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46 ECONOMÍA Empresas DOMINGO 5 s 11 s 2006 ABC (Viene de la página anterior) YACIMIENTOS DE REPSOL YPF EN BOLIVIA Gasoducto existente BRASIL Yacimiento En negrita, Tuichi tación de tarifas intolerables del servicio público del agua a una población muy empobrecida. A principios de 2006, Aguas del Tunari retiraba una demanda de arbitraje solicitada en 2002 y firmaba un acuerdo que permitía al Estado boliviano comprar por 2 bolivianos (unos 20 céntimos de euro) el 80 de las acciones del consorcio. España en Bolivia 400 km Km N BOLIVIA Boomerang I Mamoré Boomerang III Santa Cruz Grigota Oruro Sucre Tarija Charagua Caipipendi San Alberto San Antonio Cambari yacimientos de Repsol Producción de Repsol en este país Barriles día 250 200 150 PERÚ La Paz Dudas sobre la inversión Ahora, es Repsol YPF la que se replantea la estrategia de sus inversiones en Iberoamérica aprovechando la experiencia boliviana. Bolivia es, o era hasta ahora, la gran despensa de gas de Repsol, que esperaba doblar su producción en el país en 2009. Cuanto menos sorprende la alegría con que han sido acogidos por las diez petroleras extranjeras los nuevos acuerdos- -explica Juan Ignacio Sanz Caballero, profesor de Esade- -y más cuando el ministro de hidrocarburos boliviano anunciaba que sus beneficios bajarán del 40 al 15 Según los nuevos contratos firmados, y a la espera de seguir conociendo más detalles, será la estatal YPFB quien pagará a las petroleras, trimestralmente y en dólares, en función de la actividad que desarrollen, por lo que estas compañías han pasado a ser en la práctica prestadoras de servicios. Es decir, que las petroleras que más inviertan, más ingresos podrán percibir a cambio. Lo que se conoce hasta hoy es que, en los próximos años, Repsol YPF tiene previsto invertir unos 800 millones de euros para impulsar su negocio en Bolivia. La pregunta clave es si Repsol hubiera invertido sabiendo que se iba a convertir a la larga en un 227.000 +112 CHILE 125.000 Mejillones PARAGUAY ARGENTINA 100 50 0 La llegada de las grandes empresas españolas a Bolivia en los 90 se orientó, sobre todo, a los sectores estratégicos de su economía y la compra, total o parcial, de las empresas públicas que operaban en los mismos. Unos sectores en los que la capacidad instalada era suficiente como para no requerir de unos excesivos niveles de inversión y que, al eliminarse la regulación sobre los precios públicos, ofrecían perspectivas de obtención de una elevada rentabilidad. Pero, además, esa inversión también se orientó hacia otro tipo de sector estratégico: el de la producción extracción de las abundantes materias primas que posee Bolivia, especialmente hidrocarburos. En la actualidad Repsol YPF exporta gas a Brasil y Argentina 2005 2009 Bolivia es la gran despensa de gas de Repsol, que esperaba doblar su producción en el país en 2009 Repsol quizás no hubiera invertido igual en Bolivia de saber que sería un mero prestador de servicios Venezuela podría convertirse en el próximo país donde Repsol tuviera el mismo problema mero prestador de servicios y no en titular propietario de unas inversiones que representan miles de millones de euros. Probablemente no lo hubiera hecho apunta el profesor Sanz. Sin embargo, los expertos coinciden en que la experiencia boliviana le servirá a la petrolera española para estar ojo avizor en otros países iberoamericanos, sobre todo, en Venezuela, país que parece que mimetizará los pasos de Bolivia. Incluso se dice que Morales está intentando instruir en este sentido a Hugo Chávez apostilla Sanz. Otro caso bien distinto es Argentina. Cuando Repsol lan- zó la opa sobre la argentina YPF, concentró todo su riesgo internacional en aquel país: vendió todo lo que tenía por aquellos mundos para pagar el préstamo de la opa y apostó todo a Argentina con la consiguiente concentración de riesgo, no sólo empresarial, sino también político según una fuente jurídica que intervino en el proceso. De ahí que Brufau se haya planteado la salida a Bolsa de parte del capital de YPF. Y es que con inversores privados en una compañía cotizada a cualquier Gobierno le sería más difícil realizar prácticas intervencionistas. Así, la negociación deja de ser bilateral (Gobierno Repsol) como ocurre en Bolivia. Difuminando la propiedad con los pequeños accionistas se blindan frente a potenciales tentaciones de intervencionismo político añade la misma fuente. Un poco de historia Como se recordará, Repsol YPF tiene presencia en Argentina desde 1995, cuando firmó un contrato de riesgo compartido con YPFB para la explotación del Bloque Securé. Le siguió la asociación con Pérez Companc, Petrobras y Pluspetrol para la explotación de nuevos bloques gasíferos. Con la compra de YPF en 1999, también se quedó con el 100 de Maxus Bolivia. Pero, la joya de la corona de Repsol YPF en Bolivia es Andina, compañía creada con la capitalización de una de las dos unidades de producción de YPFB y adquirida inicialmente por tres empresas argentinas: YPF, Pluspetrol y Pérez Companc. En 2001, y tras la absorción de YPF, Repsol compraba sus participaciones a las otras dos compañías y pasaba a controlar el 50 del capital y su consejo de administración. Desde esa posición de dominio, podría haber seguido una estrategia de explotación de los recursos que hubiera repercutido sobre el desarrollo del país y el bienestar de su población, legal y legítima propietaria de los recursos que constituyen la fuente del negocio de Repsol dice un experto del sector en Bolivia. Quizás, así, otro gallo hubiera cantado Fernando González Urbaneja GATO BLANCO, GATO NEGRO... parentemente, las diez compañías petroleras que operan en los prometedores campos bolivianos de gas y petróleo están satisfechas con los contratos firmados con el gobierno de Evo Morales. Acuerdos que cuando sean ratificados por el Parlamento deben proporcionar seguridad jurídica y estabilidad para una eficaz explotación de esa riqueza. En este negocio tan importante o más que el margen de explotación previsible es la seguridad de que la actividad tiene continuidad y garantías. Para el gobierno de Evo Morales la conclusión de los contratos con los operadores es un éxito, pero sólo supone el prin- A El gobierno boliviano está en su deber de optimizar sus ingresos, pero sin perder de vista el medio y largo plazo cipio de un camino por recorrer; un proceso de construcción de confianza. Quien sea el titular de los hidrocarburos enterrados es menos relevante que el procedimiento para su puesta en valor, porque mientras no se invierte en prospección, exploración, transformación y comercialización esa riqueza natural sólo tiene valor potencial. En principio, los nuevos contratos siguen la estela de otros semejantes en otros países, entre ellos la envidiable Noruega, con una buena parte de los ingresos destinados a impuesto y regalía para el Tesoro boliviano (hasta el 50 y otra para financiar la actividad y repartir entre el titular del cam- po (en este caso el estado boliviano) y la compañía explotadora que corre con el riesgo del negocio. La asignación de una parte de ese margen en función de la inversión y del riesgo es de lo más lógico. Para Repsol, como para las otras compañías, la clave está en la seguridad jurídica, en la continuidad del negocio y en el sistema de cómputo de los derechos de explotación que permiten estimar el futuro de la compañía y, consiguientemente, su cotización bursátil. En este sentido la competencia de compañías públicas (por ejemplo chinas) que no tienen que dar explicaciones al mercado puede convertirse en desleal. El gobierno boliviano está en su deber de optimizar sus ingresos, pero sin perder de vista el medio y largo plazo, la reputación de ser un buen cumplidor de sus compromisos.