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ABC DOMINGO 5 s 11 s 2006 ESPAÑA 35 Otra de las claves es que los niños de hoy no han aprendido a dilatar la gratificación. Los menores no sólo tienen de todo- -dice la experta- sino que lo tienen cuando quieren y todo lo quieren. Los padres, para tenerles contentos el poco tiempo que están con ellos, los llenan de regalos, además les protegen demasiado y no les ponen límites Cuando los niños llegan al colegio esto cambia, porque se encuentran con profesores y compañeros que les ponen límites. Si la socialización es mala, sin una buena competencia emocional y sin preparación para afrontar problemas, les lleva a superar su frustración con agresividad. La vida como un espectáculo Por otra parte, la peligrosa moda de grabar las agresiones con un móvil y difundir las imágenes en internet añade elementos preocupantes. El director del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, José Sanmartín, incluía esta nueva moda en el concepto cada vez más extendido de la vida entendida como espectáculo. El binomio violencia y móvil supone un perverso fenómeno. Los expertos alertan de que un exceso de oferta ha llevado a los niños al aburrimiento y hastío prematuro. La excesiva violencia de la televisión- -donde los agresores se presentan atractivos y se evita mostrar el sufrimiento que provocan sus acciones, y donde la violencia aparece embellecida, con rasgos de humor y exenta de castigo- -ha servido de escuela en la que muchos adolescentes han aprendido a ser violentos. En ese caldo de cultivo, ha bastado poner en manos de los escolares un juguete como un móvil, con funciones que van más allá de la comunicación, para que las consecuencias sean noticias de primera página. Pintadas en la fachada de un colegio de Toledo que muestran insultos a un profesor EFE Crisis en las aulas españolas Los expertos en violencia alertan de que nos encontramos ante un nuevo fenómeno en los colegios: la agresividad en las aulas. Puede detenerse aplicando unas fórmulas desde las edades más tempranas LUZ DERQUI VALENCIA. Durante los últimos meses no ha cesado el goteo de casos de violencia escolar hasta convertirse en una situación que alarma a la sociedad y ante la que profesores, alumnos y padres se encuentran desorientados. Para unos la justificación a este fenómeno está en que los escolares no hacen más que reflejar los comportamientos de una sociedad cada vez más violenta. Sin embargo, otros insisten en que poco se diferencian esa actitud de los estudiantes de las peleas que siempre se han dado en los patios de los colegios. Pero lo cierto es que los expertos alertan de que nos encontramos ante un nuevo fenómeno, cuyo origen no hay que buscarlo en las aulas, sino en la educación que reciben los chicos en sus casas durante los primeros años de vida. Para Petra María Alonso, catedrática de Antropología de la Educación de la Universidad de Valencia, el grado de violencia que se vive en las aulas es un fenómeno nuevo que revela un cambio en la socialización del niño. Los menores de hoy, según la catedrática, no saben superar sus frustraciones, no han aprendido a dilatar la gratificación y no saben compartir, porque muchos no han tenido hermanos y, por tanto, nunca han repartido sus juguetes y ropa. Si a esto se añade que los padres trabajan todo el día y delegan el cuidado y la educación de los hijos a abuelos, televisión e internet- -desde donde acceden fácilmente a contenidos violentos presentados de forma atractiva- y que se ha perdido la cultura del esfuerzo y del respeto a la autoridad, se da el caldo de cultivo perfecto para que en las aulas se registre un clima de conflictividad nunca antes visto. Además, Alonso insiste en un asunto que puede ser clave: ha desaparecido el juego libre. Dice la experta que ya no se La punta del iceberg Según el Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia: El acoso escolar afecta a un 2,5 de los alumnos entre 12 y 16 años. El 75 de los escolares han sido testigos de casos de violencia en sus colegios. Como víctimas se han declarado el 14,5 de los estudiantes y como agresores el 7 Perfil del acosador: Falta de empatía, impulsividad y baja autoestima. Los padres suelen utilizar un estilo familiar autoritario o muy permisivo. Perfil de la víctima: Suelen aislarse, tener pocas habilidades sociales o rasgos físicos que los hacen distintos. Sus padres son muy autoritarios o indiferentes ante sus hijos. juega en la calle ni con los hermanos en casa, y los patios escolares han sido sustituidos por canchas deportivas, donde se practican deportes en los que las reglas ya están fijadas Jugar para aprender El juego, según Alonso, es el principal factor de socialización del niño, donde el menor aprende a crear normas, a respetarlas, a ceder y a superar su frustración; a saber ganar y perder, a compartir y tener empatía; a saber cuáles son sus límites y a esperar su turno, ya que de otra forma quedaría fuera del grupo. Pero cuando este juego es sustituido, y el niño sólo juega en el parque, acompañado por un adulto que media al primer atisbo de conflicto, sin dejar que los pequeños se las arreglen solos, el proceso de socialización falla. Soluciones La solución a todos estos problemas pasa, según los expertos, por realizar talleres con padres, profesores y alumnos; por dejar que los alumnos jueguen solos desde pequeños sin la mediación de adultos; por enseñarles a retrasar la gratificación y, sobre todo, por dotar al profesor de autoridad Dan Olweus, doctor en Psicología por la Universidad sueca de Umea y padre del concepto bullying aboga por poner límites firmes frente a los comportamientos inaceptables, aplicar sanciones y potenciar figuras adultas de autoridad y modelos positivos. Y su método lo avala con datos; desarrollado en 42 centros, con 2.500 alumnos seguidos durante dos años, los resultados fueron la reducción a la mitad de los problemas de violencia en las aulas y una clara disminución de la conducta antisocial.