Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 6 s 11 s 2006 INTERNACIONAL 39 Ingeniando seres superiores Reencuentro en Alemania de los últimos niños nazis que debían forjar, según los proyectos eugenésicos del régimen de Adolf Hitler, la nueva aristocracia aria que lideraría el mundo RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL WERNIGERODE (ALEMANIA) Entre Cambridge y la ingeniería genética, el nacionalsocialismo eligió la vía rápida para forjar la élite del futuro. Lo que creó fue 8.000 niños frágiles de puro desnortados, no sólo incapaces de liderar una sociedad nueva sino a veces hasta de superar su vergüenza: la de haber sido mentidos siempre en nombre de la suprema verdad científica del momento, un programa de optimización genética llamado nada menos que Lebensborn (la fuente de la vida) Vergüenza personal y de la propia Alemania: hace sólo un año han salido del ostracismo los Lebensborn Kinder reconocidos oficialmente como víctimas. Entre saber si eras hijo de un fascista, de un criminal o simplemente ilegítimo, ha sido triplemente difícil dar el paso y salir a la luz para conjurar el fantasma. Pero en tanto tengamos aún vida debemos encontrar el valor para dar la cara y narrar su historia, decía ayer en el ayuntamiento de Wernigerode Dorothee Köster, uno de tantos criados con certificados falsos y la perenne sensación de ser parte de una mentira. El programa Huellas de vida intenta ahora rastrear las vidas tras el arrogante engaño de la raza rubia y los ojos azules, dice Gisela Heidenreich, quien creyó vivir con su tía sin saber que era su madre, como otros fueron adoptados por inflexibles padres de las SS para ser educados como nazis y han desesperado siempre por hallar un verdadero rostro familiar. Su historia fue falsificada por las SS, como luego tras la guerra, convertida en una más de esas desviaciones sexuales achacadas a los nazis. Colonias como ésta de Harz no habrían sido burdeles de lujo llenos de rubias valquirias entregadas a militares, funcionarios militantes y policías del Reich, se esfuerza en explicar Matthias Meissner, director de la organización. AFP Ingeniería social La fe en el progreso para crear al hombre nuevo tenía en los años 20 y 30 más concurso en la arrogancia científica y la credulidad de las masas, que en la dignidad humana. El filósofo Peter Sloterdijk ha provocado un debate comparando la terminología de entonces con la actual de la mejora genética Aunque el Museo Alemán de la Historia no ha obtenido prueba alguna sobre la leyenda de los prostíbulos arios, Meissner admite que las SS escrutaban cuidadosamente el origen de cuantas madres entraron en las colonias. Éstas se extendieron a Noruega (donde hubo hasta 12.000 niños) Bélgica y Francia. Hans Ulrich Wesch fue uno de los 1.099 que nació en Harz y el régimen socialista de la RDA le mintió sobre sus padres y retrasó medio siglo su reencuentro: desde hace 10 años no me he vuelto a separar de mi madre Pero Folker Heinicke fue de los secuestrados por médicos SS en Ucrania por sus cualidades arias y adoptado en Leipzig por una rica familia. La madre de Violetta Wallenborn fue una cantante noruega y su padre un director de coro nazi y fueron todo lo libre que se puede ser, en pleno fervor fundacional del Ataque terrorista en la India Diez personas murieron y otras 20 resultaron heridas a consecuencia de dos explosiones en un concurrido mercado de Gauhati, al noreste de India, que la Policía atribuye a un grupo independentista. En la imagen, dos de los heridos en el atentado. nuevo imperio, para participar en el experimento. Gisela Heidenreich quiere que se sepa su historia en las escuelas. Seis décadas después han vuelto a la colonia de Wernigerode, en Sajonia- Anhalt, una entre una decena de selectivas residencias que, si debían facilitar y fomentar la procreación de los jerifaltes terminaron siendo orfanatos para niños- -eso sí, arios- -habidos fuera del matrimonio. Un 60 por ciento de las madres que dieron a luz no estaban casadas, dieron a luz en secreto y muchos de sus registros fueron eliminados cuando la derrota. La visión de una treintena larga de desarbola- dos supervivientes del experimento justifica la noción de que éstos no deban ser hechos ni con champán ni con vidas humanas. Pese a haber sido proyectados con tan alto designio, la mayoría relatan al final de sus días idéntica sensación: la de no haber sido queridos, sino utilizados.