos del cráneo demasiado marcados. En consecuencia, los machos la consideran débil y poco atractiva para la reproducción. Eso no significa que no sea apta para procrear, pero hay que encontrar un macho al que le guste explica el biólogo Daniel Sánchez. Esta tarea se complica al haber vivido aislada hasta su llegada al parque benidormense, por lo que nunca ha mantenido una relación con un macho. La hembra no sólo ha visto reducido su círculo social sino que se ve obligada a huir del macho dominante, Baba de 5.800 kilogramos de peso, que la repele. Cuando sale a la pradera ella corre hacia la zona más alta, donde Baba no puede llegar por su corpulencia explica el biólogo y conservador del parque. Su relación con las hembras, en cambio, es excelente. Incluso acuden a consolarla Siempre que Baba no esté cerca, claro. Existen indicios para creer que esta situación afecta a Petita lo que sólo se comprobará relacionando el nivel de cortisol en saliva del animal, que mide el estrés, con los episodios de aislamiento. Los motivos de la delgadez de Petita hay que buscarlos en su juventud. Una mala alimentación o una enfermedad la convirtieron en el equivalente a una persona extremadamente delgada Una nueva línea de fármacos impulsa al hombre en su carrera contra la vejez La búsqueda de una píldora contra los efectos de la edad divide a los científicos ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Los biólogos todavía no se ponen de acuerdo al interpretar los últimos experimentos para alargar la vida de ratas y monos, y ya hay una guerra abierta entre laboratorios por ver quién consigue antes la píldora mágica contra la vejez humana. Leonard Guarente, del prestigioso Massachussets Institute of Technology (MIT) y David Sinclair, procedente de Australia y posteriormente encuadrado en la Facultad de Medicina de Harvard, han protagonizado un culebrón científico repleto de desencuentros y reencuentros, no sólo personales: el doctor Guarente estuvo entre los fundadores de Elixir Pharmaceuticals, para desarrollar y producir drogas pro- longevidad y anti- vejez. Sinclair se alineó en principio con Sitris, una compañía rival de idénticos objetivos. Ambos buscan algo así como la generación de anticuerpos contra la vejez. En ello intervienen las dietas de restricción calórica, es decir, con alto contenido en vitaminas, minerales y nutrientes, pero con un aporte de calorías bastante más bajo de lo normal. También intervienen antioxidantes naturales como el resveratrol, presente en el vino tinto. Pero lo sustantivo no sería cuánto se come o qué se bebe; sino cómo reacciona el cuerpo, ante ello. La activación de mecanismos genéticos que responderían a supuestas agresiones (por ejemplo, la ingesta de menos calorías de las esperadas) incrementando la energía de las células, acelerando su velocidad de reproducción, etc, proporcionaría comportamientos biológicos más juveniles. En quince años, el doctor Guarente y su equipo han investigado los llamados genes SIRT. A partir de experimentos con organismos elementales como el hongo de la levadura se llegó a la conclusión de que enzimas generadas por estos genes eran las responsables de ajustes metabólicos que permitían alargar la vida del hongo en cuestión. El doctor Guarente ha identificado hasta siete tipos de genes SIRT, con actuaciones específicas en el cerebro, en las mitocondrias, etc. Frente a las convicciones de Guarente, las de Sinclair, que comparte la teoría central, pero disiente en algunas de las ramificaciones: según Sinclair, los mecanismos serían otros. Pero ambos acabaron volviendo a hacer piña, y a calificar sus teorías de complementarias, frente a un ataque procedente de otra pareja de científicos, Brian Kennedy y Matt Kaeberlein (antiguos discípulos de Guarente) que directamente niegan la mayor: los mecanismos anti- vejez no se activarían en absoluto a través de los genes SIRT. Toda esta disputa, trasladada a los laboratorios, se multiplica por millones de dólares. ¿Podrían tener razón ambas partes? se pregunta The New York Times Petita permanece solitaria, alejada de la manada EFE ACTUALIDAD NATURAL Mónica FernándezAceytuno PALABRAS DE DELIBES ABC. es L Ver más fotografías en abc. es as palabras escritas por Miguel Delibes que no vienen en el DRAE se parecen a las hierbas silvestres que germi- nan en los entrepanes. Fueron cazadas al vuelo de la boca de los hombres que estuvieron cerca de la Naturaleza, tocando esa orilla en la que se une el animal, el árbol, el pájaro con la mirada y el sentir y el pensamiento y la voz humana. A pesar de las evidencias, me cuesta ver a nuestro género como enemigo de la Naturaleza. No creo que lo sea, más bien parece el hombre un enemigo para sí mismo y en algún momento habrá que admitir que si Dios creó la Naturaleza, el hombre la recreó, con sus palabras. No desaparecerá jamás. Quedará siempre vida en algu- na parte para empezar de nuevo. Tampoco las palabras desaparecen nunca del todo, siempre hay alguien dispuesto a recogerlas antes de que se pierdan, como ha hecho el profesor Urdiales en el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes donde se lee: humeón, pernalas, ruciniegas, y otras palabras silvestres. Caen al decirlas igual que las hojas de los castaños, temblorosas como mariposas desmayadas, o ni siquiera eso, como hojas que nunca tuvieron árbol. Más información sobre la investigación: http: hms. harvard. edu