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96 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 5 s 11 s 2006 ABC CLÁSICA CLÁSICA Ciclos Orcam Korngold: Juárez Lazkano: Kauskor (estreno) Aldave: Akelarre sInt. C. Gurriarán, soprano. Octeto Ibérico de Violonchelos. Orq. y Coro de la Comunidad de Madrid. sDir. J. R. Encinars A. Nacional. 2- 11- 06 Ciclo RTVE Obras de Stravinsky, Lindberg y ProkofievsInt. Orquesta Sinfónica de Navarra. Dir. E. Martínez Izquierdo. sSolista: M. Lindberg (piano) sLugar: Teatro Monumental. MadridsFecha: 26- 10- 06 Raíces ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Me han gustado más los músicos que la música El público de la Orcam sabe escuchar. Está educado con mano férrea. Conciertos nocturnos (ahora escasos) programas largos, obras nuevas (en eso el maestro Encinar no baja la guardia; la sangre y la letra dicen que también enseñan) Y, pese a todo, ahí está. Impasible. Observando el escenario, dispuesto a emitir un juicio. Tendrá razón. La suite sobre la música para la película Juárez firmada por Erich Wolfgang Korngold, es lo que, con poco gracia, se da en llamar música utilitaria. Aprovechable en el cine, curiosa en el concierto. Sencillamente porque camina coja, le falta un sentido, la vista. Escuchada a palo seco sobrepasa su naturaleza. Y, a pesar de todo, buen músico este Korngold. Hay muchas La Sinfónica de Navarra en Madrid Algunos de los integrantes del Octeto de Violonchelos obras que lo demuestran. Akelarre de Pascual Aldave, también cuenta cosas. Su asunto es otro. Tiene que ver con el retrato de espíritus, soliloquios, brujas y machos cabríos a partir de textos de Pío Baroja. Una fiesta vasca de la que se seleccionaron siete fragmentos y que, como tal, la orquesta madrileña resolvió con alegría, algo disminuido el coro ante la orquesta, ánimo expresivo, seguridad y paradójico sentido visual. Lo cierto es que recordar esta música de 1996 y a su autor de 1924 fue rescatar códigos de una cultura de raíces ancestrales que aún pervive. Que se lo digan al donostiarra Ramón Lazkano. Para redondear el programa, la EFE Orcam le estrenó Hauskor reafirmación de un regusto primitivo. Quizá él no esté de acuerdo, pero soplidos y arañazos se filtran por el borde de algo limítrofe, complejo (lo sufrió la orquesta y José Ramón Encinar) sigiloso, mecánico, que tiene el encanto de lo radical, pero que no pierde la compostura. Siempre es posible rajar el lienzo (ser extremista) con elegancia (cuidando las formas) Incluso ser sutil: Hauskor sustituye a los chelos de la orquesta por el Octeto Ibérico de Violonchelos colocados delante del director. Pero eso es una rareza. Su música se entrecruza con la de los demás sin protagonismos: solistas de voz huidiza. ANTONIO IGLESIAS Es la Sinfónica de Navarra una colectividad grande que se enaltece con el ilustre nombre de su paisano Pablo Sarasate y que, en su visita a Madrid- -dentro del ciclo de la RTVE- acaba de obtener un sincero y considerable aplauso de un numeroso público. Nada importa que el compositor finlandés Magnus Lindberg nos haya llegado a fatigar un poco, debido a la extensión de pasados los treinta minutos de duración de su Concerto para piano y orquesta que él mismo protagonizaó en su parte solista. Llena de dificultades bien solventadas merced a su mecanismo de buena ley, la obra resulta sin apenas novedad alguna, reduce a la cuerda, cuenta con dos percusionistas (relevantes en contadas ocasiones) sin los timbales, con arpa, logrando unos resultados que hallan su mejor contenido en las cadenzas y climas remansados, contrastándolos con la superabundancia de una erudición externa, culpa quizá, en parte, a que es la primera obra escrita por Lindberg con ayuda del ordenador El impresionismo late en momentos y la dificultad interpretativa será tal que su propio autor la tocó con el papel. Pero la sesión había dado comienzo con el divertidísimo juego de la Circus polka de Stravinsky, que, con sus más de sesenta años desde que fue escrita para ballet de elefantes sigue prendándonos con sus atrevimientos tímbricos y de otra índole, reiterándonos un genial quehacer dentro del humor del compositor. La hizo muy bien Ernest Martínez- Izquierdo, dictándosela a los componentes de la estupenda Sinfónica de Navarra, mezcla de sesudos profesores as, al lado de rostros jovencísimos, como el del excelente tuba, quizá un algo excedido su volumen, y que en la traducción de la selección del Romeo y Julieta de Prokofiev, alcanzarían el punto más redondo del concierto, siguiéndoles en las variadas escenas de Capuletos y Montescos, tratados en el teatro de Shakespeare. Profesores capaces y animosos, bien llevados por Martínez- Izquierdo.