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ABC LUNES 6 s 11 s 2006 Elecciones en Nicaragua INTERNACIONAL 37 Nicaragua se dividió entre el voto útil por Montealegre y el duro por Ortega Jornada electoral sin incidentes y masiva participación en las urnas MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL MANAGUA. Los nicaragüenses volvieron ayer a abarrotar los colegios electorales para elegir presidente, vicepresidente, diputados y representantes en el Parlamento Centroamericano. Aunque el voto no es obligatorio, el índice de participación en este país- -donde la cultura política de los ciudadanos sólo es superada por su calidez- -siempre rebasa el 80 por ciento del censo. No parece que esta vez la cifra vaya a ser menor, pese a que en el padrón figuran miles de fallecidos y emigrantes, según comenta Emmet Lang, vicepresidente del Consejo Supremo Electoral, a las puertas del centro de votación del barrio del Carmen. En este colegio electoral de Managua votaba temprano el candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) Daniel Ortega, vecino del lugar. El ex presidente reside en una enorme propiedad (que incluye un campo de béisbol) expropiada al banquero Jaime Morales Carazo, quien, cosas de la política, es hoy su segundo de lista. En el mismo centro se presentó Edén Pastora. Las encuestas le dan apenas un uno por ciento de intención de voto, pero el Comandante Cero aseguraría a ABC que vamos a dar una sorpresa Es difícil que los sondeos puedan equivocarse tanto, a pesar de que el güegüense (el disimulo) sea algo más que una manifestación músico- teatral de Nicaragua protegida por la UNESCO y forme parte de su idiosincrasia; al menos, ante las empresa demoscópicas. El barrio del Carmen es un sector de clase media- alta, donde la mayoría de los habitantes entrevistados se decanta por el voto útil hacia Eduardo Montealegre, candidato de la Alianza Liberal Nicaragüense: una escisión del histórico Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que domina el ex presidente Arnoldo Alemán. Así, Marga y José, una joven pareja de ingenieros, justificaban su decisión como un intento por frenar el pacto Ortega- Alemán que rige el país desde el año 2000. Del mismo parecer es Porfirio Fernández, dueño de un taller mecánico, quien sostiene que el regreso de Ortega a la Presidencia, merced a ese nefasto pacto supondría para Nicaragua un retorno a su peor pasado. Aquel pacto, fraguado para permitir que los sandinistas participaran en el gobierno y facilitar cierta estabilidad política y económica al país, acabó convirtiéndose en un instrumento de Ortega y Alemán para acaparar los mecanismos de poder. Ambos líderes dominan los órganos legislativo, judicial y electoral, han modificado en su beneficio la Constitución y han limitado las atribuciones del aún presidente, Enrique Bolaños. Medios periodísticos y diplomáticos denuncian la manipulación en el reparto de las células electorales a favor de los sandinistas. Ortega tiene pillado por las gónadas a Alemán, quien disfruta gracias al primero de un controvertido permiso penitenciario. 17.000 observadores Todo bien fue la frase con que resumió el jefe de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos, Gustavo Fernández, el transcurso de las elecciones nicaragüenses que se desarrollaron ayer. La OEA desplegó unos 200 observadores a nivel nacional para el control de la pureza de los comicios. Las elecciones fueron supervisadas por cerca de 17.000 observadores entre nacionales e internacionales. Un tercio de fieles Pero el sandinismo cuenta con un voto duro y fiel, que representa a un tercio aproximado de la población. Porcentaje tal vez suficiente para recuperar el poder, gracias a la reforma (otra vez el pacto) que permite alcanzar la Presidencia con el 35 por ciento de los votos. Un buen ejemplo son los pobladores del Proyecto Che Guevara, Ortega tiene pillado al ex presidente Alemán, quien disfruta gracias a él de un polémico permiso penitenciario construido por el gobierno revolucionario para alojar a militares mutilados en la guerra civil. Pedro Romero era teniente del Ejército sandinista cuando perdió ambos pies y a cuatro compañeros en una emboscada de la Contra. Ayer fue en su silla de ruedas a votar por el Frente, en el que milita desde 1977. Romero echa pestes de la disidencia agrupada en torno a Edmundo Jarquín en el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) Un sandinista muere con el partido dice, y da por bueno su sacrificio personal, al haber contribuido a aquel primer paso para la democracia En caso de derrota, Pedro no presagia problemas: Los sandinistas hemos sido buenos perdedores. Yo respeto a los liberales, porque son nuestros hermanos Y como muestra de tolerancia destaca que la asociación de discapacitados que preside, ADIFIN, coopera con su homóloga que agrupa a los minusválidos de la Contra. Gane quien gane- -concluye Romero con dignidad- -sólo espero que se acuerde del 10 por ciento de nicaragüenses que padecemos alguna incapacidad. Yo no quiero inspirar lástima ni vivir de la caridad, sino tener un trabajo Daniel Ortega recibe la comunión en una misa en Managua, en compañía de su mujer. Una imagen inédita hace unos años EFE De Cuba a Costa Rica M. M. CASCANTE GRANADA (NICARAGUA) Granada, una de las escasas ciudades coloniales de Centroamérica, se disputó durante décadas el poder en Nicaragua con su gemela León. Las guerras civiles entre ambas localidades condujeron a una solución salomónica: trasladar la capital a la equidistante Managua. Así, Granada es hoy una preciosa ciudad turística junto al lago Nicaragua o Cocibolca, con casonas reconvertidas en hoteles y restaurantes. En su plaza principal salta a la vista el logotipo de la Cooperación Española (el conocido huevo frito que contribuye a rehabilitar una calzada peatonal. Los empresarios locales de Granada coinciden en mostrar su apoyo incondicional al candidato liberal, Eduardo Montealegre. Sólo una señora mayor dice haber votado por José Rizo, el candidato liberal oficialista Juana Artola perdió a un hijo de 18 años a manos de la Guardia Nacional somozista, el mismo día en que el Frente Sandinista entraba triunfante en Managua. Su desencanto con la revolución que protagonizaron los sandinistas la lleva a votar por el PLC: Los ideales por los que murió mi hijo no son los de Daniel (Ortega) Mi hijo luchó por convertir a Nicaragua en una nueva Costa Rica (el país más próspero de la región) y no en una nueva Cuba, como pretenden los sandinistas