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78 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 6 s 11 s 2006 ABC Delibes reinventa el español Jorge Urdiales publica el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes que reúne 329 voces talladas con precisión por el escritor y que no figuran en ningún diccionario del uso de la lengua POR ANTONIO ASTORGA FOTO F. HERAS MADRID. Delibes ha confesado que si el lenguaje es en él una virtud, no es suya, sino del pueblo: Si yo escribo bien es porque vosotros habláis bien y yo os he escuchado reconocía ante sus paisanos en 1983, al recibir el doctorado honoris causa por la Universidad de Valladolid. El maestro Delibes le confesó en cierta ocasión a su hijo que le daban pena los ojos de los jabalíes y de los ciervos, y también los de las liebres. Y que no le gusta la palabra global: ¿Qué burla es esa del calentamiento global si hace frío en Burgos Miguel Delibes aterrizó en el secarral literario español como un meteorito, con dos ojos ávidos, grandes, abiertos como platos, para otear el horizonte. Corría el año 1947 y venía de ganar el premio Nadal. Según avanzaba, sus ojos iban acostumbrándose a ver un mundo devastado, con grandes hogueras disperas y un olor acre entre pólvora y carne quemada. El paisaje después de la batalla. Más de medio siglo y novelas después, Delibes ha construido en paralelo a la grandeza de su obra unos modos de ser y de hablar de la mítica Castilla sublimes, que rescata de modo exhaustivo y riguroso el profesor Jorge Urdiales Yuste en el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes Nació como tesis doctoral y ha sido publicado por la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y El Norte de Castilla. Urdiales ha rastreado palmo a palmo las novelas de Delibes y ha acudido junto a su mujer al universo delibeano de los valles del Esgueva y el Duero para preguntar a sus habitantes. Captura Urdiales 1.469 términos intrínsecamente populares- rurales, de los que 1.043 están definidos en el Diccionario de la RAE, pero 329 no, lo que engrandece aún más la inalcanzable narrativa de Delibes. Una treintena de ellos (que reproducimos) se los aclaró por carta el autor al investigador. Al clasificar estas palabras, Jorge Urdiales comprobó que Delibes es más aficionado a la caza (122 términos en sus novelas) que a la pesca (39) Hombre de caza menor, Delibes sabe mejor que nadie que la perdiz apeona antes de echar a volar, que la liebre se amona en la cama y que el conejo embarda en el vivar. Delibes pesca con mosco plumas de lomo y tasajo ora en aguas corrientes de los ríos (cachón, cadozo, ejarbe, escorrentía... ora en aguas estancadas (represa, restaño, estiaje, lavajo... De su puño y letra (Palabras que Delibes definió por carta a Urdiales) Araña: Especie de araña de metal para pescar cangrejos. Ardivieja: Flor silvestre. Barruco: Aprendiz de albañil. Bogal: parte empedrada de los montes. Boruga: una fase del queso. Cacanalona: Hondo, estrecho y fuerte. Candaja: Entre sucia y descarada. Cantar: Anunciar. Capotón: Capote grande. Cendal: Debe ser una errata La Candi se puso a mirar las artesas y a los cendales Chamo: Ramo húmedo. Cincho: Un cinto, una linde. Cura: Pájaro negro muy fecundo en Santander. Encalabrinado: Engatusado. Gabusia: Cría de pececitos en las charcas. Gollipín: Cinta negra que se ponen las mujeres alrededor de la garganta. Hornillera: Colmena en tronco de árbol. Lechuguino: Pan de cuatro canteros. Monda: El claro y la calva del monte. Mosco: Hora en que la trucha come mosquitos. Palomilla: La tórtola. Payo: Pequeña extensión. Penca: Tira del látigo para azotar. Posapié: Alfombrilla. Puntillero: Aquél que da la puntilla, como en los toros. Saseo: Canto de la perdiz. Socarreña: Chamusquina, quemado o cobertizo. Sonido: Flor amarilla. Tapabocas: Prenda de lana para cubrir boca y nariz en días muy fríos. Taravilla: En Castilla resorte de madera que al girar deja libre la repisa o tabla que sujeta. Tazado: Recosido, los dobladillos, deshilachado. Templa: Parte de la cabeza. Trapunta: Lo que no se lava. Colchas, mantas. El engañapastor Urdiales ha anotado 92 plantas rurales en la narrativa delibeana, 91 aves y medio centenar de otro tipo de animales. El amor de Delibes a los pájaros le llevó, con suerte dispar, a intentar introducir algunos de sus nombres en el Diccionario académico. ¿Por qué los académicos no incorporan al engañapastor un tipo rural que por el tono gris de su plumaje engaña a los pastores cuando vuela cerca de los rebaños en la hora crespuscular. Jorge Urdiales estudia el rigor con que Delibes refleja lo que fueron las ra- Miguel Delibes, durante uno de los paseos por su Sedano del alma tas de agua para muchas familias castellanas. ¿Quién no recuerda al tío Ratero relatando el placer que le produjo zamparse un par de ratas fritas con un chorro de vinagre, pan y un vaso de clarete? Urdiales recuenta los aperos de labranza y las faenas del campo: 113 instrumentos. En la Castilla de 1950- -la de El camino -se enjaretaba a los machos para la fiesta, se pescaban cangrejos de río con araña o retel y se cogían lecherines para los conejos. Hoy, el macho ibérico conduce su automóvil cuando se dirige a una fiesta, el cangrejo americano ha hecho desaparecer al español a fuerza de repoblación y a los conejos se les alimenta con pienso compuesto preparado. Delibes ha construido seres tiernos como Daniel el Mochuelo o el señor Cayo, tipos incardinados a su tierra, pura delicia, como él, genio que reinventa el español. Escritora Los textos de las anteriores conferencias del Aula de Cultura se podrán encontrar en: