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88 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 8 s 11 s 2006 ABC TOROS César Jiménez gusta a medias en su confirmación en La México GUILLERMO LEAL MÉXICO D. F. César Jiménez gustó a medias en su confirmación en la Monumental de México en la corrida que inauguraba el pasado domingo la Temporada Grande. El madrileño tuvo la suerte de llevarse el mejor lote del encierro de Marrón, aunque sus faenas no tuvieron profundidad y largura. Jiménez no se empleó a fondo, con tandas cortas, muletazos de pellizco que ahogaban el ole de los aficionados dentro de las gargantas; sin embargo, cuando aprenda a torear como aquí gusta, puede ser el joven español un torero que con gusto vea la afición mexicana. Su primer toro tuvo clase y debilidad, por lo que sus trazos de buen toreo apenas se esbozaron. En el segundo, el único bueno del encierro, Jiménez se enfrentó con un chaparrón que se llevó a los veinte mil espectadores que ocupaban los tendidos, con lo que su faena no pudo tener el impacto que, quizá, en otras condiciones, hubiese merecido. Falló con la espada en sus dos oponentes. Silencio y palmas tras aviso. A Zotoluco le devolvieron su primero por chico y en su lugar salió un sustituto de Carranco con mucha bravura, al que el mexicano planteó una faena poderosa. Su labor, rematada de una certera estocada, valía la oreja, pero el toro tardó en doblar y oyó un aviso. Su segundo enemigo fue malísimo y Eulalio López abrevió. Saludos y silencio. José Luis Angelino se lució con las banderillas, sobre todo en un par por los adentros a su primero. Variado estuvo con el capote, pero nada más pudo hacer, ante el mal juego de sus dos toros. Silencio en ambos fue su balance. La coctelera humana JAZZ Jamie Cullum Concierto de Jamie Cullum. Lugar: L Auditori, Barcelona. Fecha: 6 de noviembre DAVID MORÁN El espectáculo está servido. Sobre el escenario, un menudo e inquieto crooner de última generación salta sobre el piano, lo golpea con los pies, se revuelca por el suelo, trastea con una caja de ritmos, se entretiene haciendo beatboxing y canta dese el pasillo central de la platea. Los carteles situados a la entrada de L Auditori recuerdan que se trata del primer concierto del 38 Festival de Jazz de Barcelona, pero esto es otra cosa. Es jazz, sí, pero también es pop, hip hop, R B y electrónica. Una mezcla a priori imposible que, sin embargo, ha convertido al joven londinense en uno de los casos más curiosos de amplitud de miras y visión de juego transversal. En su cabeza, todo tiene sentido: desde acabar una oda al cielo gris de Londres con una batucada brasileña a mezclar guiños a Coltrane con versos de Gnarls Barkley, parodiar a Justin Timberlake o reducir a piano y voz la electricidad crispada del Seven Nation Army Jamie Cullum, durante un concierto JULIÁN DE DOMINGO de The White Stripes. Un delirio conceptual que, sin embargo, acaba enriqueciendo su irreverente propuesta. No, Jamie Cullum no es un artista de género ni uno de esos neocrooners de voz templada y admiración por los estándares, sino una coctelera humana en la que se sacuden todos los estilos al mismo tiempo. En directo, la tupida red de devociones e influencias se transforma en un frenético espectáculo, un concierto con constantes cambios de ritmo que el británico maneja con insólita soltura. Ya sea exprimiendo la emoción de Jeff Buckley, tropezando con el R B más convencional o deformando clásicos como Singing In The Rain Cullum sale airoso de cualquier envite gracias a un carisma a prueba de bombas. Sobre las tablas, lo que suena no es tan importante como el modo que tiene el británico de hacerlo sonar. De ahí que, a pesar de todos los posibles peros que se le puedan achacar- -desde la ligereza con la que se acerca al pop a alguna que otra composición que suena a descarte de Ben Folds- el escenario sea la mejor vara con la medir el auténtico potencial de un artista como hacía tiempo que no se veía. That s entertainment que dirían The Jam. Madredeus, un grupo que deambula entre lo clásico y lo popular La formación de Teresa Salgueiro, punto central de la IV Mostra Portuguesa PABLO MARTÍNEZ PITA MADRID. Ojalá. Fue lo que pensó cada uno de los ocupantes de las butacas del Teatro Albéniz ante la posibilidad de que Madredeus regalara un segundo bis, y Oxalá fue una de las dos canciones que cerraron el concierto. Pero no fueron los únicos deseos correspondidos de los allí presentes. Del primero se encargó Teresa Salgueiro nada más empezar el recital. El grupo se separa, sí, pero sólo por un año. Así que no es, si se cumple lo prometido, la última vez que los portugueses aparecen por la capital. Cuando un festival como la IV Mostra Portuguesa programa un concierto como el de Madredeus, inmediatamente la cita se convierte en el centro de atención mediático. La banda lusa había anunciado recientemente su disolución hace unas semanas, o eso al menos es lo que afirmó su cantante. Pero Pedro Ayres Magalhaes, principal compositor del grupo, ya advirtió a ABC que se trataba de algo temporal. En cualquier caso, un directo de Madredeus es de por sí un acontecimiento reseñable. Encima del escenario sus cinco componentes despliegan una puesta en escena aparentemente sobria, con ellos de traje oscuro y corbata- -como si lo que fueran a abordar fuera una partitura de Mahler- -y ella, con un traje de belleza antigua- -más bonito el segundo, rojo, que el primero que se puso, blanco- Pero las luces están milimétricamente estudiadas para crear una compleja coreografía lumínica específica para cada tema. Madredeus publicó su primer disco en 1987. El descubrimiento por parte de Pedro Ayres Magalhaes y Rodrigo Leao- -quien abandonó la formación a mediados de los noventa- -de una cantante llamada Teresa poseedora de una voz que sabe transmitir emoción con su espectacular claridad, marcó el comienzo de una aventura que hoy es toda una institución en la música popular portuguesa. Ahora que esta vocalista se encuentra a punto de iniciar su carrera en solitario, la banda se encuentra en uno de sus mejores momentos. Un amor in- Buena faena de Morante Por otra parte, en Guadalajara (México) Morante de la Puebla cuajó una faena que penetró con fuerza y hubo bronca al palco por sólo concederle una oreja. El sevillano alternó con Jorge Gutiérrez, quien cortó un trofeo en su adiós a los ruedos en esta plaza, y Alejandro Amaya, quien dejó destellos de su clase y fue ovacionado. La corrida de Bernaldo de Quirós ofreció poco juego. En la Feria de Lima (Perú) con toros de Achury Viejo y Roberto Puga, el local Fernando Roca Rey cortó dos orejas y estuvo por encima de El Fandi, que dio una vuelta al ruedo, y Alejandro Talavante, que fue silenciado en su lote. finito de 2004, es el disco que todavía presentan en directo, con su epílogo Faluas Do Tejo trabajo memorable hecho con canciones sobrantes del primero. En directo, ayer, se presentaron sin fisuras. Se trata de unas melodías hechas para el lucimiento de las guitarras. Los músicos entretejen una red con sus cuerdas sobre las que se mueve con una soltura prodigiosa la encantadora voz de Teresa. Mientras, los sintetizadores de Carlos María Trinidade cumplen la función de orquesta. De esta forma, desgranaron temas como Suave tristeza Uma estatua Adoro Lisboa O reflexos de Ouro Os males do mundo O cantor da noite Incluso deslizaron en la primera parte aromas de blues. Nos encontramos ante un grupo que, según sus propias palabras, encuentra su sentido en el contacto con su público. De ahí nace, según confirmó ella encima del escenario, ese amor infinito que les mueve.