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ABC MARTES 7 s 11 s 2006 Necrológicas AGENDA 65 Bulent Ecevit s Político El primer ministro poeta Con su desaparición se termina un ciclo en la historia de la Turquía moderna ENRIQUE SERBETO El primer ministro poeta, refinado, educado a la occidental pero dotado de la sutileza oriental, Bulent Ecevit fue el hombre que emprendió el camino de Turquía a las puertas de la Unión Europea y que ha muerto a los 81 años justo antes de que Bruselas le dé el primer portazo del que será sin duda un muy largo periodo de negociaciones. Será enterrado en Ankara el sábado, al día siguiente del aniversario de la muerte de Kemal Ataturk, el fundador de la Turquía moderna y cuyos ideales sirvió. Con Ecevit ha muerto un periodo de la historia turca, agitada entonces por la guerra fría y ahora por la presencia imponente del islamismo político en las principales instituciones. De hecho, él había sido el primer jefe de Gobierno de las fuerzas laicas que había formado coaliciones con los islamistas de Necmettin Erbakan, siempre desde la izquierda laica. Sin embargo, en 1999, en su último periodo como primer ministro, después de haber logrado un histórico acercamiento a la UE y haber sido el partido más votado, en las elecciones de 2002, cuando ya empezaba a sentir el desgaste del tiempo, se hundió frente al arrollador empuje de los islamistas hasta quedarse en un simbólico 1,2 por ciento de los votos. Aquel mes de noviembre diría de la coalición de partidos laicos que abanderaba: Nos hemos suicidado Ecevit fue un símbolo de esa Turquía sofisticada y occidental que quiso edificar Ataturk al derribar al moribundo imperio Otomano. Educado en inglés por misioneros norteamericanos en el Robert College de Estambul, luego en Inglaterra y Estados Unidos, se interesó también por el sánscrito y el bengalí de modo que entre sus ocupaciones como periodista y como hombre de Estado, además de escribir poesías tradujo al turco desde Bhagavat Gita, el clásico de la literatura religiosa hindú, hasta poesía de T. S. Elliot. Era un hombre de izquierda, que intentó llevar la modernización de Turquía por un camino por el que los militares, en plena guerra fría, no querían arriesgarse. Varias veces le desposeyeron por la fuerza de sus derechos políticos. EFE Hasta el último golpe militar en 1980, Ecevit a la izquierda y su adversario conservador Demirel, protagonizaron una enconada rivalidad alternándose en el poder mientras avanzaba el deterioro de la vida política y económica de la República que se ha mantenido imparable desde aquella época. Entonces una lira turca equivalía a una peseta; antes de que le quitasen tres ceros a la moneda el año pasado, hacían falta quince mil. En reali- dad, la clase política turca había empezado a suicidarse ya entonces, asfixiada por la presión de los militares e incapaz de resolver el dilema del nacionalismo revolucionario de los kurdos por un camino civilizado. Ecevit fue probablemente el primer ministro que en su cuarto mandato en 1999 aceptó las posiciones más radicales contra los kurdos, y que los militares expulsasen a los campesinos de sus aldeas haciendo que se instalasen en los subur- bios de las ciudades donde se convertirían en votantes islamistas. También fue el autor de la captura del líder de la guerrilla Kurda, Okalán, cuya condena a muerte, conmutada después por cadena perpetua, supo utilizar como gesto para complacer a la Unión Europea. También fue él quien en julio de 1974 dió la orden de invadir Chipre para evitar que un grupo de oficiales nacionalistas consumase la anexión de la isla a Grecia. De aquella decisión, hoy aun se resiente la posición de Turquía en Europa y es más que probable que sea la causa de que esta semana Bruselas envíe un severo correctivo a Ankara. Es más que probable que el actual primer ministro, Tayip Erdogán, no se atreva a asistir a los funerales. Algunos medios como el diario Zaman considerado cercano a los islamistas en el poder, le han dedicado afectuosas necrológicas, pero Erdogán probablemente no se arriesgará a exhibirse en las calles de Ankara en momentos como este, por miedo a ser abucheado. Precisamente, la última vez que Ecevit fue visto en público fue el pasado 18 de mayo, en el funeral por el juez Mustafa Yyucel Ozbilgin, asesinado por islamistas radicales, y allí la multitud abroncó al primer ministro como no se había visto desde que ocupa el puesto. Aquella misma noche, Ecevit fue llevado al hospital debido a un empeoramiento de su estado de salud y ya no abandonaría las paredes del centro médico. Una hemorragia cerebral que se fue complicando y que en seis meses ha ido consumiendo sus últimas energías. Salvador Bueno El escritor, crítico e investigador literario cubano Salvador Bueno Menéndez, colaborador de ABC y miembro correspondiente de la Real Academia Española, que fue hasta hace dos años presidente de la Academia Cubana de la Lengua ha fallecido en La Habana a los 89 años. Sus restos mortales recibieron sepultura en la necrópolis de Colón. Salvador Bueno ingresó en la Academia en 1992 y fue elegido presidente de la misma en 1995, manteniéndose en el cargo hasta 2004 en que fue sustituido por el escritor Lisandro Otero. Hijo de padre venezolano y madre cubana, ambos de ascendencia española, nació el 18 de agosto de 1917. Salvador Bueno obtuvo el doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana, ejerciendo hasta 1947 como profesor de lengua en una institución docente privada. Fue Premio de Ciencias Sociales (2004) de Investigación Cultural (2000) miembro de la orden Juan Marinello (2002) y medalla Alejo Carpentier en 1995, por sus méritos dentro de la cultura cubana. En 1996 recibió la Cruz de Hungría por su contribución a la formación de hispanistas húngaros. Colaborador de las principales publicaciones culturales de la isla, entre ellas Carteles Bo- hemia Unión Casa de las Américas La Gaceta de Cuba Revista de la Biblioteca Nacional Cuadernos Americanos y otras publicaciones extranjeras, también ocupó desde 1962 la cátedra de Historia de la Literatura Cubana e Hispanoamericana en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana, hasta su jubilación en 1991. Fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la Unión de Periodistas y de la filial cubana de la Asociación Internacional de Críticos Literarios fue asesor literario de la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana y autor de diversas antologías tales como las del Cuento en Cuba (1902- 1952) de Los mejores ensayistas cubanos (1959) y la Órbita de José Antonio Fernández de Castro (1966) Bueno estaba considerado en los medios literarios como un intelectual sin tacha NIEVES PENA MOURENZA FALLECIÓ EN MADRID EL DÍA 5 NOVIEMBRE DE 2006 a los ochenta y seis años de edad D. E. P Sus hijos, nietos y demás familia RUEGAN una oración por su alma. El entierro tendrá lugar hoy, día 7 de noviembre, a las once quince horas. El funeral tendrá lugar hoy, día 7 de noviembre, a las doce treinta horas, en la iglesia San Amaro (A Coruña) (1)