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38 INTERNACIONAL Elecciones en Nicaragua DOMINGO 5 s 11 s 2006 ABC Ramón Pérez Maura LA CAMPAÑA DEL SILENCIO L Un motorista transita por una carretera próxima a Managua entre carteles de los dos candidatos principales, Ortega y Montealegre EPA Entre pillos anda el juego electoral basado en un pacto entre Ortega y Alemán El ganador debe superar el 40 por ciento de los votos o el 35 por ciento con una diferencia de al menos cinco puntos M. M. CASCANTE. ENVIADO ESPECIAL MANAGUA. Para evitar el ballottage el ganador debe superar el 40 por ciento de los votos o alcanzar el 35 por ciento con una diferencia de al menos cinco puntos sobre el segundo. Ortega, que siempre gana en las encuestas pero pierde en las urnas, difícilmente superaría una segunda vuelta electoral: según un estudio de CID- Gallup, el 42 por ciento del electorado jamás votará por el sandinista, hoy reconvertido en un civil cada día más morigerado: su moderación lo ha llevado a firmar la paz con el cardenal Miguel Obando y Bravo y a apoyar la penalización del aborto terapéutico, poniendo fin a más de un siglo de tolerancia legal a esta práctica. La reforma constitucional que permite alcanzar la Presidencia con sólo el 35 por ciento de los sufragios es uno de los puntos fundamentales del pacto Ortega- Alemán Ese acuerdo fue suscrito en el año 2000, después de que el FSLN respaldara a Alemán en sus gestiones para obtener fondos y reducir la deuda externa tras el desastre del huracán Mitch en 1998. Ambos ex presidentes mantienen el control sobre la mayoría parlamentaria en Nicaragua. Daniel Ortega s Ex presidente sandinista Eduardo Montealegre s Partido Liberal Constitucionalista EL ETERNO CANDIDATO POR M. M. C. Daniel Ortega, de 61 años, presidió virtualmente Nicaragua desde el triunfo en 1979 del Frente Sandinista de Liberación Nacional contra la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y hasta su derrota en las urnas ante Violeta Chamorro en 1990. Desde entonces, Ortega ha perdido otras dos elecciones presidenciales, con Alemán y Bolaños como rivales. En estos comicios, Ortega lleva por compañero de viaje a Jaime Morales Carazo (banquero y antiguo dirigente de la Contra a quien el propio Ortega confiscó su vivienda. Morales litigó en vano para recuperar su casa, donde aún vive el ex presidente. El principal rival ideológico de Ortega es Edmundo Jarquín, candidato de los disidentes sandinistas tras la repentina muerte de Herty Lewites, quien tiene como lema de cam- DE LA MISMA MADERA POR M. M. C. Eduardo Montealegre, de 51 años, es un economista y fue ministro de la Presidencia y de Relaciones Exteriores para el gobierno liberal de Arnoldo Alemán. Posteriormente fue jefe de campaña del actual mandatario, Enrique Bolaños, para quien desempeñó la cartera de Hacienda. Lidera una escisión del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que se opone a Alemán. Su carrera profesional está ligada al mundo de la banca y las inversiones: Banco Central de Nicaragua, Shearson Lehman Hutton, Banco de Crédito Centroamericano... Por su propia cuenta se establece en Miami, donde funda su propia compañía de asesoría financiera, Montealegre Co. Su principal rival ideológico es José Rizo, un tapado de Alemán Si camina como pato y habla como pato, entonces es paña: El feo que quiere una Nicaragua linda Jarquín presenta al cantante Carlos Mejía Godoy (el de los perjúmenes como su segundo en las papeletas de votación. El ex líder guerrillero tiene enfrente otro viejo rival: Edén Pastora, el Comandante Cero uno de los más destacados opositores a la dictadura somozista y que, en poco tiempo, pasó a liderar un movimiento armado antisandinista: la Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE) Pastora, sin apenas presupuesto, ha hecho campaña desde una avioneta con un megáfono en la mano. un pato dijo de él el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, quien trató infructuosamente de reunir a la familia liberal) Ha sido vicepresidente entre 2001 y 2006. Ligado íntimamente al PLC, partido cuyo origen se remonta a la dictadura somozista, Rizo formó junto a Arnoldo Alemán, Lorenzo Guerrero y José Antonio Alvarado el grupo inicial que reorganizó el liberalismo en Nicaragua desde 1990, convirtiendo al Partido Liberal Constitucionalista en la principal fuerza política del país, que gobierna desde el fin del régimen sandinista. os republicanos no habían perdido la última esperanza de vencer en las elecciones del martes: que los demócratas les hicieran ganarlas. Esta semana se demostró que era una esperanza fundada. En cuanto intervino ese frustrado estadista llamado John F. Kerry la campaña del Partido Demócrata estuvo a punto de irse al garete. ¡Que capacidad para torpedear a los suyos! La jefa de los demócratas, la millonaria Nancy Pelosi- -californiana aunque nacida en Baltimore- -tiene dadas estrictas instrucciones a sus candidatos de hacer una campaña vacía, sin promesas altisonantes, sin entrar en terreno resbaladizo. Con lo que no contaba ella era con que Kerry, que en esta elección no es candidato a nada, no perdiera la ocasión para arengar a las masas. Kerry lanzó un ataque contra el presidente que el público entendió como un insulto a las tropas destacadas en Irak. Tembló el Misterio. Despachado Kerry de vuelta a su mansión de Boston- ¿por qué será que ahora tantos multimillonarios son del Partido Demócrata y tantos modestos trabajadores son republicanos? -Pelosi ha conseguido que los últimos días de la campaña vuelvan a la indefinición por ella ansiada. Y la suya parece una estrategia ganadora. Tras dos difíciles mandatos de Bush y doce años de control de la Cámara de Representantes por los republicanos, el electorado tiene un evidente cansancio. Quiere caras nuevas, mas parece evidente que el deseo por políticas nuevas es mucho más mitigado. Cuando en 1994 los republicanos encabezados por Newt Gingrich conquistaron el Congreso dominado hasta entonces por los demócratas, lo hicieron con una batalla de ideas. Gingrich presentó el celebérrimo Contrato con América con propuestas muy concretas. Por el contrario, este año los demócratas de Pelosi han hecho una verdadera campaña del silencio evitando toda promesa susceptible de ser empleada después para pedirles cuentas. Como bien decía el pasado lunes el editorial de The Wall Street Journal, frente al Contrato con América de 1994, 2006 nos trae el No contrato con América Distintas formas de ganar.