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86 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 7 s 11 s 2006 ABC Las escenografías fantásticas de Gustave Moreau, en la Mapfre Una gran exposición reúne en Madrid 150 obras del pintor simbolista francés N. P. MADRID. Tan sólo salió una vez de Francia. Fue en su juventud, en un viaje de estudios a Italia. Pero ello no impidió que Gustave Moreau haya recorrido todos los paraísos imaginables e inimaginables gracias a su portentosa fantasía. No estuvo en Granada, pero pintó la Alhambra; tampoco en Córdoba, e inmortalizó la Mezquita. Nunca pisó la India y, sin embargo, le dedicó una serie. Lo mismo ocurrió con Venecia y sus leones alados. Publicaciones de arquitectura y antropología oriental, fotografías, revistas como Le Magasin pittoresque estampas antiguas japonesas y mogolas (documentación que se expone en una sala en la Mapfre) junto a sus continuas visitas al Louvre le ayudaron a recorrer esos paisajes lejanos con los que soñaba, a crear su propio mundo irreal. Con un pie en el romanticismo al comienzo de su carrera y el resto del cuerpo embutido en el simbolismo, este artista francés (1826- 1898) se creó su propio universo mágico, del que el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre exhibe, hasta el 7 de enero, una completa visión, la primera que podemos admirar en España. Es el gran pintor de lo fantástico apunta Pablo Jiménez, director de la institución, que rescata a este artista, poco conocido en España, pero fundamental para entender el arte del siglo XX. Fue redescubierto por los surrealistas, que se identificaron a las mil maravillas con sus escenografías fantásticas. Su capacidad para inventar mundos, para soñar mundos, les sedujo. Si contemplamos la obra de Dalí, podremos entrever la figura de Moreau. Comisariada por Marie- Cécile Forest, directora del Museo Nacional Gustave Moreau de París (el montaje de esta exposición recrea las salas del museo que diseñó el propio Moreau) reúne 150 obras- -pinturas, pasteles, acuarelas y dibujos- -que nos sumergen en el exótico universo inventado por este artista. Un hombre admira Express de Rauschenberg, en el Museo Thyssen ERNESTO AGUDO El Thyssen transgrede su línea expositiva y abre sus puertas al arte contemporáneo Robert Rauschenberg, artista presente en la colección permanente del museo, es el primer artista vivo que expone en sus salas temporales. Y no será el único NATIVIDAD PULIDO MADRID. Era un acuerdo tácito: el Thyssen exhibía obra de artistas hasta la segunda mitad del siglo XX. A partir de esa fecha, se ocupaban otros centros de arte contemporáneo. Pero, visto lo visto (Picasso en el Prado, Goya en el Reina Sofía) el Thyssen ya advirtió en su día que, si se rompía la línea divisoria entre los museos, no se quedaría atrás. Y así ha sido. El resultado, la transgresión de ese acuerdo tácito. Y lo ha hecho con un artista vivo, Robert Rauschenberg, cuya obra Express que adquirió el barón en 1974, forma parte de la colección permanente del Thyssen. El museo cuenta con obra de otros artistas vivos, como Lucian Freud, David Hockney o Richard Estes. En adelante- -advierte Guillermo Solana, conservador jefe del Thyssen- nuestro museo dedicará una parte de su atención a estos grandes contemporáneos Reconoce Solana que este ingreso en la contemporaneidad se debe a Tomás Llorens. Fue él quien le propuso el proyecto a Barbara Rose, quien ha comisariado la exposición, vigésima de la serie Contextos de la colección permanente En este caso gira en torno a Express (1963) a la que acompañan otras quince obras del artista norteamericano. El propósito de la muestra, documentar el proceso por el que este artista llegó a sus óleos y tintas serigrafiadas, una de sus principales aportaciones, donde confluyen la figuración y la action painting abstracta. Rauschenberg es un innovador, no un imitador apunta Barbara Rose, amiga del artista y gran conocedora de su obra. que ocurre a su alrededor se cuelen en sus telas: el cine, la televisión, la prensa, la política... Concretamente, en Express se cuelan su amigo el coreógrafo Merce Cunningham, tres bailarines de su compañía en plena actuación, un caballo en una carrera serigrafiado en cuatro posiciones distintas, una secuencia de fotografías en movimiento de una mujer desnuda que evoca el Desnudo bajando una escalera de Duchamp, un grupo de montañeros retomado de un cartel de reclutamiento del ejército (Rauschenberg se alistó en la II Guerra Mundial, pero después se abraza al budismo y se hace pacifista) La obra, en blanco y negro (reflejo de los malos presagios en Vietnam, la muerte de Kennedy... se permite por vez primera un atisbo de color: un trazo rojo. La exposición, patrocinada por la Fundación Caja Madrid y que permanecerá abierta hasta el 17 de enero, se completa con otras nueve obras (entre ellas, ocho Cantos que ilustran el Infierno de Dante, procedentes del MoMA) realizadas a finales de los 50, en las que emplea la técnica de la transferencia con disolvente sobre papel, un primer paso hacia sus pinturas serigráficas. Robert Rauschenberg, que fue capaz de borrar un dibujo de su admirado De Kooning, quería lo mismo que Goya: ser testigo de su tiempo- -dice Barbara Rose- Fue el gran innovador de la pintura americana. No escondía nada. Siempre fue muy de verdad. Un gran amigo y un gran pintor Heroínas castradoras Un mundo por el que desfilan elefantes, panteras, cazadores indios, poetas árabes y heroínas castradoras bíblicas e históricas. Salomé, Betsabé, Judit, Dalila, Cleopatra... Siempre mujeres que tienen un lado perverso y a la vez sublime. Mujeres con poder, todas ellas, capaces de abrir la puerta de lo misterioso. Comenta Pablo Jiménez que Moreau es el primero que hace de Salomé un personaje complejo; no se limita a reflejar su lado sensual y seductor. Y son numerosas las variantes que pinta y dibuja de la hija de Herodías, la mujer que pidió la cabeza del Bautista a cambio de un baile ante Herodes. Algunas de sus salomés cuelgan en las paredes de la Mapfre, como Salomé con flor de loto o la célebre Salomé tatuada. Moreau también inventa las quimeras (mitad mujer, mitad animal) En suma, Moreau nos transporta un mundo mágico, exótico, de ensueño. Ambiguo y contradictorio Como un personaje contradictorio y ambiguo lo define Solana, infinitamente más interesante que Warhol Y mejor pintor apostilla Rose. Y es que ambos emplearon la serigrafía, aunque la intención y la forma de trabajar de cada uno fueran muy distintas. Rauschenberg comienza a utilizarla en 1962. Este método consiste en incorporar a sus obras imágenes fotográficas ampliadas sobre paneles de seda sensibilizada. Después las transfiere al lienzo, las superpone y las mezcla como si fuera un collage. Completa la obra con óleo. En estas pinturas serigráficas (junto a Express se muestran otras seis) Rauschenberg deja que las imágenes de todo lo Sansón y Dalila de Gustave Moreau (Museo d Orsay de París)