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ABC LUNES 6 s 11 s 2006 CULTURAyESPECTÁCULOS 79 Las obras de arte hablan y hay que saber escucharlas para conocer sus secretos Gianluigi Colalucci s Restaurador de la Capilla Sixtina Cambió la Historia del Arte con un algodón empapado en agua destilada y disolvente. Lleva 56 años recomponiendo las cualidades originales de obras de un valor inmensurable POR GEMA ALONSO FOTO MIKEL PONCE VALENCIA. -Usted ha hecho JAZZ Cassandra Wilson Concierto de Cassandra Wilson. sLugar: C. C. Villa. sFeha: 4 de noviembre Un poco de todo LUIS MARTÍN El último testimonio discográfico de Cassandra Wilson es un álbum titulado Thunderbird que contiene algunos de los fundamentos de los recitales con los que ahora se pasea por el mundo. Y resulta, cuando menos, curioso que, hace sólo ocho años, en su anterior visita a Madrid, cuando se fue el sonido, la sala Sinfónica del Auditorio Nacional apenas acertase a llenar una decena de filas del patio de butacas, cuando en esta ocasión el público agotó las entradas. Caprichos del respetable, oigan, que para eso paga, y además a base de bien: hasta 35 euros la localidad. Cómo se está poniendo la cultura hecha desde lo público. A Cassandra le son muy útiles las ínfulas de gran diva con las que viaja; sirven para que buena parte del personal se quede en la evidencia y ella pueda desenvolverse con la soltura que requiere su repertorio. Éste se resuelve como un encendido manifiesto del jazz que se hace de veintitantos años acá: un poco de todo, así cada uno se queda con lo que prefiere. Todo estudiado. Aspecto rotundo, oscura voz de contralto, molesto retraso en aparecer en escena... chica lista, Cassandra. Y arranca el concierto y la madurez y la determinación se vislumbran en su forma calmosa de atacar un par de canciones de filiación fonográfica imprecisa. La compañía, aunque falten los guitarristas del disco, parece la adecuada. Están, sobre todo, el bajista Reginald Veal, tan pegado ahora a la cantante como antes lo estuvo Lonnie Plaxico, y el armonicista Gregoire Maret, al que descubrimos junto a Steve Coleman y Ravi Coltrane. Y, más en la retaguardia, un par de teclados, la batería y la guitarra de Marvin Sewell que, a veces, sale a primer plano y no siempre con fortuna. Ejemplo: su forma de recrear con morosidad dañina Time after time hizo aguas, como lo hizo también la voz de su jefa. Este tema de Cincy Lauper, llevado al territorio de lo imperecedero por Miles Davis y por la propia Cassandra en disco, no pasó de ser un abordaje superficial en el recital. Y tampoco aumentaron las pulsaciones cuando revisó a Willie Dixon o hizo Tarot una composición propia. Sí es cierto, en cambio, que su revisión de Go to México desdeñando cualquier juego de artificio, bien valió todo el concierto. de su vida un compromiso con el arte y lleva 56 años dedicado a la restauración. ¿Hay que ser muy sensible, muy responsable o muy habilidoso para dedicarse a ello? -La habilidad se adquiere con la experiencia que da los años. La sensibilidad es fundamental y también mucha cultura humanística y técnica. Sobre todo, amor al arte y a la arquitectura. -Se le reconoce como el maes- Colalucci, en Valencia, donde inauguró el XVI Congreso Internacional de Conservación y Restauración nunca complicados, porque tienen una técnica perfecta que hace que sus obras se mantengan en buen estado de conservación. Eso facilita el trabajo al restaurador. Es más difícil actuar en obras menos importantes. ¿Cuál ha sido la obra más antigua en la que ha intervenido? -Un fresco de la Isla de Creta del periodo Minoico, de unos tres mil años de antigüedad. tro mundial de restauradores. ¿Cuál es la clave de su éxito, el secreto para llegar a ser un prestigioso restaurador? -Dedicación, pero no monomaníaca. Cultura general y estudios, una buena base y sobre todo mantener un contacto personal con la obra, hablar con ella. Cuando termino un día de trabajo siempre me paro a mirar la obra y pensar. La pintura habla y hay que saber escucharla para descubrir sus secretos. El momento técnico es muy importante, pero la técnica no lo es todo y no sirve si careces del poso humanístico, del sesgo espiritual. ¿Y la más satisfactoria? -Todas las restauraciones me producen satisfacción. De lo contrario, no las haría. Cuando termino una actuación siempre me da un pálpito el corazón porque luego no sé cuántos de ellos siguen bien conservados, pero al menos tengo la satisfacción de que han resistido al tiempo. -Dicen que Miguel Ángel, al terminar la bóveda de la Capilla Sixtina, tras 4 años, afirmó estar doblado tensamente como un arco sirio En su caso, ¿los 14 años sobre un andamio para restaurarla le han pasado factura? -Lo más importante es que restaurar la Capilla Sixtina me ha cambiado la vida. Gracias a eso todo el mundo me conoce. No tengo malos recuerdos de aquello o secuelas físicas, aunque sí es cierto que, con la edad, me duele un poco la espalda y el cuello, pero entonces no me causó ningún problema; además, gracias a la gimnasia que practicaba me mantenía en forma. cos pueden vivir eternamente. El problema es el hombre. A pesar de haber creado un microclima en su interior y regular la luz, tiene 3 millones de visitas al año y eso genera mucho polvo. -Usted ha dicho que el nivel de civismo de una sociedad se mide por el estado de su patrimonio. ¿Como está en España? -El patrimonio de España está en muy buenas condiciones porque se presta mucha atención a su conservación y hay una preocupación permanente que hace que invierta mucho por mantenerlo. ¿Tuvo esa satisfacción con los frescos de Lucas Jordan de la cúpula del Casón del Buen Retiro, para cuya restauración el Prado contó con su asesoramiento? -Lo cierto es que no puedo recordar con exactitud esa actuación. Fue hace mucho tiempo y yo me limité a aconsejar unos procedimientos. ¿Cuánto cree que vivirá la Capilla Sixtina? -Si no hay un accidente, los fres- -Ha realizado diversas intervenciones en este país: descubrió las humedades que dañaban las pinturas en el Museo del Prado, recuperó los frescos de Palomino en la Basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia, entre otros. ¿Cómo ha sido su trabajo aquí? -Perfecto. Los equipos siempre han sido magníficos. -Sostiene que las nuevas tecnologías, a pesar de los avances que han supuesto para su especialidad, no son nada si el restaurador no observa una filosofía. -La técnica te permite todo y la filosofía te da la regla, la guía. La técnica es la herramienta, pero primero se tiene que ver cuál debe ser el camino. ¿Se puede cuantificar el valor del arte? -Creo que no. Me gusta intervenir en obras de grandes maestros, por su sabiduría, pero también en las del pintor de pueblo que pone toda su humanidad y su sencillez en su pintura. -Ha trabajado en restauraciones de obras de Miguel Ángel, Raffael, Giotto, Leonardo, Tiziano, Mantenga, Caravaggio, Guercino... ¿Cuál ha sido la más difícil? -Los grandes pintores no son